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¿Está la información en el origen de la materia?

Este post y los tres siguientes se dedican a revisar someramente lo que los físicos han dicho en los últimos 60 años sobre la materia y la energía. En ese periodo los físicos se han dedicado a explicar y difundir la mecánica cuántica, según la cual la realidad en el mundo subatómico no tiene nada que ver con la realidad tal como la conocemos en el mundo a escala natural en que vivimos los hombres. Las leyes de la mecánica clásica no sirven en absoluto para ese mundo del interior del átomo en el que los hombres no vivimos, pero que también forma parte de nosotros y de nuestro universo. A los físicos no les gusta mucho esta situación y se esfuerzan desde hace tiempo en encontrar unas leyes unificadas. Einstein mismo trabajó en sus últimos años de vida en lo que se llama “Teoría de Campo Unificada”. Con ella intentaba, después de formular su Teoría General de la Relatividad, generalizar dicha teoría de la gravitación para lograr unificar y resumir las leyes fundamentales de la física, específicamente la de gravitación y la del electromagnetismo (fuerzas o interacciones existentes en nuestro mundo a las que hoy se añaden la interacción nuclear fuerte y la interacción nuclear débil para constituir las cuatro fuerzas fundamentales ). Por otra parte muchos físicos creen que los fenómenos cuánticos del interior del átomo deben manifestarse en nuestra vida diaria, y hay muchos investigadores dedicados a encontrar tales manifestaciones. Mientras tanto algunos se decantan por indicar que el cerebro, la mente y la consciencia trabajan cuánticamente ya que es ahí donde se produce la interconexión de lo tangible y lo intangible, de lo material y lo inmaterial, de lo físico y lo conceptual.

Los últimos cuatro posts de este blog han estado dedicados al tema de la materia y a las diversas explicaciones que sobre ella y su esencia se han dado a lo largo de la historia. Se resumían para ello los dos capítulos dedicados a esta cuestión del libro que venimos analizando, “Information and the Nature of Reality”, editado por Davies y Gregersen. El segundo de ellos debido a Philip Clayton, lleva por título: “Los dilemas no resueltos: el concepto de materia en la historia de la filosofía y en la física contemporánea”.

Se ha hecho cumplida referencia al contenido de dicho capítulo y no vamos a repetir ahora nada de lo indicado, pero si quiero dar comienzo a nuestros siguientes comentarios, relacionados con las aportaciones recientes de los físicos teóricos, recordando un consejo muy prudente expresado por el autor. Al reconocer que las propuestas hechas por él y por `Ernan McMullin, autor del primer capítulo, podrían ser excesivamente imaginativas, intelectuales o metafísicas, y que ello podía molestar a muchos científicos que no están dispuestos a discutir aquello sobre lo que no se puede investigar objetivamente y eventualmente demostrar, sugiere que seamos todos muy cuidadosos y avancemos juntos en este terreno, tanto los científicos como los filósofos.

Reconoce que la física moderna nos plantea fuertes dilemas en relación con la materia al haber descubierto que en lo más profundo de ella no hay “materia”, hay vacío, o como se empieza a creer hoy, información, significado, semántica, algo que es intangible. A pesar de ello recomienda fuertemente que no se caiga en la idea de abandonar la visión científica de nuestro mundo y se opte por creer que un “mentalismo” o “espiritualismo” extremos — y perdón por estos anglicismos — podrían ser la solución.

Parece que hay motivos para superar el materialismo actual de la ciencia pero Clayton no cree que sea conveniente dar saltos en el vacío hacia el mundo metafísico ni elegir trochas artificiales que nos lleven sin más, y antes de tiempo, a la metafísica.

Con la misma prudencia sugiere que igual de erróneo sería no admitir que la ciencia actual está creando complejos problemas filosóficos y que olvidarse de ello significaría un empobrecimiento de la racionalidad humana.

Con ese espíritu, que compartimos totalmente, seguimos avanzando en el análisis de la “naturaleza de la realidad”. Lo hacemos a partir de ahora a través de las aportaciones recientes de los físicos cuánticos.

En nuestro libro de referencia, “Information and the Nature of Reality”, se dedican tres capítulos a explicar la realidad desde el punto de vista de las leyes de la Física. Se deben al mismo Paul Davies (1946 – ), co-editor del libro y profesor de Física de la Universidad Estatal de Arizona; Seth Lloyd (1960 – ), profesor de Ingeniería Mecánico- Cuántica del MIT; y Henry Stapp (1940 – ) físico cuántico de la Universidad de California, retirado recientemente del Lawrence Berkeley Laboratory.

Estos tres autores, como el resto de los participantes en la conferencia de Copenhagen de la que el libro surgió, eran conscientes de que su misión al reunirse, debatir y publicar un libro de conclusiones, no era otra que la de “explorar el actual concepto de materia desde las perspectivas científica, filosófica y teológica”. Sabían también que fue en la misma ciudad y en la misma universidad en las que se reunían donde en los años 20 del siglo pasado autores tan importantes como Niels Bohr (1885 – 1962), Werner Heisenberg (1901 – 1976) y Wolfgang Pauli (1900 – 1958) colaboraron para aportar una nueva visión de la estructura del átomo y una gran parte de lo que conocemos como “mecánica cuántica”.

Tales hechos son importantes porque lo novedoso de la física actual procede de dicha teoría y porque a lo que Davies, Lloyd y Stapp se refieren en sus respectivos capítulos es a la teoría cuántica sobre el interior del átomo y sobre el universo en su conjunto. Así como al reciente y destacado papel que se da en dicha teoría a la Información.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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