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El contenido de la Consciencia Integral

Dedicamos este post al cuarto y último anális de algunos aspectos del libro de Jean Gebser, Origen y Presente. Nos adentramos un tanto en el contenido de lo que este autor llama “estructura de consciencia integral”, hacia la que creía que los hombres estábamos mutando en la época en que lo escribió (1953). Si se aceptan sus ideas la mutación sigue en nuestros días y hay indicios claros de muchas de las cosas que explica, las cuales han sido recreadas, repetidas, reinventadas y ampliadas por autores más cercanos a nosotros. El libro daría para muchos más posts pero es mejor volver al camino principal de este blog que no es otro que las relaciones del fenómeno de la consciencia humana con los avances modernos de la ciencia y la tecnología. Del libro se saca la conclusión de que la reprodución en una máquina de la inteligencia y de la consciencia humanas está más lejana de lo que algunos autores actuales suponen. El post va ilustrado con una representación de la idea espacio-tiempo de Einstein y con una foto del propio Gebser.

Intentando profundizar algo en el contenido de la “consciencia integral” de Gebser a lo que los dos últimos posts se refieren, y después de las notas previas destinadas a relacionar tal idea con otras similares aportadas por diversos autores, tendríamos que decir, en primer lugar, que este autor cree que estamos en el umbral de una nueva consciencia (o estructura de consciencia), a la que llama “Integral”.

Una parte fundamental de la nueva consciencia tiene que ver, como hemos dicho en otros posts, con la irrupción del tiempo, cualitativamente considerado, en nuestra estructura de consciencia actual. Se añade así una cuarta dimensión al mundo tridimensional en el que el hombre ha vivido desde el Renacimiento y con ello se adopta el concepto espacio-tiempo surgido de la teoría de la “Relatividad especial” formulada por Einstein en 1905.

Según dicha teoría, y expuesto de forma muy simple, la localización geométrica de un objeto en el universo no puede hacerse sólo con las tres coordenadas a las que estamos acostumbrados en nuestro mundo. Es necesario añadir el tiempo como cuarta dimensión, ya que la relación entre componentes espaciales y temporales es relativa según el estado de movimiento del observador.

A hacerlo adoptamos la a-temporalidad, otro concepto básico de la nueva consciencia. Es algo que entendemos muy bien los que hacemos prospectiva ya que en esa actividad traemos el futuro imaginado al presente y lo unimos allí, con el pasado que nos da un marco de referencia, y un patrón para la actuación, y con el presente mismo que siempre se nos aparece nuevo, nebuloso y complejo. Del pasado y, sobre todo del futuro, obtenemos, además, luz para interpretar el presente, imaginación y creatividad para inventar y energía psíquica para tomar decisiones y actuar.

La nueva consciencia es también a-perspectívica, término introducido por Gebser que necesita explicación previa. Surge, como es lógico, del término perspectívica que el autor define como la visión de los objetos, y de la realidad, surgida con la invención de la perspectiva en el dibujo y su perfeccionamiento por Leonardo da Vinci (1452-1519). Toda la Edad Moderna es una época perspectívica y es desde mediados del Siglo XX cuando entramos en una época denominada aperspectívica.

Distingue el autor entre “edad imperspectívica”, la anterior al Renacimiento, “perspectívica”, la ya indicada ligada al Renacimiento y la a-perspectívica, en la que estamos actualmente. Se apresura el autor a decir que el uso del prefijo “a” no es para expresar lo opuesto sino para liberar al nuevo concepto de las implicaciones del anterior. Considera que entre esos tres términos existe la misma relación semántica que entre ilógico, lógico y alógico (o dialógico que diría Edgar Morin y la misma que entre inmoral, moral y amoral.

Sin querer simplificar en exceso, aperspectívio se me ocurre que sería algo necesario para evitar el error en el que caen los ciegos al describir el elefante con la ayuda de su tacto en la posición en que se encuentren. Cree Gebser que en la actualidad tenemos una visión parcial de las cosas porque nos comportamos como los ciegos en la interpretación de nuestro mundo (1). Predica por tanto, y eso es lo que la aperspectívica aportaría, la visión integral, la visión del todo, la visión holística, la visión sistémica, en una palabra.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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