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A vueltas con la austeridad

Aunque el debate sobre la austeridad aplicada a las cuentas públicas de los gobiernos lleva años con nosotros, todavía se mantiene muy vivo. La austeridad misma sigue siendo practicada ampliamente, sobre todo en Europa. Y lo peor es que después de ser la única política económica utilizada por muchos gobiernos pasó a ser extensamente seguida también por las grandes empresas. Es verdad que muchas de ellas estaban fuertemente endeudadas y necesitaban reducir sus gastos, pero la austeridad parece haberse instalado sólidamente en las empresas y amenaza con quedarse en ellas por mucho tiempo. Junto con la pública, está contribuyendo a la situación de baja actividad económica en la que nos encontramos en la mayoría de los países desarrollados. A comentar esta situación dedicamos este post.

A vueltas con la austeridad
En la reunión del Proyecto LINK a la que hemos hecho referencia en varios de los últimos posts, se tocaron también, de refilón desde luego, dos temas de relativa importancia y de cierta relevancia internacional. Uno es el de las políticas de austeridad sobre el que tanto se ha discutido en los dos o tres últimos años, y otro, el de las sugerencias recientes del Fondo Monetario Internacional sobre la conveniencia de adoptar políticas de inversión pública en grandes infraestructuras, sobre todo en los Estados Unidos y en las grandes economías europeas.

Sobre lo primero, la historia es bien conocida. En el 2009, una fecha ya lejana, la economista de origen cubano Carmen Reinhart, economista del FMI en dos etapas distintas y profesora de la universidades de Maryland y Harvard, y Kenneth Rogoff, profesor hoy de economía y política pública en la Universidad de Harvard, que trabajó también en el FMI y luego en la Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal, publicaron el libro, This Time is Different: Eight Centuries of Financial Folly, el cual se tradujo con rapidez a varios idiomas. Hoy es una referencia por su concienzudo análisis de las crisis financieras a lo largo de ocho siglos.

A ese libro que venía precedido de varios otros escritos conjuntamente por estos dos autores y una larga lista de artículos, conferencias y actividades diversas a nivel mundial, sucedieron otros dos grandes trabajos publicados respectivamente en 2010 y 2011. Se trata de Growth in a Time of Debt (NBER) y A Decade of Debt (Peterson Institute).

Las ideas de Reinhart y Rogoff se hicieron populares e inspiraron al parecer las políticas de austeridad fiscal adoptadas por los países de la Unión Europea, las cuales han llevado al estancamiento actual de las economías de dichos países.

Un asunto, este último, dudoso cuando menos, debido a que los objetivos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de 1997 y sus sucesivas modificaciones, incluidos otros pactos posteriores como el Pacto Fiscal Europeo de marzo de 2012, exigen el cumplimiento de unos objetivos fiscales y monetarios que llevan consigo un control riguroso de los gastos públicos y una austeridad imprescindible cuando el déficit público se dispara.

Pero estos dos autores indicaron algo más, basándose en sus investigaciones. En su trabajo, Growth in a Time of Debt, especialmente, indicaron la excesiva deuda pública de los países era contraproducente para el crecimiento, estableciendo la ley de que a partir de un 90 % del PIB la economía podía decrecer hasta un 2 %.

Esto, es muy probable que avivara las políticas de austeridad de toda Europa y las radicalizara, avivando también, sin duda, las críticas a tales posicionamientos considerados neoliberales, y enfureciendo de hecho, a economistas keynesianos como Paul Krugman y Joseph Stiglitz (Premios Nobel de Economía los dos) y otros, que llevaban tiempo clamando por políticas de inversión pública.

El enfrentamiento entre estos economistas, o grupos de economistas, casi llega a las manos (exagerando, claro) cuando a principios de 2013, un estudiante de doctorado de la Universidad de Massachusetts, Thomas Herndon, con la ayuda de sus profesores, Michael Ash y Robert Pollin, descubrió que los cálculos de Reinhart y Rogoff eran erróneos. “Sus cálculos demostraron que los países altamente endeudados crecieron a un ritmo del 2,2 por ciento anual y no al -0,1 por ciento que inicialmente habían concluido Reinhart y Rogoff”, dice la referencia de Wikipedia bajo el nombre de Kenneth Rogoff.

Los dos autores corrigieron sus cálculos posteriormente y siguen defendiendo sus aseveraciones. El propio Rogoff, en una entrevista publicada en ABC Empresarial del 9 de noviembre pasado, insiste en que no entiende que se diga que un déficit público elevado, producto de un bajo crecimiento, hace subir la deuda inevitablemente, y no se quiera admitir la existencia de una relación inversa.

Sin entrar a fondo en la cuestión, sólo decir que en econometría se sabe que la correlación entre dos variables indica una ley, pero también una dirección de dependencia. El consumo nacional, por ejemplo, se puede deducir de la renta disponible de las familias y de otras variables, pero no es correcto deducir la renta disponible del consumo. La relación va siempre en la dirección de que la variable más agregada se deduce de otras menos agregadas, pero no al contrario.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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