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Gestión del Conocimiento (Historia) (y II)

Este nuevos post es una continuación del anterior. Deben ser leídos uno a continuación del otro. Los dos se refieren a la introducción en el mundo empresarial de la Gestión del Conocimiento. Una materia de la que en gran manera dependen la competitividad y el éxito de muchas empresas, amén de la innovación, la cual no es posible sin unos conocimientos bien definidos, bien guardados, bien cuidados, bien utilizados y bien incrementados de forma continua.

Como antecesores directos de la preocupación por la información y el conocimiento es posible señalar personajes conocidos del siglo XX y de finales del XIX tales como Fritz Machlup (1902-1983), C. P. Snow (1905-1980), Michael Polanyi (1891-1976) y el mismo Alfred Marshall (1842-1924).

Existe quizás otra causa de la importancia del conocimiento en nuestros días, la cual resulta más cercana al mundo de la empresa y de la gestión. Se trata de la preocupación por la creatividad tecnológica, la investigación y desarrollo de productos y la innovación. Desde hace años también, la empresa ha basado en esas actividades gran parte de su potencial de éxito y ha buscado ávidamente entre sus empleados aquellos dotados de habilidades relacionadas con ellas. Lo mismo se puede decir de los dotados de talento para la gestión, para las ventas, para la negociación o para la formulación de estrategias. Muchas empresas hoy practican la gestión del conocimiento, existiendo otras que prefieren hablar de gestión del talento. Ambas son parecidas. La primera poniendo el énfasis en los conocimientos formales acumulados por ciertas personas, en su experiencia y en su sabiduría y criterio; y la segunda en las habilidades innatas de otras.

La preocupación formal de las empresas americanas por algo que se llamó Knowledge Management (KM)” surgió en 1992 a partir de un informe realizado por Giga Information Group basado en datos recogidos al final de 1998. Se constató en dicho informe la existencia de pánico entre los empresarios americanos porque habían oído que algo llamado “KM” sería a partir de entonces el único elemento de la empresa capaz de generar ventajas competitivas. Según informa uno de los libros básicos de la materia, “The Knowledge Management Toolkit”, los directivos americanos comenzaron entonces a pedir a sus departamentos de IT asesoramiento sobre el tema y a exigir que la información estuviera más relacionada con los conocimientos.[1]

En términos cronológicos los americanos sitúan más precisamente el origen del “KM” como herramienta de gestión, en el año 1998 a partir de la publicación del famoso libro de Thomas H. Davenport y Laurence Prusak, “Working Knowledge. How Organizations Manage What They Know”[2]Reconocen no obstante la existencia de antecedentes tales como el libro de los autores japoneses Ikujiro Nonaka e Hirotaka Takeuchi, “The Knowledge Creating Company”, publicado en 1995 [3]; el artículo del primero de dichos autores y del mismo título publicado en 1991 en la Harvard Business Review [4]; e incluso la llamada de atención de Peter  Drucker  sobre la necesidad de concentrase en el conocimiento realizada en su libro Post Capitalist Society,  publicado en 1993.[5]

Los europeos añaden a esta lista de padres fundadores de la Gestión del Conocimiento al empresario y autor sueco Karl-Erik Sveiby, quien ya en 1986 escribió un libro en sueco sobre compañías cuyos únicos activos eran los conocimientos de sus miembros. Más adelante, en 1990,  publicó también en sueco su libro “Kunskapsledning”, es decir, el primer libro con el título de Gestión del Conocimiento. En su propia actividad como empresario reconoció la necesidad de medir los bienes intangibles de las empresas utilizando la suya propia para la realización de ensayos y tests. Fue un pionero de las prácticas contables destinadas a incluir los bienes intangibles de la empresa en el balance contable, proponiendo incluso una teoría sobre cómo medir dichos bienes.  En 1993 Sveiby vendió su empresa editora — una de las más grandes de Suecia – y se dedicó a asesorar a compañías multinacionales en temas de Gestión del Conocimiento. En 1997 recogió sus investigaciones sobre la materia en la publicación “The New Organizational Wealth”, en la que explica que adoptando estrategias basadas en los conocimientos se pueden crear empresas más rentables y mucho mejores en términos de relaciones humanas.[6]

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[1]  Amrit Tiwana: The Knowledge Management Toolkit.  Prentice-Hall, Upper Saddle River, NJ, 2000

[2] Thomas H. Davenport: Working Knowledge. How Organizations Manage What They Know. Harvard Business School Press, Boston, 1998.

[3] Ikujiro Nonaka y Hirotaka Takeuchi: The Knowledge Creating Company. How Japanese Companies Create the Dynamics of Innovation. Oxford University Press, New York, 1995

[4] Ikujiro Nonaka: The Knowledge Creating Company, Harvard Business Review, Noviembre- Diciembre, pp 2-9, 1991.

[5] Peter Drucker: Post Capitalist Society. Harper Business Press, New York, 1993.

[6] K.-E. Sveiby: The New OrganizationalWealth. Berrett – Koehler Publishers Inc., San Francisco, 1995.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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