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Isaac Newton ( y IV)

Se destaca en este post la adscripción de Newton a la experimentación y a la demostración de hipótesis. Fue estricto en ese tema en una época en la que muchos pensadores eran enemigos todavía de la aplicación de los conocimientos. Llevó a cabo síntesis notables con particular referencia a la relativa a la unión y combinación del racionalismo con en el empirismo. En conjunto su obra dio lugar a una nueva Cosmovisión de la que en este post se da cuenta de forma muy breve.

(Continuación del post anterior)

Newton estuvo muy influido por Francis Bacon y René Descartes, como hemos dicho, pero en cuanto al método estaba más cerca del primero que del segundo. Sus diferencias con Huygens sobre la naturaleza de la luz, por ejemplo, se basaban más en el método de alcanzar conclusiones que en el contenido de las afirmaciones. Newton sometía todas sus hipótesis a experimentación y las descartaba si los hechos mostraban que eran erróneas. Huygens, sin embargo, al igual que Descartes y muchos otros pensadores de la época, era teórico y racionalista.

No se debe olvidar, para determinar la magnitud de la obra de Newton, que en su época todavía se estudiaba en las universidades a Aristóteles, Euclides y Pitágoras y que las obras de Copérnico, Kepler y Galileo eran muy desconocidas a nivel del conjunto de la sociedad.

Llevó a cabo enormes síntesis de las que ya hemos hablado en parte. Unió el racionalismo al empirismo, consideró como nadie que la naturaleza era objeto de reflexión y que actuar sobre ella con instrumentos y aparatos era una de las misiones del hombre. Creyó que el mundo era un mecanismo regido por leyes matemáticas que había que descubrir y demostrar. Formuló dichas leyes y mostró que podían ser muy útiles, aunque, evidentemente, no llegó a imaginar el enorme potencial de su obra en cuanto a dar la luz al mundo fuertemente científico y tecnológico que se desarrolló en los siglos posteriores.

Fue, en resumen, el padre de una nueva “Cosmovisión”, a la que nos referiremos más adelante, y entre cuyos componentes básicos se pueden mencionar los siguientes:

En vez de creer en un mundo no solo creado sino gobernado continua y directamente por Dios, se pasó a considerar al universo como un fenómeno regido por leyes naturales regulares, comprensibles y explicables en términos matemático.

Se invirtió el dualismo cristiano que daba preeminencia a lo espiritual sobre lo material para poner en primer lugar al mundo físico y enfocarse a su estudio.

Se sustituyó a la religión por la ciencia en cuanto a la búsqueda de la verdad y de los conocimientos.

Se comenzó a pensar en el mundo como un mecanismo sobre el que se podía actuar.

La visión mecánica de las cosas pronto llevaría a las posteriores revoluciones industriales y al desarrollo de las tecnologías modernas de las que hemos surgido los hombres actuales.

A todas estas cuestiones se refiere magistralmente Richard Tarnas (3) en su monumental obra “La pasión de la mente occidental” en la cual hemos bebido ampliamente para completar estas notas

Todo surgió de Newton y sus inmediatos predecesores y, por cierto, todos ellos eran fuertemente creyentes. De nuestro autor nos sorprende saber que escribió más sobre religión que sobre ciencia y que aunque enfrentado a la iglesia católica en sus concepciones, era fuertemente religioso. El ateismo duro y puro surgirá después y se generalizará en la Ilustración.

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(3) Richard Tarnas. “La pasión de la mente occidental”, Atalanta, Girona, 2008.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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