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El pensamiento en la edad de oro de la Grecia clásica

Jean Gebser (1905 – 1973) en el libro de 1953 publicado recientemente en españól, Origen y Presente, citado en el post número 3 de este blog, indica que han existido cinco etapas en la evolución del pensamiento y la consciencia: la estructura arcaica y original, la mágica, la mítica, la racional y la integral. La última es la mutución actualmente en marcha y hacia la que evolucionamos. El paso de la estructura mítica a la racional o mental se produjo según este autor alrededor del siglo VI a. C., es decir, justo al comienzo de la edad de oro de la Grecia clásica. Coincide en ello bastante bien con las explicaciones que venimos difundiendo en este blog sobre el origen de la ciencia y la tecnología.

Sócrates, Platón y Aristóteles representan, incluso hoy, el cenit del pensamiento occidental. Cada uno de ellos desde el más viejo, Sócrates (470 a 399 a. C.), fue maestro del siguiente. Platón (427/428 a 347 a. C.), creador de la “Academia”, aprendió de Sócrates y recopiló sus enseñanzas en lo que se conoce como “Diálogos platónicos”, uno de ellos, por cierto, “El Fedón o sobre la inmortalidad del alma”, lo dedicó a relatar la muerte del maestro. Aristóteles (384 a 322 a. C.) fue, a su vez, alumno de Platón y estudió en la “Academia”. Andando el tiempo, después de ser preceptor de Alejandro Magno y de viajar y vivir en diferentes y lejanos lugares, fundó su propia escuela en Atenas, a la que se conoció como “Liceo”.

Sócrates, como se sabe, enseñó a los jóvenes griegos a razonar y difundió la lógica y la argumentación. Platón escribió sobre muchos temas, tales como, política, ética, metafísica, antropología y otros. Fue en realidad el que introdujo las bases del pensamiento occidental como lo conocemos hoy, aportando la idea de “verdad” y distinguiendo entre opinión (o Doxa ) y ciencia (o Episteme ). También aportó las ideas de “bien”, “belleza” y otros conceptos absolutos, los cuales consideraba que existían en el hombre previamente a su percepción del entorno físico. Fue en este sentido el primer dualista de la historia al considerar que había dos naturalezas distintas: el Mundo Sensible y el Mundo Inteligible. Al primero se llegaba por los sentidos y era imperfecto y aproximado, mientras que al segundo se llega por el intelecto, la racionalización y el entendimiento. Este segundo es el mundo del auténtico “ser”, o esencia del hombre, y está formado por las ideas abstractas o generales que son las formas reales y fundamentales de las cosas. Platón es el origen del racionalismo posterior, del idealismo y de otras interpretaciones de nuestro mundo contrapuestas al empirismo. Muchos años después Karl Popper (1902-1994) lo considerará como enemigo de la libertad y precursor ideológico de los totalitarismos. Algo que parece una exageración en relación con alguien que fue uno de los iniciadores del pensamiento, del conocimiento y de la ciencia, al plantear la indagación y la racionalización sobre todo lo que el hombre ve y hace, incluyendo ese mundo extraño de las ideas que todos percibimos dentro de nosotros mismos.

Aristóteles criticó el mundo de las ideas de su maestro y consideró que en nuestra realidad no hay compartimentos. Creía, como Sócrates y como Platón, que la “esencia” (en la filosofía tradicional la propia e indisoluble identidad de las cosas frente a la apariencia fenoménica de la experiencia) es lo que define al “ser”, pero la concibe como la “forma”, que está inseparablemente unida a la materia, constituyendo las dos juntas la “sustancia”, la cual es a su vez el verdadero ser. Sería, haciendo uso de la denominación actual, un “monista”, pero de los que dan importancia al conocimiento sensible y a la vez al mundo de las nociones.

Se dice siempre que Aristóteles tuvo un espíritu empirista que buscó la manera de encontrar una explicación racional al mundo que lo rodeaba tomando como referencia para ello la experiencia y la percepción. Habló, no obstante, de la existencia de una “ciencia que estudia lo que “es” y de los atributos que le pertenecen”, una ciencia que, “no se identifica con ninguna de las ciencias particulares”. Esa ciencia que se ocupa “universalmente de lo que es” era para Aristóteles la ontología.

Los tres grandes griegos mencionados estuvieron precedidos de otros personajes impresionantes en el camino de la especulación, la reflexión y los conocimientos. Fueron los presocráticos, comenzando por el primero de ellos, Tales de Mileto (639- 547 a. C.), y continuando con muchos otros, con Anáxagoras (500 – 428 a.C.), Heráclito, Parménides (nacido entre el 530 y 515 a. C.) y Zenón (¿490-430? a. C.), entre los más destacados. La obra de todos ellos marca el camino de la racionalidad y hay múltiples interpretaciones sobre cómo del pensamiento mítico anterior se va pasando poco a poco al pensamiento racional.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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