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El hombre y su vida sobre este planeta (V)

Los ingleses Locke (1632-1704), Berkeley (1685-1753) y Hume (1711-1776), contribuyeron también a consolidar la filosofía moderna, pero con su menor apego a los grandes sistemas explicativos idealistas y con su mayor sentido común, dieron a luz al empirismo inglés y desencadenaron, probablemente, el mundo científico y tecnológico que conocemos.

La llamada post-modernidad nos ha sumido a todos en un profundo relativismo y surrealismo. No hay verdades absolutas, no hay leyes, no hay reglas, no hay valores únicos y verdaderos, sólo opiniones, puntos de vista, elecciones personales y estilos de vida Es el “pensamiento débil” o “pensamiento pobre” de lo que hablaban mucho los filósofos hace diez años o, más generalmente, la crisis del pensamiento a la que algunos llamaron “la gastritis de Platón”. De ella no se han salvado, como hemos dicho, ni las leyes físicas procedentes de las ciencias naturales. Muy al contrario, de la no permanencia del pensamiento newtoniano, de las nuevas visiones aportadas por la Teoría de la Relatividad de Einstein, por la Teoría Cuántica de Max Planck y por otros descubrimientos o interpretaciones posteriores, sobre la naturaleza del mundo sub-atómico, sobre el Big Bang y el origen y evolución de nuestro mundo y sobre las estrellas y el cosmos, surge esa fractura del determinismo benefactor anterior y de aquellas leyes aceptadas por todos, que ligaban las causas a sus efectos y estos a sus consecuencias.

En términos científicos estamos desde hace años bajo la influencia de las teorías de la Relatividad de Albert Einstein (nacido en Ulm en 1879 y muerto en Princeton en 1955), formulada por primera vez a primeros de siglo, y la Cuántica de Max Planck (nacido en Kiel en 1858 y muerto en Gotinga en 1947), establecida por este científico alemán en 1900. Hasta llegar a estos dos autores y hasta la situación actual del pensamiento científico ha habido un largo recorrido iniciado como hemos dicho anteriormente con el Renacimiento y la Ilustración y basado en la labor científica de Copérnico (1473-1543), Galileo Galilei (1564-1642) y Isaac Newton (1642-1727). El pensamiento newtoniano ha durado 250 años, siendo a partir de mediados de este siglo, una vez difundidas las ideas de Einstein y de Planck, cuando una nueva interpretación general de nuestro mundo físico comenzó a abrirse camino.

A las ideas de Einstein y Planck han hecho contribuciones importantes a lo largo del siglo, Niels Bohr, Erwin Schrödinger, Werner Heisenberg y más recientemente David Bohm. Con lo aportado por todos ellos, sabemos, que no hay materia sólida en el interior de las partículas elementales, electrones, protones u otras partículas subatómicas. Al fondo de todo sólo existen trozos–o “quantums”– de energía. También, que todas las cosas están conectadas unas a otras y que es posible ir hacia delante y hacia atrás en el tiempo, porque todo el tiempo existe de una vez. Que las cosas físicas pueden moverse a velocidades más altas que la de la luz, aparentemente pueden moverse de forma instantánea. Y finalmente, que lo que modela los quantums de energía y decide lo que es real, es la capacidad humana de consciencia.(Wolf, 1981)

(Foto arriba: FreeFoto.com)

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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