El libre albedrío y la mecánica cuántica

En este post nos referimos al tema del “libre albedrío” (o “free will” en inglés) que también trata Henry Stapp en el libro que venimos comentando, “Mindfull Universe”. Ya hemos dicho que Stapp es un firme partidario del dualismo o existencia de diferencias fundamentales (diferencias de naturaleza) entre lo físico o material y lo intelectual o abstracto. En el mundo simplemente material y de acuerdo con las leyes de la “mecánica clásica” existe el determinismo y no hay efecto sin causa, lo cual llevado al hombre mismo (que también es considerado como algo simplemente material surgido de los materia misma y con sus mismos componentes) significa que no existe “libre albedrío”. Stapp argumenta que de acuerdo con la mecánica cuántica nuestro mundo y nuestro universo no son deterministas y que el libre albedrío y la consciencia de la que procede son realidades que hay que complementar con la materia misma. Opina que llevamos muchos años concibiendo el mundo de acuerdo con la “mecánica clásica” pero que es la “mecánica cuántica” la que mejor explica lo que somos y lo que es la naturaleza del mundo en el habitamos.

El libre albedrío y la mecánica cuántica

El libro de Henry P. Stapp  (nacido en 1928) que venimos comentando, “Mindful Universe”,  tiene muchas más aportaciones de las analizadas hasta ahora a las cuales nos referiremos si tenemos ocasión en próximos posts. El de la existencia del libre albedrío es uno más de los temas tratados en el libro, el cual, por cierto, tenía previsto abordar al final, dada su complejidad. Es un tema discutido ampliamente a través de la historia, como bien se sabe, por todas las religiones en relación con temas éticos y de predestinación, y también por todo tipo de filósofos, científicos e intelectuales diversos.

Dedicamos ahora este post a su discusión breve siguiendo lo indicado en el libro mencionado. Nos da pie para ello el haber entrado en el post anterior en la importancia del mundo interior de las personas de la mano del resurgir de la consciencia que según Stapp trae consigo la nueva interpretación de nuestra realidad física aportada por la mecánica cuántica.

La postura de este autor es muy clara al respecto y la expone en tres puntos:

1.- El “libre albedrío ” es la capacidad de la mente humana para influir sobre el comportamiento físico tanto de él mismo y de su cuerpo como del de su entorno.

2.- La “mecánica clásica ”, es decir, la mecánica newtoniana, considera a las leyes físicas independientes del hombre y transforma, en  consecuencia, los aspectos mentales de la persona como causalmente inertes, eliminando de esa forma toda posibilidad de “libre albedrío”.

3.- La “mecánica cuántica ”, por el contrario, hace a los aspectos mentales de una persona causalmente potentes, y permite, por tanto, el “libre albedrío.

Su entrada en esta cuestión es igual de contundente. Se refiere en primer lugar a la distinción que los hombres hacemos entre la naturaleza de nuestro mundo, tratada siempre en términos físicos y matemáticos, y el mundo interior del hombre, tratado en términos psicológicos y mentales.

Las teorías científicas de nuestra realidad física se expresan matemáticamente y se basan al final de todo en datos empíricos. Pero dichos datos, y la información que proporcionan, dice Stapp, y en este caso estamos siguiendo sus explicaciones casi literalmente, constituyen en realidad un aumento del conocimiento del hombre el cual aparece en la corriente de consciencia (o proceso de concienciación) de un determinado observador. Es decir, esos datos objetivos, se transforman en algo subjetivo al ser recogidos por nuestras mentes. No siendo posible la formulación de una teoría física, su comprobación y su utilización, sin la intervención de la mente y de la experiencia humanas. Luego, termina diciendo nuestro autor, el fundamento de la ciencia y la utilización de sus explicaciones se apoyan y residen en el mundo mental en el que existe realmente el conocimiento humano.

Estas explicaciones nos sorprenden acostumbrados como estamos a recoger en nuestra mente lo que nos dice la ciencia y a guardarlo allí como algo conceptual pero representativo de lo que ocurre en la realidad física de nuestro mundo.

A eso se refiere Stapp a continuación al tratar las diferencias que surgen sobre “libre albedrío” según se utilice como explicación de la naturaleza física de nuestro mundo la “mecánica clásica” o la “mecánica cuántica”.

En la primera, surgida con Isaac Newton, como sabemos, a finales del siglo XVII y principios del XVIII, todos los fenómenos físicos tienen una causa y todo está determinado por propiedades físicas bien definidas, sin que exista referencia alguna a la intervención de la mente humana en dichos fenómenos. La actividad mental puede existir pero no puede afectar de ninguna manera a la evolución del universo físico. La mente en todo caso es un epifenómeno de la realidad material.
 
En la segunda, producto, como también sabemos, de la introducción en 1900 del concepto de quantum por Max Planck y de la labor posterior de científicos como  Schrödinger, HeisenbergEinsteinDiracBohr  y Von Neumann  entre otros, quedó establecido que en la naturaleza subatómica existe un elemento discreto, salto o quantum, que hace que no se cumpla la dinámica de continuidad de la mecánica clásica.

La naturaleza del fotón y de las partículas subatómicas que son a la vez ondas y corpúsculos, el concepto de incertidumbre o indeterminación, junto a conceptos como el colapso de la fundación de onda y otros, así como la obtención de muchos datos empíricos obtenidos a lo largo del siglo XX que no eran compatibles con la mecánica clásica, llevaron a determinados científicos a una nueva formulación de los fundamentos de la ciencia. Fundamentos en los que la realidad física dependía de los conocimientos del agente observador y del proceso mediante el cual dicho agente adquiría los conocimientos.

El hombre así ha dejado de ser reducido por las leyes de la física a un mero robot mecánico y, como dijo el mismo Stapp en uno de sus primeros trabajos cuando era muy joven, “es posible una síntesis entre las visiones idealistas y materialistas del mundo”.  Y también, que la mecánica cuántica “reconcilia las actitudes monista y pluralistas, proporciona un cierto entendimiento de la creación y permite la combinación de determinados aspectos deterministas de la naturaleza con la existencia del libre albedrío”. 

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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