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Historia de la tecnología

Aunque ya nos hemos referido en posts anteriores a la artesanía y la tecnología de las civilizaciones más antiguas, volvemos a hacer en éste un resumen de lo que distintos pueblos aportaron a través de la historia en términos tecnológicos desde los albores de la humanidad. Resulta oportuno porque deseamos describir la situación tecnológica del mundo en el momento en el que los pensadores comenzaron a interesarse por el trabajo de los artesanos. La impresión que se obtiene es que la tecnología había evolucionado hasta el siglo XVIII europeo de forma muy aleatoria e intermitente. Fue hasta entonces más producto de hombres aislados que de procesos de búsqueda sistemáticos y planeados.

(Continuación del post anterior)

Un repaso por la historia de la tecnología nos muestra que las épocas más antiguas vienen marcadas por el uso dominante de la piedra, el cobre y el bronce y el hierro. Todos estos elementos o materiales marcaron largas épocas de la humanidad, o eras, cuyos nombres van unidos a dichos materiales.

En las llamadas civilizaciones antiguas (Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma, India, China, Incas y Mayas) hubo avances tecnológicos importantes, unos relacionados con la agricultura, otros con la construcción y el transporte — marítimo primordialmente, pero también terrestre –, y muchos directamente ligados a los ejércitos y a las guerras.

La rueda y el carro fueron inventos mesopotámicos antiguos así como todo lo necesario para construir grandes ciudades y utensilios de guerra.

Los egipcios inventaron instrumentos simples pero muy útiles para sus construcciones tales como el plano inclinado y la palanca. Inventaron también el papiro que tuvo una enorme difusión en el Mediterráneo. Hicieron además grandes avances en temas de navegación, tanto en forma de barcos como faros y otros elementos para navegar.

Los griegos fueron eclécticos y utilizaron y mejoraron muchos inventos de otros pueblos y otras civilizaciones. Fueron además sofisticados y avanzados, aunque algunos de sus inventos, precisamente por ello, no tuvieron aplicación. Arquímedes fue un gran inventor además de un gran científico, si dicha denominación pudiera utilizarse para su época. Lo muestra por ejemplo, el llamado “tornillo de Arquímedes”, que al parecer fue diseñado previamente con argumentos matemáticos. Tuvieron la idea del motor de vapor y construyeron lo que se conoce con el nombre de “eolípila” un juguete movido por vapor. Crearon el llamado “mecanismo de Antiquitera” o “Anticitera”, que es una especie de calculadora mecánica en la que por primera vez se utilizaron engranajes. Por no hablar de sus construcciones monumentales de las que el Partenón de Atenas es un ejemplo paradigmático, no superado por los griegos modernos. Construyeron las primera cúpulas y lo hicieron además científicamente relacionando el número áureo (número algebraico irracional que posee muchas propiedades interesantes) con la geometría y arquitectura.

Mejoraron los barcos y los sistemas de navegación, las armas, escudos y otros instrumentos y máquinas de guerra y parece que utilizaron la energía del agua y del viento, esto último construyendo los primeros molinos de viento de la historia.

El imperio romano estuvo pleno de avances, quizás incrementales, pero avances en cualquier caso, en la agricultura (con mejoras en la azada y otras herramientas agrícolas, la utilización de máquinas cosechadoras y otros), en la albañilería y en la construcción y en general en la ingeniería militar y en la civil. Fueron grandes constructores de obras públicas monumentales, arcos, anfiteatros, acueductos, puentes, calzadas, baños públicos y muchas otras. Inventaron el vidrio soplado y el hormigón, utilizaron la calefacción en las viviendas y manejaron muy bien el agua construyendo fuentes y obras hidráulicas muy diversas.

Fue también muy importante en la antigüedad la llamada “Civilización del Valle del Indo”, desarrollada en el noroeste de la India actual desde el 3000 al 1300 a. C. Se utilizaron en ella tecnologías diversas de carácter sanitario, se avanzó mucho en construcción y se hicieron grandes aportaciones en tecnologías marítimas.
De China sabemos que fue una potencia tecnológica en sus años de esplendor y en sus largas etapas de inestabilidad. Muchos inventos, grandes y pequeños, surgieron allí y llegaron a Europa y a otras partes del mundo. La brújula, la hélice, la ballesta y la pólvora están entre los más importantes. Pero hay una larga lista desde el sismógrafo, al papel, al hierro colado, al arado de hierro y a la sembradora. También hicieron importantes aportaciones en el terreno de la escritura y de la impresión con la invención de los tipos móviles. Parece, además, que utilizaron el gas natural como combustible.

Y también las civilizaciones indoamericanas de los incas y de los mayas tuvieron tecnologías destacables. Los primeros en cuanto al movimiento de grandes rocas y las construcciones impensables, así como los sistemas de riego y drenaje que impulsaron la agricultura. Los segundos inventando sistemas avanzados de escritura y grandes esculturas y edificaciones, así como tecnologías también relacionadas con la agricultura.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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