2514649-3541180.jpg

Dos realidades: la física y la mental

La tecnología que desarrollaremos en los próximos años, particularmente la relacionada con el cerebro, surgirá de las interpretaciones actuales sobre la mente y la conciencia. Lo cuántico está formando ya parte de la nueva cosmogonía o cosmovisión que los hombres adoptaremos en los próximos años. El ordenador cuántico puede suponer algo parecido a lo que fue la máquina de vapor en la Revolución Industrial

No hace mucho le oí decir, con mucha soberbia por cierto, a un biólogo español muy conocido, autor de libros destacados y conferenciante habitual en foros muy diversos, que el último científico dualista había muerto hacía más de treinta años.

Daba la impresión de que desconocía la revolución que se está produciendo en los últimos años en el terreno de la física a medida que se difunden los conceptos de la mecánica cuántica y se desarrollan nuevas ideas en relación con la realidad y sus leyes en el mundo subatómico.

No es extraño, ya que los biólogos puede que sean los científicos más reduccionistas existentes en la actualidad. Sin duda están envalentonados por los espectaculares avances que han tenido lugar en la Biología desde la introducción de la doble hélice del ADN, la descodificación del genoma humano, el desarrollo de la Ingeniería Genética, los éxitos en la Biotecnología y otros recientes. Se encuentran muy seguros de que el hombre explicará todo lo que se refiere a él mismo, incluida la conciencia, a través de la disección y la investigación en el laboratorio. Para ellos todo está en el cerebro, el alma, los sentimientos y todo lo demás. O como dice Antonio Damasio, el gran neurocientífico portugués, Premio Príncipe de Asturias, en su último libro: “el cerebro creó al hombre”.

Pero hay muchos físicos actuales que no piensan lo mismo. Parece que los dualistas ahora son los físicos, justo los que antes más apegados estaban a la naturaleza y al empirismo. Las dos realidades actuales de las que hablan estos científicos son la física y la mental. No sé si son las mismas dos a las que se refería Descartes pero son de naturaleza totalmente distinta.

El famoso filósofo francés que vivió entre 1596 y 1650 acentuó el dualismo al hablar de espíritu (res cogitans) y de materia (res extensa) y dejó el camino abierto a Kant, a los espiritualistas y a una gran parte del pensamiento posterior hasta que el monismo se hizo fuerte. Como es bien sabido, y en línea con su afán de decir que todo lo que importa está en el cerebro, típicamente monista, Damasio se refirió al “Error de Descartes” en su libro del mismo título publicado por primera vez en 1996. El error en sí, dice Damasio, fue el de “separar el cuerpo de la mente, con su tesis de que pensar es igual a ser, cuando se trata justamente de lo contrario: en el principio fue el ser, posteriormente el pensar”.

He dicho que no sé si es la misma dualidad porque los físicos no se refieren al cuerpo y al espíritu sino a la materia física y a la mente, esta última representada por la conciencia.

La figura incluida arriba, tomada del libro de Rosenblum y Kuttner, glosado en la entrega anterior, explica lo que los físicos dicen en la actualidad.

Al fondo de los fenómenos físicos subatómicos no se encuentran otros fenómenos, físicos también, más pequeños, sino la conciencia humana que es la que los hace reales. Esto último, el entrelazamiento entre partículas distantes (llamado efecto fantasmal por Einstein), la emergencia y otros fenómenos cuánticos están llevando a muchos científicos a una reconsideración de las leyes que rigen nuestro mundo. El reto es la unión entre la teoría de la relatividad general de Einstein que explica los fenómenos macroscópicos y la mecánica cuántica que explica los microscópicos. Como ya dijimos en la entrega anterior el nexo entre las dos parece ser la conciencia, la cual, para ello, tiene que existir autónoma en nuestro mundo en algo así como una “conciencia cósmica”.

Cada vez hay más físicos, más científicos en general y más filósofos que prestan atención a los fenómenos cuánticos y construyen teorías sobre nuestro mundo basadas en ellos. Además de los citados, Henry Stapp, físico americano especializado en mecánica cuántica que actualmente lleva a cabo sus investigaciones en el Lawrence Berkeley National Laboratory, postula las dos realidades mencionadas, la física y la mental. Como indican Rosenblum y Kuttner en su libro, este autor cree que la realidad física incluye el cerebro, quizás en un estado de superposición cuántico particular, y la mental incluye la conciencia y las intenciones. Lo mental, siguen explicando estos autores refiriéndose a las teorías de Stapp, puede actuar de manera intencionada sobre el cerebro físico para escoger un estado de superposición particular que luego colapsa en una situación concreta.

El físico y matemático húngaro, Premio Nobel de Física de 1963, Eugene Wigner, respaldó también muy tempranamente la existencia de una influencia de la conciencia en el mundo físico.

Hay muchos más y todos se apoyan no sólo en los padres de la mecánica cuántica, Plank, Schrödinger, Heisenberg, Bohr y el mismo Einstein, sino en la destacadísima labor del gran John von Neumman. Fue éste último el que demostró que “al contemplar un objeto microscópico en un estado de superposición, la cadena de medición entera debe considerarse parte de un gran estado de superposición”.

Entre los filósofos cabe mencionar al australiano David Chalmers autor de la gran obra “La mente consciente”, quien considera que es un problema muy difícil el de explicar la generación por el cerebro biológico del mundo interno de la experiencia subjetiva. Este autor sin ser un especialista considera que la mecánica cuántica probablemente tiene relevancia para el problema de la conciencia. Todo ello según el libro que venimos utilizando como referencia.

Independientemente de lo que al final haya de realidad en todo lo que hemos comentado hay dos cosas que merece la pena resaltar en relación con el objetivo de este blog: una que es mejor para la evolución del hombre y de sus conocimientos disponer de hipótesis novedosas, radicales y aperturistas; y otra que las nuevas concepciones a medida que se difunden en la sociedad constituyen cosmogonías o cosmovisiones que dirigen el mundo, las tecnologías creadas por el hombre, sus sociedades y sus formas de vida.

Igual que la física clásica dio lugar a la Ilustración y al mundo que ha venido después, es muy probable que la física cuántica de lugar a un mundo futuro radicalmente distinto al que conocemos. Puede que el ordenador cuántico detrás del que vamos sea la “maquina de vapor” de la nueva civilización hacia la que nos dirigimos.

Tags:
0 shares
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
Post anterior

Stuart Hameroff en Madrid

Post siguiente

La Acción Humana

Deja tu comentario