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El Humanismo y el Renacimiento

La Revolución Científica, detras de la que vamos, tiene que ver, como es lógico, con la ciencia, pero a su aparición en el mundo contribuyeron acontecimientos muy variados relacionados con el espíritu y la mente del hombre, así como con sus manifestaciones intelectuales, culturales y artísticas. El Humanismo con el que concluye la Edad Media y el Renacimiento con el que comienza la Edad Moderna son dos de esos acontecimientos.

En la Edad Moderna (cuya duración se extiende hasta la revolución francesa de 1789) fue un movimiento filosófico, cultural, social y científico generalizado surgido fundamentalmente en Italia (Florencia, Venecia, Roma) que se extendió pronto a toda Europa. Como es lógico, su gestación es paulatina, y hunde sus raíces en la evolución del pensamiento humano en la Edad Media con particular referencia a la Baja Edad Media. Este último es un periodo largo que dura hasta el siglo XV y que en sus últimos tres siglos recoge ya grandes cambios en la mentalidad de los hombres, impulsados, como siempre, por grandes pensadores, escritores y artistas. Es esa última la época de la Escolástica, en la cual Alberto Magno (1193 – 1206), Tomás de Aquino (1225 – 1274) y otros miembros de la Iglesia Católica se preocuparon por adaptar las ideas de la Grecia Clásica, fundamentalmente las de Aristóteles, a la revelación religiosa del cristianismo.

La evolución en el pensamiento del hombre occidental de la que tratamos se produce, sin duda, como hemos dicho ya, paso a paso, ya que nunca en la historia de la humanidad los cambios relacionados con el hombre y sus ideas tienen lugar de la noche a la mañana. Hay épocas, desde luego, de cambios acelerados y una de ellas es la que comentamos. Pero aunque el Renacimiento, la Revolución Científica y todo lo demás indicado arriba van a producir un “hombre nuevo”, este hecho exigirá varios siglos, desde finales del XV a finales del XVIII. El comienzo del hecho en cuestión vendrá asimismo precedido de un movimiento de humanización, dignificación y liberación del hombre, con particular referencia a su ruptura con el rígido dogmatismo de la teología medieval. Fue la obra de pensadores, literatos, poetas y artistas a los que se llamó humanistas y entre los que se encuentran los mencionados en el post anterior, Dante, Petrarca y Boccaccio. Son grades hombres, estudiosos, cultos y con capacidad de escribir, prosa y poesía, y de divulgar conocimientos.

A ese fenómeno se le llamó “Humanismo” y estuvo caracterizado por un renovado interés por el espíritu y las concepciones de la época dorada de la Grecia Clásica y en general por la cultura grecolatina. Cicerón, por ejemplo, será un autor reivindicado y venerado.

Se estudiará e imitará, como se dice en http://es.wikipedia.org/wiki/Humanismo, el estilo y la lengua de los escritores clásicos y se promoverá el estudio de la gramática, la retórica, la lógica, la literatura, incluyendo destacadamente a la poesía, la filosofía moral y la historia, disciplinas todas ellas ligadas estrechamente al espíritu humano.

La libertad personal y la capacidad del hombre para interpretar su mundo y establecer sus leyes fueron defendidas por la nueva concepción de las cosas que surge a mediados del siglo XIV. Un autor y un documento importante en relación con ello son Giovanni Pico della Mirandola (1463 – 1494) y su obra “Conclusiones philosophicae, cabalisticae et theologicae”, publicada en 1485. El personaje es un humanista y autor italiano que aunque murió con sólo 31 años y tuvo algún que otro conflicto con las autoridades, dejó una obra importante en términos de contenido. Fue un estudioso de los idiomas y de las religiones de su época adentrándose en el estudio de diversos libros sagrados y clásicos, incluyendo, la Cábala, el Corán, los Diálogos de Platón y las obras de Aristóteles.

Concluyó que todas las tradiciones culturales eran buenas y que había que unificarlas con sentido liberal y abierto. En el prólogo de su obra titulado “Discurso sobre la dignidad del hombre”, que es considerado un manifiesto de las nuevas ideas, estableció los tres ideales del Renacimiento: “el derecho inalienable a la discrepancia, el respeto por las diversidades culturales y religiosas y, finalmente, el derecho al crecimiento y enriquecimiento de la vida a partir de la diferencia”.

De dicho prólogo se recoge en una de las referencias de Internet que utilizamos (http://es.wikipedia.org/wiki/Giovanni_Pico_della_Mirandola), el siguiente texto:

“Cuando Dios terminó la creación del mundo, empieza a contemplar la posibilidad de crear al hombre, cuya función será meditar, admirar y amar la grandeza de la creación de Dios. Pero Dios no encontraba un modelo para hacerlo. Por lo tanto se dirige al primer ejemplar de su criatura, y le dice: “No te he dado una forma, ni una función especifica, a ti, Adán. Por tal motivo, tendrás la forma y función que desees. La naturaleza de las demás criaturas la he dado de acuerdo a mi deseo. Pero tú no tendrás límites. Tú definirás tus propias limitaciones de acuerdo con tu libre albedrío. Te colocaré en el centro del universo, de manera que te sea más fácil dominar tus alrededores. No te he hecho mortal, ni inmortal; ni de la tierra, ni del cielo. De tal manera, que podrás transformarte a ti mismo en lo que desees. Podrás descender a la forma más baja de existencia como si fueras una bestia o podrás, en cambio, renacer más allá del juicio de tu propia alma, entre los más altos espíritus, aquellos que son divinos”

El Humanismo antecede al Renacimiento, del que puede considerarse la causa, pero se interrelaciona y se mezcla co él de forma inseparable, hasta tal punto que personajes posteriores como Erasmo de Rotterdam (1466 – 1536) son considerados, a la vez, humanistas y renacentistas.

El Renacimiento se vio fortalecido por el enriquecimiento de las repúblicas italianas mencionadas y la aparición de la figura del mecenas y por el fuerte influjo de las universidades como la de Bolonia y las de Oxford, París y Salamanca, todas ellas creadas a principios del siglo XIII.

Las artes se vieron muy apoyadas y son renacentistas típicos los eximios artistas Leonardo da Vinci (1452 – 1519), Miguel Ángel (1475 – 1564) y Rafael (1483 – 1520).

En resumen, el Renacimiento fue un grito de liberación del hombre; una apertura al disfrute de la vida en su conjunto y de componentes tan importantes como la cultura, el arte o la sabiduría; un descubrimiento y potenciación de sus capacidades intelectuales, artísticas y andando el tiempo, de las científicas; y una pérdida del miedo en cuanto a la interpretación de su mundo y en cuanto a la actuación de todo tipo sobre él.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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