The Scottish Borders covered with snow during January 2010

El debate sobre el hombre post-humano continúa y la imaginación se dispara

La cognotecnología como más adelante veremos está intimamente ligada al hombre biónico y sobre todo al hombre post-humano

Cuando hace varios años se comenzó a hablar del hombre post-humano y del post-humanismo, como ya se ha dicho, se hizo por parte de grupos extraños guiados por el secretismo y la iniciación. Eran una especie de sectas que creían tener en sus manos claves sobre el futuro del hombre, difíciles de entender por el conjunto de los mortales. Hoy se habla del tema abiertamente y existen cada vez más libros y publicaciones sobre la materia de científicos y pensadores plenamente reconocidos e integrados en la sociedad. El tema de un hombre generado in vitro, mejorado genéticamente, biónico, e incluso, clonado, se trata con naturalidad, ya sea para oponerse a ello o para defenderlo. Como siempre ocurre con la tecnología, las espadas están en alto y con frecuencia se hace uso del viejo aserto: “la tecnología es siempre neutral y lo que puede ser bueno o malo es su aplicación”.

El tema en esta ocasión no está nada claro y así lo demuestran las limitaciones adoptadas cada vez por más países, en cuanto a la prohibición de investigaciones y experimentos sobre ciertas materias; por ejemplo: las investigaciones sobre células madre y sobre la clonación humana.

Eso en cuanto a las investigaciones propiamente genéticas y biomoleculares, pero existe además la biónica –inicialmente la ciencia que trata de aplicar las soluciones de los seres vivos a la ingeniería mecánica– y hoy generalizada a la incorporación de tecnología en forma diversa a la fisiología del hombre. Es un tema antiguo porque como tal biónica se podrían considerar las ortopedias e implantes de otras épocas, los cuales pueden sufrir ahora cambios cualitativos considerables al basarse en: los microchips y la tecnología digital en general, la interrelación del ordenador con el cerebro humano y la nanotecnología. También es este terreno hay preocupación en la sociedad y disposición a no permitir cualquier cosa.

De todo ello se nos puede venir encima un mundo ya descrito con tintes sombríos, según el hombre actual, en la visionaria obra de Aldous Huxley, Brave New World, publicado en 1932. Un libro cargado de lógica en cuanto a las leyes de la evolución, formuladas inicialmente por Charles Darwin, y aceptadas generalizadamente. Leyes, por cierto, hoy corregidas importantemente por algunos expertos en cuanto a la no aceptación de la escasez, la lucha por la supervivencia y la fuerza del más apto, como reglas rectoras de la evolución. Más bien, defienden hoy algunos expertos, el salto adelante de nuestra especie, y la aparición de nuevos especímenes, se produce por la simbiosis o unión de lo esencial de dos formas de vida distintas. Esos saltos, por otra parte, no se producen linealmente, sino en forma de pulso o, “catástrofe”.

En pura lógica, por tanto, y sin entrar de lleno en las interioridades de la genética, da la impresión de que la humanidad puede estar a las puertas de un nuevo salto evolutivo basado en las posibilidades de manipulación de sus genes y en las de la simbiosis hombre-máquina.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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