iStock_000014387302_Small-720x320

Actuaciones y resultados en los EE UU

Continuamos en este post con las consideraciones iniciadas en el anterior sobre las actuaciones y resultados en los Estados Unidos en relación con la crisis. Se destaca que fueron positivas en cuanto a: la salvación de instituciones financieras o disminución de las bancarrotas, impacto negativo en el crecimiento del PIB del país que fue menor al de otros países desarrollados, la recuperación del crecimiento que ya se produjo en el 2010 y al desempleo, que se mantuvo en porcentajes bastante bajos. La crisis, no obstante, fue muy grave en lo relativo a: pérdidas económicas cuantiosas, precariedad del empleo y bajos salarios, creación de pobreza, incremento de la desigualdad y aumento de la conflictividad social y la inestabilidad política. El deterioro del bien común fue manifiesto y continua creciendo todavía en la actualidad.

Imagen tomada del reportaje de El País del 2 de noviembre de 2016, firmado por Amanda Mars: https://elpais.com/internacional/2016/10/31/estados_unidos/1477872430_055994.html

La quiebra de bancos e instituciones financieras

A pesar de la rápida actuación del Sistema de la Reserva Federal de los Estados Unidos y de otros bancos centrales, la crisis se agudizó en 2008 con la quiebra de diversas entidades financieras relacionadas con las hipotecas inmobiliarias. En septiembre de ese año el histórico banco de inversión, Lehman Brothers, se declaró en quiebra.

Muy pronto lo siguió una de las compañías aseguradoras más grandes del mundo, AIG, y a continuación tuvieron que hacer lo mismo, la Asociación Federal Nacional Hipotecaria, Fannie Mae, y la Corporación Federal de Préstamos Hipotecarios, Freddie Mac, patrocinadas y garantizadas ambas por el Gobierno de los Estados Unidos. La primera fundada en 1938 como parte del New Deal para ampliar el mercado secundario de hipotecas mediante su titulización, y la segunda en 1970 para expandir dicho mercado secundario de hipotecas.

Actuaciones del Gobierno americano

Las acciones de la bolsa de Nueva york tuvieron caídas históricas, justo el mismo día de la quiebra de Lehman Brothers, dando así lugar a un crisis global que afectó a millones de personas. Todas ellas pagaron los excesos de los bancos y la falta de regulación de los gobiernos con pérdidas de miles de millones de dólares, ahorros personales desaparecidos, desempleo masivo, pérdida de casas y muchos millones de personas (50 según algunas evaluaciones) añadidas a las ya existentes entonces por debajo de la línea de pobreza.
El gobierno norteamericano intervino en los primeros meses de 2009 inyectando miles de millones en la economía y la FED anunció en abril de ese año que compraría 300.000 millones de dólares en valores del Tesoro; además de adquirir 1,25 billones en activos respaldados por hipotecas. El rescate de instituciones bancarias, de hecho, fue masivo.
Las medidas adoptadas amortiguaron el decrecimiento del PIB americano en 2009, aunque no impidieron que llegara al -2,8 % indicado en la tabla del post anterior. El año 2010, por otra parte, mostró un crecimiento del 2,5 % y en valores de crecimiento positivos continuó el PIB hasta el día de hoy.
Un perfil de evolución del crecimiento que comparado con el español manifiesta las mejores actuaciones del Gobierno americano y su especie de Banco Central (FED).

Superación rápida de la crisis

Estados Unidos se podría decir que superó la crisis en un año, en vez de seis o siete que nos ha costado a nosotros, aunque debe recordarse el problema surgido en el 2011 con la deuda pública del país. En dicho año representó el 99,92 % del PIB habiendo dado un salto importante sobre el porcentaje de 2010. El crecimiento del PIB se resintió de nuevo ese año bajando al 1,6 %.
Como resumen de este recordatorio de acontecimientos surgidos en los Estados Unidos, se me ocurre recoger el comienzo del artículo de Wikipedia dedicado a la Gran Recesión. Dice así:
“Por Gran Recesión se conoce a la crisis económica mundial que comenzó en el año 2008, y fue originada en los Estados Unidos. Entre los principales factores que se atribuyen como causas de la crisis se encuentran los fallos en la regulación económica, la gran cantidad de delitos cometidos por los bancos, la sobrevalorización de productos, crisis alimentaria mundial y energética, y la amenaza de una recesión en todo el mundo, así como una crisis crediticia, hipotecaria y de confianza en los mercados”.

