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El Infinito en Todas Direcciones: lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño

Continuamos en el presente post resumiendo las explicaciones dadas en la revista francesa La Recherche sobre las líneas de investigación actuales en el terreno de la Física. Se trata de líneas múltiples y la mayoría de ellas de carácter teórico. Se refieren además a lo más extremo que se pueda pensar en cuanto al mundo de la realidad en la que el hombre habita y se desenvuelve: el interior del mundo subatómico, la lejanía de los cofines del Universo y la posible existencia del Multiverso. Es difícil imaginar cómo tales teorías, tan extrañas y a veces tan difíciles de entender, pueden afectar a las personas corrientes y a sus visiones e interpretaciones sobre el mundo que ven a diario y sobre su vida cotidiana. Nosotros creemos que con el tiempo tales teorías, sobre todo las que triunfen y sean aceptadas, sí que terminarán afectado a la concepción del mundo que tienen las personas, al menos las de las más conscientes e ilustradas.

(Continuación)

Tomamos prestado el titulo de un conocido libro de 1991 del físico, inglés de nacimiento y americano de adopción, Freeman Dyson (1923 – ), “El infinito en todas direcciones”, para comentar en primer lugar, en relación con la nuevas teorías, o líneas de investigación, físicas, que todo lo nuevo en esta disciplina tiene que ver con lo más profundo de la materia (más allá del mundo subatómico) y lo más lejano en el cosmos (más allá de nuestro propio Universo).

Los neutrinos, por ejemplo, como nos dice cualquier manual de Física y puede encontrarse en Wikipedia, son partículas subatómicas de tipo fermiónico sin carga y con espín 1/2, que en contra de lo que se pensaba tienen masa aunque muy pequeña y muy difícil de medir. Un fermión, por otra parte, es uno de los tipos básicos de partículas que existen en la naturaleza, el otro es el bosón. De acuerdo con el llamado “modelo estándar” de la Física de Partículas las partículas subatómicas adquieren todas una masa con su interacción con el bosón de Higgs. La interacción de los neutrinos con las demás partículas es mínima por lo que pasan a través de la materia sin apenas perturbarla. Los neutrinos, por otra parte, no se ven afectados por las fuerzas electromagnética o nuclear fuerte, pero sí por la fuerza nuclear débil y la gravitatoria.

Los autores del artículo de La Recherche sobre este tema explican los errores de medida cometidos en los experimentos realizados dentro del proyecto Opera en el laboratorio subterráneos del Gran Sasso, en Italia, que llevaron a anunciar el 23 de septiembre de 2011 la posibilidad de que el neutrino se moviera a una velocidad superior a la de la luz. Indican que la mala conexión entre un GPS y un ordenador había reducido el tiempo de vuelo de los neutrinos en 75 nanosegundos mientras que un reloj que vibraba más rápido de lo previsto la había aumentado en 15 nanosegundos. La suma de los dos efectos explicó los 60 nanosegundos de mayor velocidad incorrectamente medidos para el neutrino. Esto les da pie para analizar el papel que juegan las anomalías en la investigación. Describen además los tres tipos de radioactividad que se descubrieron en los años 1920, incluida la radioactividad beta relacionada con el neutrino y explican que fue el físico austriaco nacionalizado norteamericano, Wolfgang Pauli, el que en 1930 sugirió la existencia del neutrino al explicar la desintegración del núcleo de neutrón en tres cuerpos en vez de dos: un protón, la emisión de un electrón y un antineutrino. Se detienen también en la medida de la masa del neutrino y en las relaciones neutrino-antineutrino.

En cuanto al bosón de Higgs buscado en el LHC (Large Hadron Collider) o Gran Colisionador de Hadrones de Ginebra, se indican los resultados de las investigaciones relacionadas con su búsqueda en junio del presente año, resumiéndose que en realidad lo que se ha determinado es dónde no está dicho bosón, aunque al mismo tiempo se indica que hay indicios de él por la emisión de dos fotones en los que el bosón se habría descompuesto tras la colisión.

Sobre la teoría de la supersimetría según la cual por cada partícula conocida del Universo existiría una superparticular que le estaría sistemáticamente asociada, y sobre la de la gravitación cuántica, la conclusión es que todavía no se han encontrado indicios de que tales teorías sean verdad. Se sigue investigando sobre ellas y en los artículos de La Recherche se hacen consideraciones diversas al hilo de ello sobre si los físicos teóricos se preocupan o no de la experimentación: se dice que lo primero que hay que buscar es la coherencia porque muchas teorías sobre las que hoy se trabaja no son comprobables y cuando llegan a serlo se hacen viejas y achacosas.

(Continúa en el post siguiente)

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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