Sociedad del Bienestar

El Estado de Bienestar

El sistema que nos mantiene a todos unidos en sociedad, al que muchos se refieren como sistema capitalista, no es tal. Es un sistema mixto en el que se combinan múltiples dimensiones, capitalistas unas y socialistas otras, y económicas unas y sociales otras.  En este post nos detenemos con brevedad en las actividades de carácter social existentes en las países desarrollados de nuestros días. Nos referimos al Estado de Bienestar, al Estado Social y al Estado Social de Mercado. La idea subyacente en las explicaciones dadas es que es difícil ser anti-sistema, ya que algo así es ir contra lo que somos “todos” juntos, lo que hemos creado entre “todos” y de lo que vivimos “todos”.

(Foto de arriba de John Maynard Keynes inspirador del Estado de Bienestar)

Comic sobre estado de bienestar
(Viñeta de Forges sobre Estado de Bienestar)

Los estados de bienestar

En los dos posts anteriores nos hemos referido al sistema de organización y funcionamiento de una mayoría de países en la actualidad. Se ha prestado atención a la economía practicada en esos países, la cual ha sido definida como “economía mixta”. Dentro de ella tienen papeles que jugar tanto la actividad privada como  la pública, habiéndose mencionado una lista amplia de actividades de carácter social existentes en nuestras sociedades de las que se ocupan en principio los respectivos estados y en su nombre los respectivos gobiernos.

Convendría insistir ahora en estas actividades sociales, las cuales son muy numerosas en los países desarrollados a pesar de que a veces no somos conscientes de su existencia.

En mayor o menor medida los países desarrollados, especialmente los que forman parte de la Unión Europea, se consideran “estados de bienestar”, es decir, estados en los que existe una estructura amplia de servicios públicos de carácter social.

Se hace referencia con este término al hecho de que los estados de los países desarrollados proporcionan servicios diversos para satisfacer los derechos sociales de todos sus habitantes. Con frecuencia se utilizan términos alternativos como, estado benefactor, estado providencia o sociedad del bienestar.

El concepto forma parte importante de la sociología, la economía, las ciencias políticas y, por supuesto, de la filosofía política, ya que con él se designa un  modelo de Estado y de organización social en el que se reconoce la existencia de derechos sociales que deben ser atendidos públicamente. La socialdemocracia se adscribe normalmente a esta concepción de las cosas en materia de  funcionamiento y gobierno de las sociedades modernas. Pero la democracia liberal en general, con partidos conservadores, liberales y socialistas comparten hoy la necesidad de que los estados sean “Estados de Bienestar”.

Derechos sociales y vida en común

Los derechos sociales, por otra parte, se refieren a todo aquello que necesitan las personas en una sociedad o grupo social  para vivir dignamente, desarrollarse autónomamente, disponer de libertad y de una igualdad que no limite sus oportunidades.

Son una parte de los derechos humanos, los cuales son derechos en los que las sociedades modernas se han puesto de acuerdo y son utilizados como referencia para la vida en común. También son parte de los derechos naturales que son aquellos de carácter universal, aceptados desde siempre sin haber sido escritos y que se supone surgen de la propia naturaleza del ser humano y de su conciencia.

De los tres derechos, los humanos son los más formales ya que forman parte de los denominados “Derechos económicos, sociales y culturales” los cuales se incluyen en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (DUDH) y que se desarrollaron y se protegieron en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) de 1966.

Los derechos sociales, según ACNUR (Agencia de la ONU para los Refugiados), tienen carácter netamente reivindicativo y se refieren a temas tales como: derecho a un empleo y a un salario justo; derecho a la protección social en casos de necesidad (seguridad social, bajas laborales, desempleo, jubilación, maternidad, etc.); derecho a la vivienda; derecho a la educación gratuita y de calidad; derecho a la sanidad; derecho a un entorno saludable, al acceso a la cultura y a todos los ámbitos de la vida pública de la comunidad; derecho a la alimentación y a la soberanía alimentaria.

El estado de bienestar en la Unión Europea

En la Unión Europea, por ejemplo, hay diversos modelos de estado de bienestar pero a grandes rasgos todos abarcan cuatro áreas bien definidas:

“La educación, obligatoria y gratuita en las primeras etapas, y fuertemente subvencionada en los niveles superiores.

La sanidad, en un principio universal y gratuita, en algunos lugares de Europa comienza a estar restringida a ciertos colectivos y el ciudadano empieza a contribuir en el coste.

La seguridad social, fundamentalmente las pensiones que varían en función de las cotizaciones realizadas por los trabajadores a lo largo de su vida laboral, aunque también, los seguros que atienden a diferentes situaciones (orfandad, viudedad, enfermedad, etc.).

Los servicios sociales, conjunto de ayudas destinadas a cubrir necesidades de ciertos colectivos menos favorecidos, en este punto destaca la atención a dependientes”[1].

El profesor Vicenç Navarro López (nacido en 1937), Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona, ya retirado, lo expresa de forma similar:

“…las transferencias sociales (entre las cuales las pensiones es el capítulo más importante); los servicios del Estado del Bienestar (entre los cuales los más importantes son sanidad y educación y servicios de ayuda a la familia); las intervenciones normativas para proteger la higiene y seguridad del trabajador y del consumidor, así como del ambiente; y las intervenciones para estimular y garantizar la creación de buen empleo, bien a través de ofrecer el contexto adecuado para la creación de tal empleo por parte del sector privado o la propia financiación y/o provisión de empleo por parte del sector público, cuando la iniciativa privada no es suficiente para alcanzar el pleno empleo”[2].

