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Johann Wolfgang von Goethe y Rudolf Steiner (y II)

Terminamos con este post la incursión realizada en la vida y la obra de Rudolf Steiner. Lo hacemos con consideraciones adicionales sobre el pensamiento de Johann Wolfgang von Goethe que él contribuyó a difundir. Nos referimos a las críticas de Goethe al “cientifismo”, aunque el mismo era un científico y pensador. También recordamos la fuerte defensa del espiritualismo que Goethe hizo y sus ideas sobre la capacidad de la mente humana para recibir información y conocer del mundo que la rodea independientemente de los sentidos. En estas actitudes coincidía con las opiniones de William Blake, el gran poeta y artista total inglés, su contemporáneo, cuyos libros proféticos han sido publicados recientemente en español, también por Atalanta. Un tema, el de la comunicación extrasensorial, que se desarrollará con el tiempo de la mano de autores como Joseph Banks Rhine (1895 – 1980), profesor de la Duke Uiversity y pionero de la Parapsicología. Un asunto que también deberemos tratar en próximos posts, al ser imprescindible para la cognotecnología en su relación con la Inteligencia Artificial Fuerte.

Johann Wolfgang von Goethe y Rudolf Steiner (y II)
Lo que Goethe reivindica es la existencia real del mundo poderoso y vigoroso del espíritu y la consciencia humana, el mundo de la subjetividad, algo que la ciencia estaba consiguiendo arrinconar y hacer desaparecer en su época. En la nuestra también, pero por diversos motivos que más adelante trataremos, la reflexión sobre la consciencia está de nuevo entre nosotros y curiosamente debido a los avances de la ciencia.

Una conocida frase de este autor nos impresiona hoy: «El pensamiento es un órgano de percepción al igual que el ojo o el oído. Del mismo modo que el ojo percibe colores y el oído sonidos, así el pensamiento percibe ideas».

Es bastante probable que en las cosas físicas que nos rodean exista información, espíritu, intencionalidad y consciencia, tal vez como reflejo de la “consciencia cósmica”, cuya existencia algunos defienden hoy. Esa semántica, esa intencionalidad ese sentido profundo de las cosas, los universales que existen en ellas, es lo que la mente humana, y sólo ella, es capaz de captar sin la intervención de los sentidos.

Un terreno resbaladizo en el que los esotéricos se mueven bien pero en el que personas más normales que ellos no queremos deslizarnos. Aunque, y este el motivo por el que entramos en ellos en este blog, a nuestro alrededor surgen a diario, de la mano de los científicos, ideas tan “esotéricas” como las aportadas por la mecánica cuántica, los agujeros de gusano, el multiverso, la energía oscura e, incluso, el bosón fe Higgs.

Steiner confirmó y afianzó con su profundización en las ideas de Goethe sus propias concepciones del mundo, dentro de las cuales hay que citar como ejemplo, “que el mundo físico, que según la ciencia materialista es la raíz del “espíritu”, es él mismo un producto del espíritu”.

No es extraño, dando tanta importancia al espíritu y a la consciencia, que Steiner quisiera crear una “ciencia de la consciencia”, algo, por cierto, que está también queriendo hacer en nuestros días Stuart Hameroff (nacido en 1947) en la Universidad de Arizona, al que ya nos hemos referido en posts anteriores. Dicha ciencia, o dicho esfuerzo científico sobre la consciencia, está basado en esta ocasión en algo tan avanzado y tan producto de los físicos como la Mecánica Cuántica.

En cualquier caso la consciencia está de moda, después de los esfuerzos de investigación sobre el cerebro de las últimas décadas. Con ella puede venir una unión más íntima de los hombres con su mundo, un mayor ecologismo, una preocupación más seria por la sostenibilidad, unas sociedades más avanzadas y más virtuosas, una mayor consciencia y una mayor armonía de los hombres al ser conscientes de que formamos parte de un mismo organismo, de un mismo universo consciente.

Al final va a tener razón la escritora americana Marilyn Ferguson (1938-2008), autora del bestseller de los años 80, La conspiración de Acuario. Es posible que estemos entrando en una nueva era regida por una mayor atención a la consciencia y, dicho sea de paso, a la conciencia y a la compasión.

Por eso es tan importante que reflexionemos sobre estos temas y sobre la evolución de la consciencia en el hombre. La arqueología de la consciencia es un tema de gran interés hoy, sobre todo en el sentido de saber cuándo surge la consciencia y cuándo el hombre se hace consciente. Un tema que también trata Gary Lachman en su libro.

Para el que esto escribe, la parte espiritual del hombre (dicho en principio sin ningún sentido religioso) es más importante que su parte material y está sometida desde hace mucho tiempo, por lo menos desde la aparición del Homo sapiens sapiens a una evolución acelerada. La evolución fisiológica del hombre, incluida la del cerebro, parece que sin estar atascada se mueve a menos velocidad que la evolución mental. Resulta por tanto inaudito que nos olvidemos de esa parte de nuestro universo simplemente porque sea inmaterial, no tenga peso, ni tamaño, ni forma física.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
  1. Rubicón
    9 Octubre 2016

    Asumo las inquietudes de este blog, aunque lo hago desde otras especialidades: la filosofía y la psicología. Me ha gustado mucho comprobar que este blog apoya el redescubrimiento de la importancia de la conciencia, pero con las prudencias que exige el conocimiento racional. Esto es: sin caer en un gratuito extremismo espiritualista o esoterista. Incluso, diría yo que la prudencia expresada en este blog es loablemente mayor que la mía propia. Porque, la creciente necesidad, que tengo, de adentrarme en el mundo de la libertad espiritual, pero acompañada esta de una auténtica certidumbre, hace que, a menudo, me mueva por unos caminos y vericuetos poco transitados donde solo cuento con mis propias fuerzas intelectuales. Ahí, no pocas veces me desoriento durante horas o días antes de poder proseguir mis investigaciones. Mis únicas ayudas en este camino, son los viejos filósofos idealistas que, junto al filósofo contemporáneo Emanuele Severino, me aportan un fundamento sólido de certeza, aunque en un territorio demasiado limitado y rebasado únicamente por la punta de lanza de Rudolf Steiner. Una punta de lanza, esta la de Steiner, que necesito pulir continuamente por sus, desde mi punto de vista, demasiados excesos “alternativos” en el campo científico (como cuando dijo que en los campos había que enterrar un cuerno relleno de no sé qué, para aumentar las cosechas…).

    A ver si con las aportaciones hechas desde la tecnología y desde la física en este blog, logro aumentar mis recursos para seguir investigando la eterna y todopoderosa conciencia que envuelve el univrso material.

    Gracias y hasta pronto.

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