4463263-67033291.jpg

Evolución de la Tecnología

Desde el principio de este blog venimos haciendo un paralelismo entre la evolución del pensamiento y las ideas abstractas del hombre, y sus acciones, con particular referencia a las tecnológicas, Todo es producto del hombre en su conjunto pero la actividad intelectual solemos situarla en el cerebro, mientras que sus actuaciones, particularmente las relativas a construir herramientas y aparatos, solemos localizarlas en sus manos. Estas dos tareas, típicas del ser humano, la intelectual y la artesanal, han tenido históricamente pocas interrelaciones hasta la Revolución Científica de los siglos XVI a XVIII europeos. Es entonces cuando los pensadores comienzan a interesarse masivamente por la naturaleza, por las máquinas y aparatos y por la acción sobre el mundo físico en el que el hombre habita.

En este post, después de haber hecho un recorrido por la historia de la humanidad con énfasis en la evolución de su racionalidad, comenzamos a recordar de forma resumida la evolución de la segunda actividad para determinar cómo a partir de entonces las ideas y el mundo de los hechos y los fenómenos se van a fertilizar mutuamente. Los intelectuales a partir de entonces se van a relacionar con los artesanos y la ciencia va a interconectarse con la tecnología

En el post anterior hemos dejado la historia de la evolución de la racionalidad humana, que estamos revisando en este blog, al final de la Revolución Científica con la obra de Newton y sus contemporáneos. La racionalidad científica va a extenderse a partir de esa época, primer tercio del siglo XVIII, por todo el mundo, y la Ilustración europea va a tener un papel muy destacado en ello. El interés por la naturaleza y sus leyes, la construcción de utensilios, aparatos y máquinas, la investigación experimental, el laicismo en la interpretación del mundo, el antropocentrismo, los derechos humanos, la democracia y varios otros componentes forman el fundamento de la nueva racionalidad.

El racionalismo como actividad a priori del intelecto humano para explicar las cosas y el método deductivo para llegar a conclusiones relevantes sobre la realidad, forma de razonar que en Europa solemos asignar a nuestra parte continental, se va a combinar con el empirismo que considera a los hechos y a los fenómeno naturales como la primera fuente de conocimiento y utiliza el método inductivo para pasar de lo concreto a lo general, que asignamos a la mentalidad anglosajona.

El nuevo enfoque científico descubrirá pronto que todo puede ser objeto de reflexión y de investigación, los fenómenos naturales, por supuesto, y las propias máquinas y aparatos, así como los procesos productivos, áreas, estas últimas, que durante siglos habían estado en manos de esclavos y artesanos y que no habían sido consideradas materia de abstracción intelectual. Era entendible, por cierto, porque, ¿qué se puede decir en términos intelectuales, por ejemplo, de la carpintería?, ¿cómo a través de la reflexión intelectual y del razonamiento se puede conseguir que los carpinteros sean más diestros?. Poco, ciertamente, incluso hoy después varias revoluciones industriales, de haber hecho muy importantes a los ingenieros y de haber creado unas sociedades y unas economías basadas en gran manera en el intercambio de bienes industriales.

Siguen existiendo muchas actividades del hombre ligadas a la habilidad de sus manos, a aprender haciendo y a mejorar con la experiencia y el entrenamiento. La artesanía sigue presente en nuestro mundo y constituye algo mucho más importante de lo que a veces pensamos.

Pero ese nuevo orientación de la actividad intelectual del hombre hacia la naturaleza y hacia las máquinas dará lugar, muy pronto, a mediados del mismo siglo XVIII — el siglo de la Ilustración, el llamado Siglo de las Luces –, a la Primera Revolución Industrial. Revolución que se suele considerar que dura hasta mediados del siglo XIX y que en cualquier caso es la primera de una serie de revoluciones que llevarán al mundo a un siglo XX espectacular en términos de desarrollo científico y tecnológico y, por supuesto, en términos de crecimiento económico y evolución social.

Todo parece surgir de la aplicación de la capacidad de pensamiento y de reflexión intelectual que el hombre había ido adquiriendo a través de los siglos en monasterios, academias y universidades, a los fenómenos naturales, artesanales e industriales, que habían existido desde muy antiguo también en la vida diaria y en el rudo mundo de los hechos, pero que no habían sido considerados objetos de razonamiento y reflexión. Es una simbiosis espectacular la que tiene lugar en esa época, la del cerebro del hombre muy entrenado en el pensamiento, la reflexión y la lógica, y la actividad de los artesanos y hombres prácticos, muy diestros en el uso de sus manos y en la actuación sobre el mundo en el que tenían que vivir. Ambos grupos de hombres mejoraron con ella en la consecución de sus objetivos y la humanidad, especialmente, comenzó a dar saltos espectaculares de todo tipo.

(Continúa en el próximo post)

Tags:
0 shares
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

Deja tu comentario