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Buscando explicaciones al deterioro del bien común

El deterioro del bien común comienza siempre por el deterioro económico. En este post analizamos de forma esquemática la evolución de la economía española desde 1992 hasta la actualidad. La conclusión que se obtiene es que el deterioro económico ha sido importante desde 2008 hasta 2013 y ha producido resultados negativos en la vida de las personas, con aumentos del desempleo, la desigualdad y la pobreza. Estos resultados a su vez, han tenido como consecuencia, un deterioro de la convivencia y un aumento de la conflictividad social y política. De 2014 a 2016 estamos viviendo una clara recuperación y así parece que continuaremos en 2017, pero todavía no hemos llegado al lugar que solíamos tener en el ranking económico mundial

(Imagen de arriba: Tasa de desempleo de España)

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(Fuente: TRIBUNA de Periodistas. http://periodicotribuna.com.ar/18045-deterioro-social-y-crisis-de-valores.html)

Aspectos del deterioro

Una vez constatado que se ha deteriorado el bien común en España en los últimos años, conviene revisar cuatro cuestiones: 1) alcance del deterioro; 2) ¿cómo y por qué se ha producido?; 3) ¿qué posibilidades hay de recuperación?; y 4) ¿qué actuaciones y políticas son necesarias?

Aunque hablamos de bien común, una vez más y basándonos en lo explicado en los posts anteriores, hay que empezar haciendo referencia a la evolución económica de nuestro país en los diez o veinte últimos. Empezamos pues por lo económico, aunque muchos vean el bien común unido más a las actitudes humanistas de las personas, al respeto de la dignidad de cada cual, a la colaboración, a la amistad, a los valores y a la defensa de los derechos humanos en general.

Hemos dicho ya y lo mantenemos, que nada de lo anterior puede ser defendido si la subsistencia  de todos los habitantes de un país no está garantizada o es muy difícil de alcanzar.

España: 7 ª Economía Mundial en 1992

En ese sentido económico España llegó a ser en 1992 la 7ª economía mundial con un PIB de 612 584 millones de dólares corrientes. Se situó ese año por delante de Canadá, un país que presentó un PIB de 460 205 millones de dólares.

Nuestro país había aprovechado muy bien su entrada en la Comunidad Económica Europea el 1 de enero de 1986 y había sacado partido ese mismo año de 1992 a la Exposición Universal de Sevilla y a las Olimpiadas de Barcelona. Se había producido en el país con la incorporación a Europa una fuerte subida de la bolsa por entrada de capital internacional, un incremento del valor de los bienes inmobiliarios y una potenciación del consumo. El desempleo que siempre ha sido elevado en España por razones estructurales, se situó ese año en el 18,3 % de la población activa.

Un periodo excepcional 1995-2007

A pesar de esos resultados, en el mismo 1992, quizás a mediados, el país entró en recesión, resultado, probablemente, de la propia dinámica del ciclo económico a corto plazo, que todavía era típico de aquella época. El año que comentamos terminó con un crecimiento todavía positivo del 0,9 %, pero en el siguiente, 1993, el país experimentó una tasa de crecimiento negativa del -1,0 %.

Al año siguiente, 1994, el crecimiento llegó al 2,4 %, cifra insuficiente para mantener el empleo en aquellos años y que hizo alcanzar al desempleo la tasa del 20 %.

Desde 1992 la política económica estuvo muy condicionada por las negociaciones del Tratado de Maastricht, dirigido a la instauración del euro como moneda única de la Unión Europea. Hubo que adoptar ya en aquellos años, medidas de control de la inflación y del déficit público, las cuales surgieron del llamado “Pacto de estabilidad y crecimiento”. Probablemente el año 2014 se vio afectado por estas circunstancias.

El periodo de 1995 a 2007, en cambio, fue espectacular en España en términos de crecimiento y expansión. El PIB creció a una media anual del 3,5 % en todo el periodo. El país consiguió seguir situado por delante de Canadá en el ranking mundial por PIB y se situó en la 8ª posición. China se había colado entonces en la lista de los primeros países mundiales por PIB, alcanzando en aquel año, además, la tercera posición mundial, sólo por detrás de Estados Unidos y Japón.

El gran deterioro

En 2007, año previo a la Gran Recesión, España seguía siendo la 8ª economía mundial con un PIB de 1.481.393 millones de dólares corrientes. Pero para 2014 ya había bajado al puesto 14, habiendo sido superada por India, Brasil, Canadá, Corea del Sur, Rusia y Australia. Tal descenso fue consecuencia de los malos resultados económicos de los años 2011, 2012 y 2013, en los que le país decreció con tasas, respectivamente, de -1,0 %, -2,9 % y -1,7%.  Si a eso se le suma el decrecimiento del 3,6 % de 2009, se comprueba que el país perdió en pocos años casi un 10 % de su PIB.

No ocurrió lo mismo con otros países de su entorno como Francia, Inglaterra o, incluso Italia, que han caído algo el ranking pero siguen entre los ocho primeros países mundiales. El descenso de España y otros de los 10 primeros, por otra parte, es inevitable ya que hay países con mucha más población que están mejorando su PIB per cápita. Entre estos últimos hay varios países a punto de superar al nuestro, entre ellos México, Indonesia y otros.

En relación con el PIB per cápita, la mejor posición alcanzada por España fue la 25, en 1992, posición mantenida, más o menos, durante todo el periodo 2005-2010, según datos del Banco Mundial. A partir de ese año comenzamos a bajar en ranking mundial hasta situarnos en el puesto 34 en el que estamos en la actualidad.

Algo mejor estamos en el ranking PPA (Paridad de Poder Adquisitivo), en el que ocupamos en la actualidad el lugar 30 del mundo[1].

Tras el deterioro económico viene el social y el político

La bajada en PIB ha supuesto, como bien se sabe, un aumento del desempleo. La tasa de paro más alta se produjo en 2012 con un valor del 27,77 % . Los últimos años ha mejorado de forma ostensible, pero todavía, en 2016, tuvimos un 18,91 % de paro. La situación mejora en 2017, habiéndose alcanzado en mayo, la tasa del 17,7 %.

La desigualdad como ya se ha dicho en posts anteriores, es alta en España y se ha deteriorado de forma importante en los últimos años. Nuestro país ha sido, de hecho, uno de los países europeos con más aumento de la desigualdad. El índice de Gini, según el Instituto Nacional de Estadística, tuvo un valor de 32,4 en 2008, mientras que en 2016 fue, nada menos que de 34,5. Ha sido, de hecho, el país de la OCDE en el que más ha aumentado la desigualdad en los últimos ocho años.

Y hay una dimensión del deterioro económico y social aún más importante. Se trata de la pobreza. En el 2015 la pobreza severa alcanzó en España a 2,6 millones de personas, es decir, un 5,8 % de la población.

Y lo que es más grave, la población en riesgo de pobreza, alcanzó en ese año a un 22,3 % de la población.

Hablaremos con detalle de estas cuestiones en los próximos posts, pero de momento queremos indicar que el deterioro de las condiciones económicas y sociales en España ha sido importante a partir de 2007. En la actualidad estamos en el tercer año de mejora continuada de dichas condiciones, pero todavía son objetivamente deficientes.

El bien común como resultado o consecuencia de la anterior se ha visto fuertemente afectado en sentido negativo.

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[1] Con datos del IMF (Fondo Monetario Internacional). Hay que hacer notar que los valores en volumen y en ranking pueden variar de una fuentes a otras.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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