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Evaluación Social de la Tecnología (Posibilidades ante un futuro post-humano del hombre) (IV)

La Comisión de las Comunidades Europeas y el Parlamento Europeo se preocuparon mucho de la EST a finales de los años 80, coincidiendo con la expansión del Mercado Común, la creación del Mercado Único y los primeros pasos para la creación de la actual Unión Europea. La primera creó el programa FAST (Forecasting and Assessment of Science and Technology) que realizó una gran labor a lo largo de un periodo largo de tiempo. El segundo creó el STOA (Scientific and Technological Options Assessment), que sigue activo en la actualidad. Más recientemente se ha creado el European Group on Ethics in Science and New Technologies, en línea con el renovado interés mundial en cuestiones éticas

Los países del norte de Europa con particular referencia a Holanda, se mostraron también muy activos en esos años, siendo además responsables de una aproximación novedosa de la EST consistente en tratar de concienciar a la sociedad en su conjunto y hacerla participar en los procesos de evaluación y decisión. Es lo que se llamó EST Constructiva, término debido al profesor E.J. Tuiningan, catedrático de la Universidad Libre de Amsterdam y director en los años 80 del Centre for Technology and Policy Studies (TNO).

Otros nombres de expertos y autores se han destacado a nivel mundial, entre ellos, Joseph Coates, Carl Mitchan, Langdon Winner y Enst Braun, Jacques Lessourne, Michel Godet, Thierry Gaudin, además de los mencionados anteriormente. Todos ellos realizaron su obra a caballo entre las décadas de los 80 y los 90, disminuyendo desde entonces en gran manera, la reflexión sobre la EST, y desde luego su aplicación. Circunstancia que requeriría, asimismo, una reflexión en línea con preguntas tales como: ¿qué balance se podría hacer de la práctica formal de la ETS en los años en los que existieron instituciones especializadas en la materia y preocupación por el control y planificación de la tecnología?; ¿por qué a partir de primeros de los 90 desaparecen instituciones, disminuyen las aplicaciones y, hasta cierto punto, la reflexión sobre la materia?.

Es difícil contestar con brevedad y precisión a esas preguntas, pero algo se puede aventurar. Las ideas generales de la sociedad en cuanto a cómo organizarse y gobernarse, y su interpretación en un cierto momento de la historia, sobre las leyes que hacen funcionar al mundo en términos, económicos, sociales y políticos, resultan ser fundamentales para entender lo que se hace y cómo se hace. En la década de los 60 y hasta quizás finales de los 70, el mundo occidental principalmente, estaba dominado por el Keynesianismo y por concepciones tales como la necesidad de gobiernos fuertes, la conveniencia de empresas públicas y sectores públicos en general muy poderosos, las ventajas de la planificación centralizada de la economía y el intervencionismo del Estado. No en vano la otra mitad del mundo vivía bajo el Comunismo, en el que no existía en absoluto, mercado libre, propiedad privada de los medios de producción y democracia como la entendemos hoy; y no en vano tampoco, los éxitos iniciales de los países comunistas y sus pretendidas ventajas sociales, deslumbraron a muchos occidentales y los llevaron a inclinarse por esas ideas y a “impregnarse” por métodos estatalistas, autárquicos y centralistas. Conviene recordar al respecto que la terrible crisis de Estados Unidos de finales de los años 20 y casi todos los años 30, extendida a todo el mundo, se debió según los análisis más conocidos, a un exceso de liberalismo económico y a una falta de respuesta de las instituciones democráticas de la época y, de hecho, a una falta de instituciones adecuadas de, guía, gobierno y control. Todo ello al final de un siglo XIX profundamente liberal, dejó al mundo vacunado por una temporada sobre dichas ideas.

(Foto arriba: FreeFoto.com)

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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