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Diagnóstico sobre la Unión Europea

Continuamos en este post comentando el libro de George Soros, “The Tragedy of the European Union”. No referimos ahora a sus respuestas a las preguntas del periodista alemán, Gregor Peter Schmitz, corresponsal para Europa de “Der Spiegel”, que forman el grueso de esta publicación. Las cuatro entrevistas que dicho periodista realizó a Soros a lo largo de 2013, se refieren, como hemos dicho en posts anteriores, a la situación actual de la Unión Europea y a las posibilidades de salir de lo que Soros llama insistentemente “La Crisis del Euro”. Cree este conocido personaje que Europa está abocada a un estancamiento de larga duración, lo que llevaría quizá consigo su desintegración definitiva, si Alemania no se toma en serio el proyecto de unión y no ejerce más el papel hegemónico (razonable y benevolente) que tiene que adoptar.

George Soros (nacido en 1930) considera en su libro, The Tragedy of the European Union. Disintegration or Revival?, que el Euro es para los países hasta ahora deudores (debtors) del sur de Europa como una moneda extranjera en manos de los países acreedores (creditors) del norte (con particular referencia a Alemania), ya que los primeros no pueden solventar sus desequilibrios internos con la devaluación o la emisión de moneda. Para arreglarlos tienen que acudir a la austeridad interna y al estancamiento, algo que ocurrió exactamente así en la década perdida que sufrió Latinoamérica en los años 1980. No puede existir, dice Soros, una moneda única sobre las que unos países imponen las reglas y otros las sufren. Como tampoco puede mantenerse una situación en la que si los países deudores cumplen las reglas y reducen su actividad, son penalizados con elevadas primas de riesgo, lo cual a su vez agrava la situación y extiende y consagra el estancamiento económico. El estancamiento secular es posible en Europa en los próximos años según estas interpretaciones.

Insiste una y otra vez en que Alemania debería, dicho en inglés, “Lead or Leave” el Euro, es decir, liderar el Euro o abandonarlo. Sobre la segunda hipótesis da muchas ideas sugiriendo la existencia de un Euro del Norte liderado por Alemania y un Euro del Sur liderado por Francia.

Reconoce que ese no es el plan de Alemania, país que parece querer el Euro a toda costa, aunque, eso sí, haciendo lo mínimo posible para mantenerlo. Así no pueden funcionar las cosas, según Soros, y para salvar el actual sistema monetario europeo Alemania debería estar dispuesta a hacer mucho más de lo que hace ahora. Debería por ejemplo aceptar los Eurobonos y adquirir más responsabilidades sobre la construcción de una Europa unida de las que hoy admite.

Una de sus ideas básicas es que los gobiernos se apoyan muchas veces en teorías económicas erróneas a las cuales se aferran con fuerza y las mantienen a pesar de sus fallos. Considera que tal es el caso de la Unión Europea sobre todo desde el Tratado de Maastricht de 1992 y critica todo el entramado institucional que la UE ha puesto en marcha para conseguir la integración de los países miembros. Habla poco, por ejemplo, del European Stability Mechanism (ESM) establecido en 2012, pero no tiene buena opinión de los dos mecanismos anteriores, a los que esta última institución sustituyó: el European Financial Stability Facility (EFSF), acordado por 27 de los países de la UE en mayo de 2010 para preservar la estabilidad financiera europea, proporcionando ayuda financiera a los países de la eurozona que la necesiten; y el European Financial Stabilisation Mechanism (EFSM), en funcionamiento también desde mayo de 2010, que es un fondo de emergencia que recoge dinero de los mercados con la garantía de la Comisión Europea, para proporcionar ayuda financiera a los países miembros con dificultades económicas.

Impresiona que a pesar de tantos mecanismos de estabilización las cosas no funcionen en Europa y a ello, precisamente, responde Soros diciendo que no pueden funcionar mientras Alemania no ejerza una hegemonía benevolente en Europa, es decir, una dirección de la UE como si fuera una verdadera unión política, en la que Alemania actuara como el Gobierno Federal en los Estados Unidos.

Se refiere también al mal conocimiento de los mercados financieros que la UE y los países miembros demuestran a diario. En esto es donde más agresivo se muestra al considerar que él sí conoce bien dichos mercados y al basar su éxito económico en anticipar o reconocer los movimientos del mercado. Dice que él nunca ha causado las tempestades que se producen en dichos mercados, sino que simplemente sabe “correr la ola” y sacar partido de ello. Explica el caso de su especulación sobre la Libra Esterlina en 1992 como un movimiento por su parte consistente simplemente en apostar por una bajada de esta moneda que era claro que debería devaluarse pero que no podía hacerlo sin salir del Exchange Rate Mechanism (ERM), creado en 1979 como parte del European Monetary System (EMS) para reducir la variabilidad de las monedas europeas y conseguir una estabilidad monetaria en Europa. El Gobierno inglés debía haber actuado antes, pero estaba ligado a un acuerdo con todos los otros países miembros de la UE según el cual su moneda tenía que mantenerse dentro de un margen de fluctuación de + – el 6 % en relación con el Marco. Soros apostó fuertemente porque al final el Reino Unido tendría que salir del ERM y devaluar. Según él mismo dice, acertó, pero podía perfectamente haberse equivocado y en este caso habría perdido mucho dinero.

Esta disposición de los gobierno a mantenerse en posiciones preestablecidas, basadas según él en teorías económicas erróneas, de resistirse a cambiar cuando las circunstancias han variado o de actuar en contra de sus intereses por incontinencia, es llevada por él a la categoría de una ley general. Puede que lo que Soros quiere decir con esta ley, al menos parcialmente, sea algo parecido a la “incontinencia temporal” de los políticos sobre lo que investigaron y escribieron los premios Nobel de Economía de 2004, Finn Kydland (nacido en 1943) y Edward Prescott (nacido en 1940).(*)

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(*) Citado, por cierto, en el libro también utilizado en estos últimos posts, y cuya portada se incluyó en el anterior,Nada es Gratis., página 143

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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