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El Bien Común que deben generar la Economía, la Política y las Instituciones

La lista de nuevos libros dedicados a las dificultades económicas y sociales de todo tipo surgidas en los países desarrollados a partir de la crisis del 2007/2008 es interminable. Hoy se piensa que la “Gran Recesión”, como se la denomina, está teniendo más impacto de lo esperado, incluso en países como los Estados Unidos que la sortearon con bastante agilidad. La desigualdad es denominador común de muchos de ellos, consecuencia, probablemente, del impacto en nuestras sociedades de los trabajos de Branko Milanović (nacido en 1953) y Thomas Piketty (nacido en 1971), pioneros recientes de esta cuestión. El aumento de la desigualdad es un deterioro del Bien Común preocupante para todos. Por eso, iniciamos con este post un proceso de reflexión sobre el tema.

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¿Qué es el Bien Común?

Sobre el Bien Común no todos estamos de acuerdo en su significado. Es una denominación y un concepto relacionado en primer lugar con todo aquello que puede ser utilizado y aprovechado por todos los miembros de una sociedad. Esta sería la primera acepción del término y tiene connotaciones con todo aquello que es público y está a disposición de todos.

Con el tiempo el término se ha ido utilizando en un sentido más específico: es aquello de lo que se benefician todos los ciudadanos y que es producto de la economía y el crecimiento de una determinada sociedad, país o conjunto de países.

Se considera en ese último sentido que los sistemas sociales, instituciones y medios socio-económicos de esas sociedades o países, deben funcionar beneficiando a todos sus miembros.

En las sociedades avanzadas, democráticas y justas, que son las que deberían existir,  todo debe estar organizado para que los miembros de esas sociedades se beneficien de la producción y de la riqueza generadas. No deben existir en ella personas descolgadas de lo que llamamos progreso ni, por supuesto, desfavorecidas en términos extremos, olvidadas o dejadas al margen.

El progreso debe ser una realidad en el sentido de que todas las personas vivan cada vez mejor, se desarrollen como seres humanos y sean felices hasta el punto que tal cuestión pueda alcanzarse en nuestro mundo.

Diagnósticos e interpretaciones

El problema hoy, después de la última crisis importante padecida por nuestras sociedades, con particular referencia a las de los países desarrollados, es que el progreso parece haberse detenido, la convergencia entre los que más se benefician y los que menos se ha deteriorado y la desigualdad comienza a ser inaceptable. Hay grandes problemas en nuestro mundo y grandes nubarrones se ciernen sobre nuestro futuro, entre otras cosas porque la tecnología que estamos desarrollando y el modelo productivo hacia el que avanzamos, parecen no ayudar al empleo y  a otros mecanismos de distribución de la riqueza.

Se han hecho muchos diagnósticos sobre lo que nos ocurre, entre ellos los de, Francis Fukuyama (Los orígenes del orden político: Desde la Prehistoria hasta la Revolución francesa); Robert Reich (Saving Capitalism); Christian Felber (Economia del Bien Común); Paul Mason (Proyecto Cero y Postcapitalismo); Akerlof y Shiller (La Economía de la Especulación); Reinhart y Rogoff (This time is different); Lawrence Summers (Estancamiento secular); Amitai Etzioni (The New Normal: Finding a Balance Between Individual Rights and Common Good); George  Soros (Austeridad); Steven, Krugman, Stiglitz (Inversión pública); Robert J Gordon (El final de la innovación y la muerte del crecimiento); Jean Tirole (Économie du Bien Commun); James K. Glabriath (Desigualdad); Mark Fisher (Capitalism Realism. Is there no alternative?); Rutger Bregman (Utopía para Realistas); Slavoj Zizek (La nueva lucha de clases); Erik Brynjolfsson y  Andrew McAfee (The Second Machine Age) y varios otros. Hay que incluir en ellos, claro está, a los españoles que se han ocupado de etas cosas, ya sean Emilio Ontiveros, Daniel Lacalle y Juan Torres, o Carlos Sebastián, Luis Garicano, Cesar Molinas y los algo más jóvenes, y quizás más cargados de ideología, José Carlos Díez y Juan Ramón Rallo.

Propuestas

Y, asimismo, se hacen continuamente propuestas de alternativas para nuestras sociedades: Cambio de Sistema; Reformas (Salvar el Capitalismo); Cambios radicales internos (Economía del Bien Común); Cambio de modelos productivo (Innovación y Nuevas Tecnologías); Cambio de políticas económicas (Liquidity Trap) y otras.

Además de utilizarse perspectivas muy distintas como las aportadas por: partidos de derechas o izquierdas;  liberales, o, incluso, libertarios; cristianos; comunidades cristianas de base; masones; grupos como el Bilderberg; partidarios de la Ingeniería Social; partidarios de la axiología y los valores; agrupados alrededor del Bien Común como ideología; partidarios de la simplicidad voluntaria; favorables de la renta básica; defensores de la economía colaborativa; ecologistas y defensores de la economía circular; anticonsumistas; partidarios de las ecoaldeas; defensores del comercio justo; por no mencionar a los comunistas duros y puros que salen de sus trincheras; y muchos otros.

Reflexionar sobre cómo organizarnos para conseguir el Bien Común

¿Cómo entendernos en este mar de ideas y de propuestas?. Pretendemos, y nos parece una osadía, entrar en ese proceloso océano de lo que somos, lo que hacemos, cómo vivimos y cómo nos organizamos. Tema perenne en nuestra sociedad, por cierto, desde que somos seres racionales.

A partir del presente post hemos decidido entrar en el análisis de algunos de los diagnósticos, alternativas e interpretaciones hechas en la actualidad, tomando la cuestión del Bien Común en países como el nuestro, en regiones más amplias como el ámbito europeo y en el mundo en general, como dimensión general en la que la desigualdad está incluida. Se tratarán  asuntos tales como: si debe ser un objetivo para todos los miembros de una sociedad la consecución de una economía y unas instituciones que beneficien de forma continua a todas las personas que los componen; si se puede actuar eficientemente en esa dirección; si existen políticas de actuación adecuadas; si las instituciones de que disponemos son válidas para ello; o si los actuales sistemas organizativos generales, económicos, sociales y políticos, deben permanecer o ser cambiados. ¿Quien debe actuar en favor del Bien Común?. Los llamados a hacerlo y no lo hacen es que, ¿no pueden?,  ¿no saben? o ¿no quieren?.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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