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Gestión del Conocimiento (Historia) (I)

Repetimos en este y en los próximos posts unos artículos publicados hace algún tiempo en la revista Strategia de AESPLAN (Asociación Española de Dirección y Planificación Estratégica) sobre Gestión del Conocimiento. Lo hacemos por dos motivos, uno porque son de plena actualidad, y dos, porque han sido utilizados en una conferencia reciente dictada por el autor vía Skype en el siguiente congreso:

I CONGRESO INTERNACIONAL
La Gestión del Conocimiento Integral en la Ingeniería
Industrial, Basada en la Calidad y la Innovación para el Desarrollo de la Competitividad Empresarial
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Colegio Regional de Ingenieros Industriales

Guayaquil 18 y 19 de Agosto de 2016

gcLa Gestión del Conocimiento es hoy una de las áreas más activas del management. Dada su relación íntima con la Sociedad de la Información — o del Conocimiento — y con la Nueva Economía, la cual en gran manera es una economía del conocimiento, no es extraño que lo siga siendo durante muchos años. Al hablar de la gestión en el siglo actual por tanto, es inevitable referirse a ella.

Corresponde además hacerlo después de haber dado importancia en cuanto a dicha gestión a la tecnología en sí y a las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), cuestión ampliamente debatida en anteriores columnas de esta serie.

La tecnología digital, como bien se sabe, surge para el manejo de datos y la realización de cálculos. Los datos a su vez constituyen la base de la información. Ésta última es el componente básico del conocimiento. El conocimiento, por fin, lleva a la sabiduría. Una concatenación ampliamente divulgada, simplista y utilizada hasta la saciedad, que sirve, no obstante, para señalar que era lógico llegar a dar importancia a los conocimientos después de años de producción, manejo, almacenamiento y transmisión de información de todo tipo. Años en los que se han acumulado más datos de los necesarios y generado más información de la solicitada simplemente porque la tecnología digital, los ordenadores y más adelante las redes de telecomunicación e Internet, lo permitían.

De momento, sólo el conocimiento puede sacarnos de lo que los americanos llaman el “Information Glut” (la inundación de información o el hartazgo de la información), ya que se necesita mucha información para crear pequeñas cantidades de verdadero conocimiento. Y no sólo en eso está la clave de la actual importancia del conocimiento, sino en la existencia de medios potentísimos para su manejo. Sin ellos la Gestión del Conocimiento no hubiera sido posible.

El interés por el conocimiento, por su adquisición y por su uso es un tema antiguo. Tiene que ver con la inteligencia y con el saber. Históricamente fue la filosofía la que se encargó de teorizar y de explicar todo lo relacionado con los conocimientos y la sabiduría y hay áreas modernas de ésta, como la epistemología, que se ocupan de la validez y límites del conocimiento y de las causas cognitivas. Puesto que a partir de un cierto momento la ciencia dio lugar a unos conocimientos especiales y hoy existen multitud de saberes distintos, ha habido necesidad de enfrentarse al fenómeno del conocimiento humano a través de disciplinas muy dispares. La psicología, la antropología , la educación, la linguística, la neurología, la inteligencia artificial y, por supuesto, la propia filosofía, forman hoy, todas juntas, lo que se conoce en inglés como Cognitive Science. Y no es sólo un nombre, que, por supuesto, puede ser traducido al español como “Ciencia del Conocimiento”, sino que con tal denominación existen facultades, titulaciones universitarias, institutos, centros de investigación y grupos formales de trabajo en la mayor parte de las universidades de Estados Unidos e Inglaterra. El origen de esta nueva ciencia de carácter interdisciplinar se suele situar en los años 50 del siglo pasado, cuando investigadores de distintos campos del saber comenzaron a desarrollar teorías de la mente humana apoyadas en complejas representaciones gráficas y procedimientos de cálculo (algoritmos). Más adelante, en 1970, se creó en los Estados Unidos la hoy poderosa Cognitive Science Society y se lanzó la popular revista Cognitive Science. Ambas han contribuido al desarrollo y la difusión de todo lo relacionado con el conocimiento, su adquisición y su expansión.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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