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Intencionalidad, significado y semántica en los genes y en el código genético

Se continúa en lo que sigue reflexionando sobre la posible intencionalidad de la información contenida en los genes y sobre la forma cómo la información genética se transmite de una célula a otra, o mejor dicho, de un ADN a una proteína. El autor que glosamos no hace referencia a la teoría cuántica, pero a nosotros nos parece que sus explicaciones serían mejores si hiciera uso de ella. Se termina mencionando a Richard Dawkins como autor de la obra “El gen egoísta” que trata del funcionamiento de los genes

(Continuación)

John Maynard Smith el autor al que hemos hecho referencia en los últimos tres posts, habla en relación con la información genética y su intencionalidad sobre cómo se llevan a cabo los contactos y reacciones entre las moléculas básicas de la vida a las que hemos hecho referencia anteriormente. Dice que la química es una de las formas de interrelación pero habla de otras formas que tienen que ver con las interacciones RNA- proteínas y el papel que en ello juegan las enzimas. Se atreve además a hablar de otras formas de interacción a distancia en las que no se extiende pero que al que esto escribe le parece que pueden tener relación con el famoso “entanglement”, entrelazamiento o enredo, de la teoría cuántica. Es decir, la acción a distancia sin ningún medio de comunicación o transmisión.

Por cierto que no es esa la única ocasión en la que la teoría cuántica podría haber entrado en las explicaciones de Smith. También parece existir una posible incertidumbre cuántica en el hecho mencionado por este autor de que las tripletas de nucleótidos del ARNt y los aminoácidos que crean no son fijas sino que pueden ser arbitrarias, y de ello se deducen los fallos en la traducción genética que tan peligrosos pueden ser al producir enfermedades y trastornos diversos.

Recuerda a este respecto el concepto de “gratuidad” (“gratuity” o “gratuité”), introducido por Jacob y Monod en 1961, que tiene que ver con los fenómenos de represión de proteínas, o influencia de un “represor”, en los que actúa un segundo gen “regulador” y una pequeña molécula que actúa como “inductor”.

Habla además de organización jerárquica de los genes y del hecho de que unos genes parecen dirigir o regular a otros.

Concluye poniendo énfasis en la relación información-biología señalando que es un campo muy prometedor en el que hay mucho por hacer. Menciona insistentemente la intencionalidad (a lo que yo llamaría inteligencia) que existe en los genes y la presencia de componentes simbólicos y semióticos en el interior de los componentes genéticos más profundos de los seres vivos.

Cree, como hemos dicho, que dicha intencionalidad es producto de una larga “evolución”, pero no descarta, como también hemos indicado, que pueda serlo de un diseño inteligente de la vida. Añadiendo que ambas cosas son similares.

Por mi parte, y ya al final de este largo y primer recorrido por el papel de la información en la biología, quiero constatar que Smith no hace uso en absoluto de la teoría cuántica, algo muy común entre los biólogos, y afirmar que sus explicaciones serían más convincentes si la hubiera utilizado.

La incertidumbre en la codificación de las proteínas, la gratitud de Monod, la actuación a distancia de los genes, su jerarquía, su capacidad regulatoria y todo lo que tiene que ver con la intencionalidad y el significado, podría explicarse mejor con la teoría cuántica de los físicos.

Van a tener razón estos últimos al afirmar que la mecánica cuántica es más intuitiva y se adapta mejor para explicar nuestro mundo que la mecánica clásica.

El gran problema para los biólogos es que sus investigaciones sólo pueden llevarse a cabo a través de lo que se puede observar, medir y demostrar, y hoy por hoy no se sabe en absoluto cómo sería posible investigar sobre la parte intangible de la información, es decir, sobre la inteligencia, la intencionalidad y el simbolismo que los genes y el código genético parecen llevar dentro de ellos mismos.

Hacer referencia por último, al hecho de que si este blog fuera algo más que un intento de resumir publicaciones recientes y de aportar alguna reflexión sobre el conocimiento y las tecnologías con él relacionadas, de forma breve y resumida, se deberían mencionar a autores diversos en relación con los genes y su funcionamiento. Uno al menos debería ser citado dada la popularidad adquirida por su obra y dada la relación de la misma con la intencionalidad de los genes. Se trata de Richard Dawkins, autor del libro 1976, “El gen egoísta”. Dice este autor en ese libro que la evolución actúa sobre los genes, no sobre los individuos, y que la probabilidad de que un gen prospere depende de su capacidad de adaptación. Los organismos son “máquinas de supervivencia” para los genes los cuales son “egoistas” , empleando el término como metáfora de que mantienen a los organismos y se ocupan de su multiplicación para ellos mismos seguir existiendo. El libro y el autor son también conocidos por la introducción del término “meme” que es la unidad teórica de transmisión cultural. Algo cercano al gen pero en el terreno de la cultura y de las ideas.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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