3283285-4704557.jpg

Consciencia en el Universo: hacia una ciencia de la consciencia

La publicación de un interesante número de la revista “Journal of Cosmology” dedicado al papel de la consciencia en el universo hace necesario que nos detengamos en la línea de explicaciones que veníamos dando relacionadas con ejemplos concretos de cognotecnologías, para entrar en el contenido de dicho número, particularmente en lo aportado al mismo por los dos editores Roger Penrose y Stuart Hameroff.

Después de dedicar los últimos posts de este blog a describir algunas aplicaciones relacionadas con la consciencia y el ordenador era (y es) mi intención dedicar varios otros a las áreas tecnológicas e industriales que hay que desarrollar para conseguir crear un sector de actividad (auque sea incipiente) relacionado con la cognotecnología. Lo haremos de la mano de la labor pionera en este terreno llevada a cabo poco antes de morir por mi colega, socio en muchos trabajos y amigo del alma Emilio Fontela.

Antes, sin embargo, volvemos a la línea más teórica de este blog relacionada con la Consciencia, el Cerebro, la Mente, las Ciencias Cognitivas, la Inteligencia Artificial Fuerte y la posible tecnología (en fase de desarrollo) conectada con esas materias.

Lo hacemos para comentar el Volumen 14 del “Journal of Cosmology” de abril-junio de 2011 dedicado al tema “La Consciencia y el Universo. El Cerebro, la Mente, la Evolución y la Física Cuántica”, editado por Roger Penrose y Stuart Hameroff.

Los dos editores han sido mencionados ampliamente en este blog y sus obras constituyen referencias básicas para el contenido del mismo y para el enfoque utilizado a la hora de concebir la cognotecnología.

Son ellos — no los únicos desde luego — los que están transcendiendo el mundo excesivamente mecanicista y materialista de los biólogos y los que están buscando otras explicaciones para el fenómeno de la consciencia humana. Lo hacen de la mano de la Física Cuántica y los fenómenos subatómicos no explicados por la física de Newton ni por la de Einstein, a la que este último llamó “fantasmales”. Roger Penrose ha trabajado ampliamente en ese terreno como físico teórico que es y Stuart Hameroff, como médico anestesiólogo y psicólogo. Este último aporta el conocimiento profundo del cerebro, las redes neuronales, los microtúbulos y otros componentes de este órgano humano, además del funcionamiento de la mente.

Los dos creen que en la aparición de la consciencia en el hombre hay algo más que mera evolución físico-química y mera acumulación de complejidad biológica, particularmente complejidad neuronal. Sugieren, como ya se ha dicho en posts anteriores, que la consciencia puede ser anterior a la materia y consideran, sobre todo, que la Inteligencia Artificial Fuerte nunca será posible, mientras no se descubra el misterio profundo de la consciencia.

Estos autores, probablemente con más esfuerzo del segundo (Hameroff), vienen patrocinando desde hace tiempo la llamada “Ciencia de la Consciencia”. Sobre ella se han organizado una serie de congresos desde el primero celebrado en la Universidad de Arizona, en abril 1994, al último celebrado en la Universidad de Estocolmo del 3 al 7 de mayo de 2011. Al que estuve inscrito pero al que finalmente no pude asistir.

Sobre los dos iniciales hay dos publicaciones muy destacadas. Lo tratado en el primero de ellos está recogido en “Toward a science of consciousness: the first Tucson discussions and debates” Editado por Stuart R. Hameroff, Alfred W. Kaszniak y Alwyn C. Scott (MIT, 1996). En cuanto a lo discutido en el segundo, celebrado también en Tucson dos años más tarde, en 1996, existe la publicación “Toward a science of consciousness II: the second Tucson …, Volume 2”. Editado por Stuart R. Hameroff, Alfred W. Kaszniak y Alwyn Scott (MIT 1998).

De la reunión de Estocolmo existe el libro de proceedings “Toward a Science of Consciousness, Brain, Mind, Reality” preparado por el “Center for Consciousness Studies”. Este centro creado en la Universidad de Arizona en 1998 y dirigido por Hameroff es una institución dedicada a la Ciencia de la Consciencia que forma parte de la importante actividad impulsada por este autor.

La próxima conferencia, que debe ser la undécima, está ya anunciada para los días 9 a 14 de abril de 2012, a celebrar de nuevo en Tucson.

Lo importante de esta labor, llevada a cabo por Hameroff y algo menos por Penrose, es que el tema de la consciencia ha vuelto a ser objeto de atención por parte de científicos diversos, psicólogos y filósofos. Como muy bien explica Hameroff en el prefacio del informe de la primera conferencia de Tucson, el interés por la consciencia ha tenido sus altos y bajos a través del tiempo. A finales del siglo XIX y principios del XX Wilhelm Maximilian Wundt (1832 -1920) en Europa y William James (1842-1910) en los Estados Unidos pusieron a la consciencia en el centro de los debates y discusiones filosóficas, psicológicas y científicas. El primero de ellos, al que no cita Hameroff, por cierto, consiguió por medio de un paralelismo psicofísico llevar la consciencia al laboratorio experimental y de esta forma hacerla objeto de consideraciones científicas. El segundo a través de su “Long Course in Principles of Psycology” captó la atención de los estudiosos y de la sociedad de su tiempo.

Posteriormente y por lo que se refiere a los Estados Unidos muy particularmente, el behaviorismo, dominó la escena y elimino a la consciencia de los debates y consideraciones de los científicos. Incluso después de la aparición en los años 70 de las ciencias cognitivas y de las neurociencias, la consciencia se mantuvo apartada de los discursos científicos. El motivo era el misterio que siempre la ha rodeado y el hecho de ser algo no medible y no manejable.

En los últimos años, para bien de todos, la consciencia ha vuelto a ser un tema de interés científico de la mano de importantes psicólogos, biólogos moleculares, neurólogos, matemáticos y físicos, además de, como siempre, de la mano de los filósofos, muchos de los cuales están siendo considerados como neuro-filósofos por su cercanía a la labor de los neurocientíficos.

En ese ambiente es en el que surge la Ciencia de la Consciencia que comentamos.

Tags:
0 shares
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

Deja tu comentario