Importancia del mundo interior

Lo que venimos descubriendo en los últimos posts es un resurgir del papel de la consciencia en nuestras sociedades, y por extensión, de la ética, de la responsabilidad individual y de la espiritualidad, entendiendo esta última, como actividad de la mente humana y del mundo interior del hombre. La psique (o alma) vuelve a ponerse en el primer plano de atención como elemento constitutivo de la naturaleza humana y como componente de lo que somos a utilizar para conocer nuestro mundo y actuar sobre él, junto con otros elementos como la ciencia, el arte y la tecnología. Es un reequilibrio de la racionalidad que debe situar en su justo lugar a la ciencia, después de siglos de preeminencia de esta forma de adquirir conocimientos. La psicología desde su aparición moderna como ciencia con W. Wundt al final del siglo XIX y un número elevado de continuadores, han sido en gran manera responsables de este hecho. Carl Gustav Jung es uno de los psicólogos más destacados de la historia y una de las grandes personalidades del siglo XX, por eso nos ha parecido correcto hacer referencia a él en este post al hilo de las consideraciones previas hechas sobre la obra de Henry P. Stapp. Cabe esperar que el equilibrio entre las capacidades del hombre no se rompa y que no pasemos ahora a un dominio excesivo de la componente intelectual, o espiritual, como ocurrió en otras épocas de la historia de la humanidad. Debemos descubrir, conocer e interpretar todo lo que los hombres somos y lo que es nuestro universo mediante la combinación de nuestras cuatro capacidades básicas: intelectualidad, artesanía o manualidad, arte y ciencia. O dicho en palabras de Jung: “pensar, sentir, intuir y experimentar”.

Las aportaciones de Henry P. Stapp (1928)  y su defensa a ultranza de la mente y la consciencia como realidades fácticas de nuestro mundo, nos llevan a una figura histórica importante cuya obra se revaloriza cada día más en nuestros tiempos. Se trata de Carl Gustav Jung (1875 – 1961), el gran médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, defensor del mundo interior y de las actividades espirituales del hombre como realidades que no se pueden obviar. Es conocido por la creación de grandes conceptos como, arquetipo, inconsciente colectivo y otros, y por el uso de términos como, yo, inconsciente, líbido, individuación, introversión, extraversión y sincronicidad. Se le considera el padre de la psicología analítica y se le sitúa siempre como investigador de la psicología profunda y del mundo interior, del subconsciente y de la actividad onírica del hombre.

La mente, la psique y el alma misma, términos que utilizó siempre en sus escritos y conferencias, nos interconectan a las explicaciones sobre la mecánica cuántica de Stapp, aunque no parece que Jung se refiriera nunca a las interpretaciones de esa parte de la física moderna.

Jung revaloriza el mundo interior y lo coloca en igualdad de condiciones con el mundo abordado por la ciencia, siendo además muy crítico con el uso exclusivo de esta última como actividad del hombre para la adquisición de conocimientos. Como muchos de nosotros, parece creer que la ciencia sola y la racionalidad científica exclusivamente, no son suficientes para entender nuestro mundo y considera que el abandono del mundo interior del hombre es una aberración y su exclusión de los procesos de conocimiento de la realidad de la naturaleza en la que vivimos, un error.

Mi amigo Miguel Rivas me ha recordado que Jung decía que el hombre debe combinar siempre sus capacidades de pensar, sentir, intuir y experimentar para entender su mundo, a las que se refirió ampliamente. Coinciden, por cierto con lo que en este blog yo mismo he denominado las “cuatro capacidades, o habilidades, básicas” del hombre: la intelectual; la tecnológica, o manual; la artística; y la científica.

En Youtube hay diversos vídeos sobre Jung, uno de ellos titulado Mundo Interior, como este post. Hemos creído más conveniente colgar aquí uno más corto y más directo en el que habla ampliamente de la psique (o alma).

Su defensa de los arquetipos como algo preexistente en la mente humana lo conecta a Platón y al mundo de los “universales” sobre el que tanta tinta se ha derramado en el mundo con particular referencia a Occidente. Su idea de que los arquetipos existen y de que puede que sean, en parte, producto de la evolución de la mente del hombre a través del tiempo, aunque no descarta otros orígenes, es muy atractiva. Cree además en la interconexión de las mentes humanas y en la existencia de un “subconsciente colectivo” , algo que nos resulta muy cercano al “entanglement” (entrelazamiento) de las partículas subatómicas sobre lo que tanto hemos hablado ya en este blog.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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