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La determinación socio-histórica de la psique humana

En este post damos alguna información adicional sobre el segundo enfoque utilizado   en los últimos años (básicamente a lo largo del siglo XX) para la explicación de la aparición del mundo de la consciencia y el espíritu en el hombre, según la clasificación hecha por Javier Monserrat (Ver post en esta categoría de 24/04/2015). Nos detenemos en la obra del neuropsicólogo ruso Alexander Luria, una destacadísima personalidad científica cuya obra sigue siendo utilizada hoy en las facultades de psicología y en el área de la neurociencia cognitiva. 

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Uno de los fundadores de la psicología transpersonal

El segundo enfoque que se ha utilizado para explicar la psique humana y la cultura ha sido el de la socialización, el trabajo y otras actividades colectivas del hombre. No es extraño que estas explicaciones hayan sido dadas por un científico ruso cuya vida y obra se desarrollaron dentro de la extinta Unión Soviética. Esta federación de países fue creada, como se sabe, en 1922, cinco años después de las revoluciones de febrero-marzo de 1917 y octubre-noviembre del mismo año que transformaron totalmente lo que había sido el imperio ruso[i]. Se creó entonces un estado federal marxista-leninista que terminó por desaparecer en 1991.

El autor en cuestión es Aleksandr Románovich Lúriya (1902 – 1977), conocido en occidente como Alexander Luria. Se trata de un destacadísimo psicólogo y médico considerado uno de los fundadores de la Neurociencia Cognitiva y de la Neuropsicología[ii]. Su labor científica es sencillamente impresionante según sus descubrimientos y sus aportaciones, sus destacadísimas publicaciones y según la difusión que tuvieron en todo el mundo.

Impresiona que desarrollara su vida y su actividad profesional sin dificultad durante los duros años de la presidencia del consejo de ministros de la  Unión Soviética de Iósif Stalin (1878-1953) (José Stalin en español), desde 1941 hasta su muerte. Ocupó además desde muy joven puestos destacados, entre otros en el Instituto de Psicología de Moscú y en la propia Universidad Estatal de esta ciudad, en la que ayudó a crear la Facultad de Psicología y más tarde dirigió los departamentos de Patopsicología y Neuropsicología. Aunque no estuvo exento de degradaciones como cuando fue quitado de su puesto en el Instituto de Psicología durante el florecimiento del antisemitismo ruso de los años 50.

Fue discípulo de otro destacadísimo científico, el Piaget ruso, Lev Semiónovich Vygotski (1896-1934), con el que en unión también de otro notable psicólogo del desarrollo, Aleksei N. Leontiev (1903-1979), lanzó una psicología radicalmente nueva, de acuerdo con la cual la psique humana es producto de la cultura, la historia y las necesidades instrumentales del hombre, entre ellas el trabajo. Poniendo énfasis en el papel de la cultura y, especialmente, del lenguaje en el desarrollo de las funciones mentales superiores del ser humano para lo cual contaban con una teoría del aprendizaje aportada por Vygotski.

En lo que es la propia obra de Luria se han establecido seis grandes áreas de concentración a lo largo de su vida, las cuales según su biografía en Wikipedia son: a) la determinación socio-histórica de la psique humana; b) la determinación biológica de la psique; c) la determinación de las altas funciones psicológicas de la mente humana por la mediación de los signos y los símbolos, entre ellos los aportados por el sistema verbal; d) la sistemática organización de las funciones psicológicas y de la consciencia; e) los mecanismos cerebrales de la mente, es decir la relaciones entre mente y psique o entre psicología y fisiología; y f) las relaciones entre teoría y práctica.

Leyendo su biografía da la impresión de que a esto último es a lo que dedicó más atención ya que aprendió mucho del cuidado y tratamiento de ochocientos pacientes hospitalizados con heridas traumáticas del cerebro recibidas en la guerra. Sus artículos sobre muchos de los casos que trató, así como sobre casos de extrema capacidad de memorización y otros, fueron muy difundidos en su época. La afasia, las disfunciones en el lenguaje, las actividades del lóbulo frontal y la neuropsicología de los niños son citadas como materias en las que hizo grandes aportaciones.

Es muy conocido, por otra parte, incluso en nuestros días, por las tres unidades funcionales del cerebro en toda actividad mental:   la de regulación del tono y la vigilia; la del proceso y almacenamiento de toda la información que llega del exterior; y la de programación, regulación y verificación de la actividad mental.

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[i] Los dos meses mencionados en ambos casos no se refieren a duración sino al hecho de que en esas fechas se utilizaba en Rusia el calendario Juliano que se diferencia del Gregoriano en sólo unos días. En la revolución de febrero, por ejemplo, se habla siempre de dos fechas para datar lo acontecimientos: 17 de febrero/ 2 de marzo para el comienzo de la huelga en la fábrica Putilov, o 22 de febrero/7 de marzo, para la fecha del cierre de dicha fábrica. Asimismo en la revolución de octubre, se menciona que Lenin llegó al sóviet de Petrogrado cerca de la medianoche del 25 de octubre/7 de noviembre. las dos fechas se refieren siempre al mismo día.

[ii] Debe ser, no obstante, mucho más utilizado en otros países que en España, ya que en el voluminoso libro de reciente publicación, Neurociencia Cognitiva,  de un número muy elevado de autores y con la actuación de Editor de Diego Redolar Ripoll, se menciona muy de pasada a este autor en dos mínimas notas perdidas en su larguísimo texto.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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