El “sistema” como combinación de democracia, bienestar, capitalismo y socialdemocracia

El estado de bienestar está plenamente establecido en las sociedades desarrolladas y existen numerosas instituciones encargadas de todo lo relacionado con el bienestar de los ciudadanos. En los presupuestos anuales de los distintos países comprometidos con el bienestar – presupuestos que constituyen instrumentos fundamentales de la actividad de los gobiernos–, se aprueban una serie de partidas destinadas a satisfacer las necesidades sociales. Los presupuestos, como se sabe, son debatidos parlamentariamente y requieren la aprobación de los correspondientes parlamentos.

Los debates más comunes y con frecuencia los más encarnizados suelen producirse en relación con el gasto público en general, y dentro de éste, en relación con el gasto social. Los partidos con orientaciones sociales o socialistas tratan de aumentar las partidas y cantidades relacionadas con el bienestar y los partidos con orientaciones más conservadoras y liberales tratan de contenerlas.

Nos interesa destacar al recordar estos temas bien conocidos por todos, que dentro de lo que venimos llamado “sistema” de organización y funcionamiento de las sociedades desarrolladas, se combinan tanto dimensiones capitalistas como socialistas, es decir, que vimos en sociedades mixtas, no sólo en lo económico, sino en los social y en lo político. De lo que se deduce que calificarse de anti-sistema tiene muy poco sentido.

Las sociedades avanzadas actuales son, de hecho, una mezcla de democracia, bienestar, capitalismo y socialdemocracia, con lo que no hay ni puede haber un sistema alternativo, aunque si hay mucho margen para las reformas y para el perfeccionamiento. Recordamos al respecto que los socialismos más a la izquierda de la socialdemocracia han resultado desastres en los países en que se han intentado.

Una breve referencia histórica

Sólo comentar, por último, que la consolidación de la  idea de sociedad o estado de bienestar procede de los años posteriores a la segunda guerra mundial y fue una consecuencia de las malas experiencias vividas con la Gran Depresión, sobre todo en los Estados Unidos, la república de Weimar en Alemania y la guerra misma en esos y en muchos otros países.

La postguerra fue un periodo excepcional de entendimiento internacional, de esfuerzos conjuntos de reconstrucción y de acuerdos de colaboración mundial. La propia palabra Estado del Bienestar procede del término inglés Welfare State y su uso se generalizó a partir de 1945. Antes se utilizaron términos diversos alternativos y las prácticas de asistencia social estuvieron presentes en Alemania, Francia e Inglaterra, así como en los Estados Unidos con el denominado New Deal al que ya se ha hecho referencia en este blog.

Eso por lo que tiene que ver con el estado de bienestar, pero la idea de ayudar a los más necesitados es antigua en el mundo. Tuvo una etapa muy importante en Alemania durante los gobiernos presididos por Otto von Bismarck (1815-1889). Parece que en su lucha contra los sindicatos, ya en el Segundo Imperio Alemán, constituido en 1871, y tratando de atraer a los trabajadores, este destacado dirigente puso en marcha la legislación social más avanza del mundo. La Seguridad Social actual concebida como seguro para la jubilación y la enfermedad y el desempleo, fue introducida en esa época.

Nuestras sociedades como largos procesos de mejora

La tradición de lo que se llama “Estado Social”, por otra parte, arranca de la constitución del Reino de Prusia a principios del siglo XVIII y constituye una tradición alemana que andando el tiempo dio lugar al Estado Social de Mercado, también conocido como capitalismo social y capitalismo renano. Una idea de organización económica, social y política muy usada en los primeros años 60 en la Alemania Federal, Austria e incluso Suiza. Su impulsor fue el economista y político alemán Ludwig Erhard (1897 – 1977), canciller de 1963 a 1966 y padre del milagro económico alemán.

Desde un punto de vista teórico y académico esta escuela (Escuela de Friburgo) de pensamiento surge en 1930 y estuvo ubicada en la Universidad de Friburgo, dando lugar a lo que se conoce como Ordoliberalismo. Formaron parte de ella autores muy conocidos como como Wilhelm Röpke (1899-1966), Alexander Rüstow (1885-1963), Alfred Müller-Armack (1901 – 1978) y el propio Ludwig Erhard. En términos políticos fue aceptada por la Democracia Cristiana alemana.

Y antes si se quiere, la preocupación por los menos favorecidos procede de las enseñanzas de la iglesia católica y de lo que se conoce como Doctrina Social de la Iglesia. También, por supuesto, de la Ilustración y de las revoluciones a que dio lugar. Como ejemplo de la primera tradición debemos indicar que la propia Democracia Cristiana hunde sus raíces en el humanismo cristiano de Jacques Maritain (1882 – 1973) y en el personalismo de Emmanuel Mounier (1905 – 1950)

Pretendemos referirnos con más detalle a estas cuestiones de pensamiento político más adelante en esta reflexión sobre el bien común que venimos haciendo en este blog, pero de momento deseo insistir, en lo complejo de nuestro sistema de funcionamiento económico-social-político, en lo que nos ha costado establecerlo y en su carácter natural y espontaneo corregido por la acción del hombre a lo largo de muchos años.

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[1] Ver “learneurope”: http://www.learneurope.eu/index.php?cID=329

[2].Vicenç Navarro “El Estado del bienestar en España”: http://www.ub.edu/ciudadania/hipertexto/bienestar/textos/espana.htm

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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