Impacto positivo y negativo de la crisis

Para nuestro objetivo de analizar el deterioro del Bien Común, está claro que la crisis lo hizo significativamente en todo el mundo, con especial incidencia en los países desarrollados.
El proceso lo hemos analizado ya y casi no tiene mucho sentido una nueva revisión del mismo. Teniendo en cuenta las medidas tomadas en los Estados Unidos fundamentalmente, a las cuales se ha hecho referencia en los dos últimos posts, la primera conclusión que se obtiene es que han sido efectivas en ese país en el sentido de detener la recesión, recuperar el crecimiento y mantener el empleo.
No lo han sido en cuanto a: la precariedad del empleo, que ha aumentado considerablemente; la pobreza, que ha llegado a valores cercanos a los de 1993; la desigualdad, que ha ascendido a valores nunca vistos en tiempos modernos; la deuda pública actualmente, con datos de 2015, en el 105,61 % del PIB anual; y sobre todo, a las expectativas de la sociedad americana sobre el nivel de vida futuro, las cuales han descendido considerablemente.

Alcance del impacto negativo

Respecto al primer aspecto, basta recoger el titular de un reportaje de El País del 2 de noviembre de 2016: “Con empleo pero sin techo. Hay trabajadores en los Estados Unidos que acaban el turno, recogen sus bártulos y se van a dormir a un albergue para indigentes”.
Se relata el caso de una señora joven con tres hijos pequeños que trabaja en McDonald y vive en uno de dichos albergues junto a su pareja (sin empleo), después de haber sido desahuciada de su apartamento de Brooklyn.

Según la redactora, Amanda Mars, “trabajar en Nueva York ya no significa ganarse la vida” y “una tercera parte de las familias que duermen en los centros para los sin techo de la ciudad tienen al frente a una persona con empleo”.
Y algo parecido ocurre en los Estados Unidos como conjunto: “seis de cada 10 hogares que se encuentran bajo el umbral de la pobreza en todo el país tienen a al menos uno de sus miembros empleados”.

Es un reportaje impresionante que vale más que mil estadísticas frías. Estas últimas, no obstante, también se utilizan tal como puede verse en el cuadro del principio, tomado de dicho reportaje.

Pobreza, desigualdad

En cuanto a la pobreza, y con datos del U.S. Census Bureau de septiembre de 2011, el porcentaje de pobreza ascendió al 15,1 % de la población (unos 46,2 millones) en el año 2010, viniendo de un 14,3 % (unos 43,6 millones) del 2009. Lejos de los porcentajes del año 2000 que eran 12,2 % para individuos y 9,3 para familias.

Y por lo que se refiere a la desigualdad, Estados Unidos es hoy uno de los países con más desigualdad del mundo, tanto si se mide en términos de ingresos, rentas o riqueza en su conjunto. Respecto a lo último, y según un reportaje reciente de la CNN, “el 10 % de la población más rica de los Estados Unidos controla el 76 % de la riqueza del país”.

El siguiente 50 % controla un 23 % de la riqueza del país y el 40 % restante sólo un 1% de dicha riqueza.Imagen relacionada

Y lo peor además es que hay un incremento continuo de la desigualdad, según informes diversos que pueden verse en Internet. Entre 1979 y 2005, por ejemplo, el promedio de ingreso después del pago de impuesto para el 1% de la población  se incrementó en 176%, el cual contrasta con el 69 % de incremento de todo el quintil superior, un segundo tramo de la población, incluida en lo que se llama cuarto quintil, tuvo un incremento del 20%, 21% el quintil medio, 17% para el segundo quintil y 6% para el quintil inferior.​

Estados Unidos tiene desde siempre un índice de Gini relativo a los ingresos, muy elevado, y ha aumentado en los últimos años.

Conflictividad social e inestabilidad política

Ante todo ello hay personalidades relevantes que están preocupadas por la situación de desigualdad y movimientos sociales muy críticos como el, Occupy Wall Street, que utiliza el lema “somos el 99”. Dicho lema hace referencia a que el 1 % de los habitantes del país, coincidentes con los más ricos, deciden por el 99 % restante. Situación que algunos autores llevan al 0,1/99 e incluso mencionan un número menor de personas en las manos de las que está la población americana.

Es decir, que hay clara conflictividad social y ambiente de protesta, además, claro está, de inestabilidad política desde que Trump está en el poder.

En resumen, un país tradicionalmente tan estable, coherente y equilibrado en temas económicos, sociales y políticos, como Estados Unidos, se ve, quizás por segunda vez en su historia, a las puertas de una gran conflictividad social  y una notable inestabilidad política.

Un Bien Común poderosamente deteriorado, en definitiva, sobre el que además sobrevuelan otros graves peligros como: la falta de revoluciones tecnológicas alternativas a la digital; una cuarta revolución industrial (o digital) poco intensiva en mano de obra; una inteligencia artificial eliminadora de puestos de trabajo y un estancamiento secular sobre el que muchos autores especulan en la actualidad. Término este de “estancamiento secular”, hoy difundido por el economista Larry Summer (nacido en 1954), pero inicialmente empleado por el economista americano Alvin Hansen (1887-1975) en su libro de 1938, Full Recovery or Stagnation.

Tags:
0 shares
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
Post anterior

La Gran Recesión en España

Post siguiente

El origen de la crisis

Deja tu comentario