Cosas que desaparecerán en el futuro. Experiencias humanas

Volvemos a este blog después de algunas semanas de no haber hecho ninguna entrada adicional. Continuamos resumiendo las predicciones aparecidas en el número de septiembre-octubre de 2013 de la revista “The Futurist” sobre cosas que desaparecerán en el futuro. Nos referimos ahora al tema de las Experiencias Humanas, terreno en el que también nos esperan algunas sorpresas. En el informe al que hacemos referencia, o reproducimos de forma resumida, se tratan los cinco temas siguientes: El fin del anonimato; La muerte de la reflexión; No más esperas; Libre albedrio; y Perdiendo la habilidad de perderse. Nos referimos abajo a las tres primeras.

Cosas que desaparecerán en el futuro. Experiencias humanas
Por “experiencias humanas” se entiende en el reportaje mencionado de “The Futurist” muchas de las cosas a las que los hombres estamos acostumbrados desde antiguo y que son comunes a una mayoría de nosotros. Todos estamos acostumbrados a reflexionar, por ejemplo, y todos hacemos colas y nos perdemos, asuntos muy comunes sobre los que diversos expertos hacen conjeturas respecto a su permanencia o desaparición en el futuro. Elegimos los tres que nos parecen más importantes.

El fin del anonimato

Brenda Cooper, una profesional de la tecnología, escritora de ciencia ficción y conferenciante, escribe sobre la posibilidad de que el anonimato desparezca totalmente de nuestro mundo. Considera que es muy difícil no ser conocido en una sociedad de tarjetas de crédito y sin dinero en forma de papel y monedas, con conexiones continuas de todos a Internet, cámaras y grabadoras de vídeos en multi-localizaciones, continuas entradas y suscripciones de todo tipo a Páginas Webs diversas, y estadísticas y datos biométricos de todos nosotros colgados en la Red. Todos sabremos muchas cosas de todos y será muy importante acostumbrarnos a no utilizar la información delicada disponible de otras personas.

El anonimato sólo será posible para personas muy ricas que puedan permitírselo, los demás viviremos sin posibilidad de tener una vida anónima . Pero de ello pueden deducirse aspectos positivos como, la disposición de información para mejorar la vida de todos, tanto en relación con la salud como con muchos otros aspectos; disminuir las tasas de criminalidad, y desarrollar una cultura en la que todos nos preocupemos más de los demás.

La muerte de la reflexión

Los smartphones comienzan a ser imprescindibles para muchas personas en todas sus actividades. Son para muchos una clara extensión de su memoria y de muchas otras capacidades y habilidades. Perder un smartphone o prestarlo a otra persona es algo que nos desquicia sobremanera ya que en él está una parte importante de lo que somos y constituye nuestra herramienta de trabajo, de obtención de información y de actuación.

Lo peor de esas pautas de comportamiento cada vez más acusadas es que esa dependencia y esa continua conexión a estos aparatos nos están haciendo perder la capacidad de reflexión. La conexión constante a ellos significa que cada vez son menores los momentos de aislamiento y de tranquilidad en los que surgen las buenas ideas, se producen los recuerdos de experiencias agradables y productivas y la inspiración que lleva a la innovación.

Eso es al menos lo que cree Lisa Gualtieri, PhD y ScM, que es profesora asistente en el Departamento de Salud Pública y Medicina Comunitaria de la Facultad de Medicina de la Universidad Tufts

No más esperas

Para el año 2030 no tendremos que esperar ni hacer cola para nada. Al menos eso es lo que anuncia Apala Lahiri Chavan, que es directora de oráculos e innovadora de la empresa Human Factor International (HFI) así como conferenciante muy conocida sobre temas de “experiencias humanas”.

Internet ahora y más adelante “la nube”, están haciendo y lo harán más en el futuro, que todo sea instantáneo, a cualquier hora del día, personal y sin esperas. Los terminales móviles que nos proporcionan información sobre todo y orientación sobre cualquier asunto contribuirán, junto con otros artefactos como las impresoras 3D, a que nuestros deseos y nuestras necesidades se cumplan de forma instantánea

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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