Darwin: antecedentes

Seguimos tratando brevemente en este post la vida y obra de Charles Darwin el padre de la famosa teoría de la evolución de las especies y del mecanismo de lucha por la supervivencia o selección natural. Nos detenemos en las ideas previas sobre la evolución que existían en su época y en la obra de su propio abuelo paterno que formuló una primera teoría muy similar a la elaborada unos pocos años después por el francés Jean-Baptiste Lamarck. Destacamos el hecho de que Darwin comenzó su actividad científica en el terreno de la geología, ciencia que se estaba formando entonces y en la que tuvo un destacado maestro: Charles Lyell. En este y en otros posts utilizamos varios manuales de historia de la ciencia, como saben los lectores asiduos de este blog. En particular, “Historia de la Ciencia 1543-2001” de John Gribbin; “Historia de la ciencia” de Javier Ordóñez, Víctor Navarro y José Manuel Sánchez Ron; “El dedo de Galileo” de Peter Atkins; y varios otros; además del uso continuo que hacemos de Wikipedia para las vidas y obras de los autores que se mencionan.

Darwin: antecedentes
En el caso de Darwin y de la evolución de las especies se confirma que las ideas surgen en la mente de algunas personas y evolucionan llegando a perfeccionarse en las mentes y las obras de otras personas concretas. Da la impresión de que la mente, o el mundo abstracto de las ideas, evoluciona y se perfecciona a través de personas distintas unidas unas a otras a lo largo del tiempo. Algo así como si la mente, la consciencia y el conocimiento, formaran parte de un mundo único que comparten muchas mentes individuales. Mentes, por otra parte, que han evolucionado en los cerebros de personas determinadas, y en lo relativo al conocimiento de la naturaleza, a través de la curiosidad y la capacidad de análisis, el esfuerzo, la especialización y, sin duda, la habilidad para hacer síntesis y aportar nuevas interpretaciones, de individuos determinados.

Charles Darwin tuvo además una influencia muy cercana, fue la de su propio abuelo paterno, Erasmus Darwin (1731 -1802), un personaje genial donde los haya que escribió sobre medicina, botánica y otros diversos temas, además de ser autor de libros de poesía. Fue partidario del evolucionismo y se adelantó a las ideas expuestas posteriormente por Lamarck.

Además de referirse al tema de la evolución de las especies en diversos libros de poesía previos, por ejemplo, en The Loves of the Plants, en 1794, nada menos que con 63 años, publicó en prosa su libro Zoonomía, con más de 200.000 palabras, y al que siguió un segundo volumen bastante más extenso. Sin llegar a ser un trabajo verdaderamente científico de acuerdo con los estándares actuales, no era tampoco un conjunto de especulaciones y generalidades. Se argumentaban, se daban explicaciones detalladas y se mostraban evidencias de la evolución de las especies tanto animales como vegetales, indicándose cómo en muchos casos los cambios en plantas y animales se había producido por la acción humana con la intención de conseguir mejoras diversas.

Casi en paralelo (y al parecer sin conocimiento mutuo) se produjo la obra destacada, y quizá más científica, de Jean-Baptiste Lamarck (1744-1829), un destacadísimo botánico francés que empezó escribiendo también un libro sobre flora, sobre la flora francesa en particular. Libro muy popular y que dio gran fama a su autor.

Fue un gran naturalista que contribuyó junto con otros ya nombrados como Buffon, Cuvier o Linneo (1707 – 1778) a la sistematización de la Historia Natural y que entre otras cosas introdujo el nombre de “biología” para referirse a la ciencia de los seres vivos. Se le considera además el fundador de la paleontología de los invertebrados.

Fue el primero que formuló una verdadera teoría de la evolución biológica la cual aparece resumida en su gran obra Histoire naturelle des animaux sans vertèbres, publicada en seis volúmenes cuando Lamarck tenía 78 años.

Como parte central de su teoría formula cuatro leyes bastante ciertas salvo la cuarta, en la que se especifica la herencia de las características adquiridas por un ser que son, dice Lamarck erróneamente, transmitidas a sus descendientes. Las cuatro resultan cercanas, sin embargo, a la teoría posterior (más de 40 años posterior) de Charles Darwin.

Nuestro autor de referencia, el gran Charles Darwin, empezó estudiando medicina y descubrió una de las ciencias que se creaba en su época: la geología. Su maestro y fuente de inspiración durante años fue otra luminaria inglesa, Charles Lyell (1797 -1875), abogado y científico, cosa común en la época en la que todavía se estaba formando la ciencia como materia independiente y la profesión de científico prácticamente no existía.

Se le considera uno de los fundadores de la geología moderna y seguidor del que los ingleses consideran el padre de dicha ciencia, el escocés James Hutton (1726 – 1797), y, seguidor también, de sus tesis uniformistas, según las cuales la Tierra se habría formado lentamente y a través de las mismas fuerzas y fenómenos que observamos hoy.

Por cierto que Hutton fue médico, geólogo, naturalista, químico y granjero experimental, a la vez que parte de la Ilustración escocesa que tanto contribuyó a la aparición de la ciencia moderna junto con la francesa, la inglesa y posteriormente la alemana. La combinación de profesiones o tareas nos da muestra, una vez más, del carácter amateur, diríamos hoy, de los primeros científicos, los cuales se movían guiados por la curiosidad y por el conocimiento previo de los avances en distintos terrenos del conocimiento.b[e menciona.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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