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¿Es la Inteligencia Artificial General algo definitivo para la reproducción articial del pensamiento?

La IAG supone, sin duda, una nueva etapa en el terreno de la Inteligencia Artificial. Lo que puede dar de sí es todavía incierto, pero hay que mantenerse al tanto de su evolución

Esta es la pregunta que se hacen muchos especialistas en Inteligencia Artificial expertos en ciencias cognitivas, investigadores del cerebro, psicólogos y filósofos, además de muchos otros expertos e infinidad de personas corrientes.

La respuesta para muchas de esas personas es que, a pesar del aparente fracaso de la Inteligencia Artificial, tal como se plantaba en décadas pasadas, el mundo está lleno de tal inteligencia y cada vez son más los sistemas electrónicos automáticos que realizan funciones que antes sólo podían hacer los hombres..

En la mente de todos están los sistemas de tráfico aéreo, el tráfico de las grandes ciudades, los sistemas eléctricos, el sistema financiero mundial, o los grandes sistemas de supply chain que garantizan el suministro de bienes de consumo. Además, claro está, de la inteligencia cada vez más sorprendente de Internet con sus buscadores, sus sistemas de correo electrónico, sus links, sus vídeos, sus RSS, sus Ipods, Webcasts y Webinars. Por no hablar de las telecomunicaciones, fijas y móviles, y de sus sorprendentes servicios y aplicaciones.

La inteligencia de las máquinas está por doquier en este mundo. Los sistemas de correo electrónico nos sorprenden cada vez que los utilizamos, ya sea por el número de mensajes que son capaces de almacenar, por el ordenamiento inmediato de los mismos que pueden llevar a cabo, las búsquedas, las distribuciones y archivo por materias y mil tareas y habilidades más que ya nos gustarían para nuestras lentas y limitadas mentes.

La referencia mundial en cuanto a IA data, por otra parte, de 1997 cuando el famoso ordenador de IBM Deep Blue:, fue capaz de vencer al capeón mundial de ajedrez, Gary Kasparov.

No se puede decir, por tanto, a la vista de tales ejemplos, que la IA no sea una realidad en nuestro mundo y que las máquinas no estén aumentando sus capacidades y extendiendo su presencia a todos los rincones de la actividad humana.

La cuestión, no obstante, es que toda esa “inteligencia” es en realidad inteligencia muy limitada, basada en la capacidad de almacenamiento de datos, rapidez de cálculo matemático y diversas otras capacidades más que tiene el hombre, pero que no constituyen lo esencial de su inteligencia. Ninguna de las máquinas anteriores, incluyendo a Deep Blue, son conscientes de lo que hacen. Ninguna tiene capacidad de introspección y de reflexión. Y ninguna, por decirlo tajantemente, tiene verdadera capacidad de aprender.

En el aprendizaje radica la búsqueda actual de máquinas inteligentes. En el aprendizaje y en la capacidad de distinguir las palabras y conocer su significado.

La nueva etapa de la Inteligencia Artificial, sobre la que muchos se muestran excesivamente optimistas, hace obligatoria la nueva denominación inglesa de Artificial General Intelligence. Es una denominación que sustituye o complementa a la acuñada por Ray Kurzweil, Strong Artificial Intelligence Ambas quieren poner énfasis en que ahora se va en serio a por máquinas que aprendan, piensen y sientan. En español cabría hablar de Inteligencia Artificial Total o Inteligencia Artificial Verdadera, o, de hecho, y más literalmente, de Inteligencia Verdadera Artificial.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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