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El hombre y su vida sobre este planeta (II)

No hay motivos pues, para pensar que la evolución no sigue actuando sobre nuestro mundo y sobre nosotros mismos. Esta es la tesis de Walter Truett Anderson, en su libro, Evolution. Isn’t what it used to be. Cree este autor, en línea con lo que está en el ambiente de muchos foros norteamericanos, que se está produciendo una fuerte convergencia entre tecnologías y entre éstas y el propio hombre. Nuestras mentes ven su capacidad aumentada y la verán mucho más en el futuro por los ordenadores y nuevos artefactos actualmente en desarrollo. Nuestros cuerpos se ven también cada vez más afectados por vacunas, ortopedias, órganos artificiales e implantes diversos. El planeta en el que vivimos, por otra parte, se está transformando en un planeta biónico, remodelado, interconectado, cubierto de redes de información que analizan su salud, pronostican su futuro y gobiernan su ecosistema. La convergencia entre las tecnologías de la información y las llamadas bio-ciencias, o ciencias de la vida, — a lo que ya nos hemos referido ampliamente en este blog al hablar de la convergencia NBIC– es una realidad palmaria en la actualidad según este autor. Señala también que ninguna de los actuales grandes líneas de investigación tales como la recombinación del ADN, el Proyecto Genoma Humano, o la terapia genética de la que tanto se habla, existirían si no dispusiéramos de los ordenadores avanzados de nuestros días, lo cual muestra que nuestra evolución tiene una lógica general en la cual todo está interconectado. Estamos descifrando el código de la genética humana, aprendiendo cómo alterarlo, transformando la estructura genética de otras especies y creando nuevas formas de vida. La biónica en resumen está desarrollándose ante nosotros y es lógico pensar que esa sea la nueva revolución tecnológica en la que nos veamos inmersos en las próximas décadas, sin que podamos hacer demasiado por evitarlo. (Truett Anderson, 1996)

En esa misma dirección, pero quizás con características más extremas, apunta todo lo que indica el autor español Antonio Dyaz (al que también nos hemos referid en su curioso libro Mundo Artificial, en el que prevé un mundo, y de hecho aboga por él, en el que la tecnología invadirá la mente, el cuerpo y la vida del ser humano. En la cronología de acontecimientos que hace para el siglo XXI, señala el año 2100, como fecha en la que se producirá la muerte y disección del último ser humano. Para entonces, según el autor, toda la vida inteligente sobre la Tierra será artificial, y el mundo convertido en un cerebro global habrá tomado conciencia de sí mismo. (Dyaz, 1998).

(Foto arriba: FreeFoto.com)

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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