Adolfo Castilla: El pensamiento de Teilhard de Chardin

El pensamiento de Teilhard de Chardin

Continuamos en este post buscando argumentos en favor de una posible convergencia actual entre ciencia y consciencia, materia y espíritu y física y metafísica. Es inevitable hablar de Teilhard de Chardin en relación con esta cuestión. Como bien se sabe, este jesuita, filósofo y científico francés de cuyo fallecimiento en Nueva York se cumplieron 60 años en el pasado 2015, investigó y reflexionó destacadamente sobre la teoría de la evolución y aportó una visión convergente  e integradora de la misma. En su pensamiento la evolución no sólo afecta a la vida sino a  la materia y al espíritu. El tiempo es una dimensión a tener en cuenta y con él, o en él, surge una flecha, o destino, de acuerdo con la cual se producen en nuestro mundo continuamente mayores niveles de complejidad y de consciencia. La evolución hacia una mayor clarividencia del hombre es central en su obra. Existe además un destino para la humanidad, al que llama Punto Omega.

Imagen del principio tomada de: http://pijamasurf.com/2013/09/sobre-el-punto-omega-hay-algo-que-nos-llama-desde-el-fin-del-universo/

El famoso punto Omega de Teilhard de Chardin, recientemente recocinado por el físico-matemático Frank J. Tipler

Ya nos hemos referido en este trabajo a la posibilidad de que la Red de Redes se transforme en una capa de pensamiento y consciencia que envuelva totalmente a nuestro planeta y produzca, quizás, una inteligencia superior a la del hombre aisladamente considerado. Sería, como hemos dicho también, una inteligencia colectiva productora de ideas superiores a las generadas por el hombre aisladamente.

A la aparición de tal nueva capa en un sentido solamente intelectual, sin el apoyo de algo como Internet, se refirió en los años 40 y primeros 50 del siglo pasado el jesuita francés, filósofo y paleontólogo, Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), usando el término Noosfera para designarlo. A él se deben citas como las siguientes:

Citas de Teilhard

“La historia del Mundo viviente consiste en la elaboración de unos ojos cada vez más perfectos en el seno de un Cosmos, en el cual es posible discernir con más claridad”.

“La perfección de un animal, la supremacía del ser pensante, ¿no se miden por la penetración y por el poder sintético de su mirada?”

“Tratar de ver más y mejor no es, pues, una fantasía, una curiosidad, un lujo. Ver o perecer”.

“Tal es la situación impuesta por el don misterioso de la existencia a todo cuanto constituye un elemento del Universo”

“Y tal es consecuentemente, y a una escala superior, la condición humana”.

Son citas tomadas de su famoso libro, El Fenómeno Humano, muy popular hasta los años 70, pero que después pasó bastante de moda. En el mismo libro recoge la idea de Noosfera mencionada[1]:

“Aquello que pueda existir de más revelador para nuestra ciencia moderna es el percibir que todo lo precioso, todo la activo y todo lo progresivo contenido originalmente en el fragmento cósmico del que nació nuestro mundo, se halla actualmente concentrado en la “corona” de la Noosfera”

Génesis

Se podría pensar en un proceso de génesis en el que existieran pasos como los indicados a continuación:

Cosmogénesis, Geogénesis, Biogénesis, Psicogénesis  (Periodo Psicozoico), Noogénesis y Noosfera (Concepto tomado de Vladímir Ivánovich Vernadski, autor relacionado con el Cosmismo ruso)

Hasta ahí sería la aportación de Theilhard, pero nosotros añadimos algunos pasos adicionales: Internet como Noosfera, Inteligencia Colectiva, Inteligencia Artificial Fuerte en Internet

Teilhard en sus razonamientos se apoyó en autores notables de su época, los cuales, como él mismo, han perdido actualidad, aunque a los que los estudiamos ahora preocupados por la dimensión psíquica del hombre nos sorprende un poco ese olvido.  Son autores como, Henri Bergson (1859-1941), filósofo francés, padre del élan vital y autor del libro, La Evolución Creadora. Theodor Eimer (1843 – 1898), zoólogo alemán popularizador del concepto “ortogénesis”, introducido por  Johann Wilhelm Haacke (1855-1912) en 1893. William Bateson (1861-1926), biólogo y genetista inglés y uno de los descubridores de los trabajos de Mendel. Maurice Blondel (1861-1949), filósofo francés, cristiano, que creía que el hombre está orientado al orden sobrenatural de la adopción divina en Cristo. Wilhelm Dilthey (1833-1911), filósofo, historiador, sociólogo y psicólogo alemán, estudioso de la Hermeneutica. Oswald Spengler (1880-1936),  popular filósofo e historiador alemán autor de La decadencia de Occidente. Y, Ludwig Klages (1872-1956), químico y filósofo alemán que se adentró en el estudio de la piscología y se dedicó a la caracteriología, y que mantuvo una concepción metafísica del mundo considerando que el alma tenía primacía sobre el espíritu, es decir, que los sentimientos, afectos y expresiones religiosas y artísticas, están por encima de  conceptos, ideas, teorías científicas y valores objetivos elaborados por el espíritu.

 

[1] Pierre Teilhard de Chardin, El fenómeno humano, Ediciones Orbis, Barcelona, 1974

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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