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Consciencia en el Universo: su relación con las tecnologías del cerebro y de la mente

Buscamos en este post lo que Penrose y Hameroff en su artículo “Consciousness in the Universe: Neuroscience, Quantum Space-Time Geometry and Orch OR Theory” publicado en el Número 14 del “Journal of Cosmology” dicen sobre la consciencia prexistente en el Universo y las tecnologías relacionadas con el cerebro y la mente.

(Utilizamos como imagen una sección de microtúbulos de pocos dímeros de longitud tomada de la entrada Microtúbulos en Wikipedia )

Lo mencionado en los tres posts anteriores resulta interesante para el objeto básico de este blog que es todo lo relacionado con las tecnologías de la mente y del cerebro, pero todavía no se ha dicho nada concreto relacionado con dichas tecnologías deducido del trabajo de Penrose y Hameroff que comentamos.

Pero hay bastante de ello en el artículo, ya que gran parte del trabajo en cuestión se dedica, como hemos dicho ya, a explicar el funcionamiento de los microtúbulos y es, o puede ser, directamente tecnológico, es decir, información previa para desarrollos tecnológicos posteriores. No nos podemos meter a fondo con esa parte del artículo de PYH (Penrose y Hameroff) pero si podemos indicar que los autores insisten en explicar los microtúbulos como computadores biológicos o bio-moleculares. Dichos componentes orgánicos de las células (de 25 nanómetros de diámetro externo) están formados por la polimerización (formación de moléculas de gran peso molecular a partir de componentes químicos de bajo peso molecular que se unen unos con otros intercambiando enlaces químicos) de un dímero (en biología, una proteína compuesta de dos subunidades) de dos proteínas globulares (hay tres tipos de proteínas, las globulares, las fibrosa y las mixtas; las primeras son solubles en soluciones acuosas y son esféricas) la alfa y la beta tubulina. Los microtúbulos son una celosía o enrejado de tubulinas (cada una de 8 nanómetros de largo y 4 de ancho) que cambian alternativamente de un estado a otro de forma similar a lo que ocurre con un bit digital de información (el soporte de dicho bit en realidad, que puede ser 1 ó 0 como bien sabemos).

Cada tubulina puede existir también como una superposición cuántica, es decir, como un bit cuántico o un qubit, en el que los dos estados están superpuestos. Con la superposición directamente ligada (o acoplada) a las superposición de la “Fuerza London”. La Fuerza London forma junto con la Fuerza Keesom y las Fuerza Debye, lo que se conoce en Físico-Química (1) como Fuerza de Van der Waals, que son fuerzas de atracción o rechazo existentes en las moléculas o en parte de ellas no debidas a los enlaces químicos ni a la interacción electroestática de los iones (átomos o moléculas cargadas eléctricamente).

La Fuerzas London, conocidas también como Fuerzas de Dispersión London o simplemente como Fuerzas de Dispersión, en concreto, son fuerzas de interacción, atómicas o moleculares, de origen cuántico producidas por la polarización momentánea multipolar en el interior de las moléculas. Es decir, algo así como que cuando varios átomos en el interior de una célula (o partículas en el interior de un átomo) adquieren una carga positiva o negativa simultáneamente (y se sincronizan, como luego veremos) producen un momento que genera fuerzas débiles adicionales a las ya mencionadas (las de enlaces químicos y las puramente electroestáticas).

Se supone que las tubulinas oscilan de un estado a otro simultáneamente de forma sincronizada de acuerdo con la coherencia biológica propuesta por Herbert Fröhlich (1905-1991). Este físico germano-británico propuso una teoría relacionada con la condensación a nivel subatómico de las partículas subatómicas (es decir, el colapso de la función de onda) para obtener la continuidad del mundo real por encima del mundo cuántico. Propuso en varios de sus artículos que los dipolos (dos cargas eléctricas de distinto signo cercanas entre sí) bio-moleculares confinados en un espacio geométrico común y sometidos a un determinado campo electromagnético oscilarían coherentemente, acoplándose o condensándose, en una vibración común. Indicó además que la temperatura medioambiental puede ser utilizada por un enrejado de dipolos para crear vibraciones sincronizadas de los dipolos en un rango de frecuencias de 1 gigaherzio (10 elevado a 9 vibraciones por segundo).

Recientemente Pokorny y Bandyopadhyay han encontrado en células vivas series de picos de coherencia de resonancias procedentes de los microtúbulos de dichas células de entre 12 y 8 megaherzios.

Lo que PYH explican sobre los microtúbulos puede ser utilizado en la Ingeniería Inversa del Cerebro y de hecho muchos investigadores de estos temas están haciendo simulaciones en ordenador que siguen las pautas difundidas por ellos.

El disparo de los impulsos eléctricos en las neuronas y sus vibraciones u ondas siguen siendo la conexión tecnológica con la materia orgánica de la que ya se ha hablado en este blog.

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(1) La Físico-Química es el estudio de los fenómenos macroscópicos, atómicos, subatómicos o de las partículas en sistemas químicos diversos en términos de las leyes y los conceptos de la Física

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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