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La evolución paralela de la racionalidad y la tecnología

La “eolípila” que incluimos como ilustración en este post es un invento griego que fue muy conocido y utilizado por los romanos aunque simplemente como juguete. Es una prematura máquina de vapor que da muestra de la racionalidad artesanal o técnica de los antiguos europeos. Cómo esa racionalidad del hombre ha evolucionado hasta nuestros días es algo que despierta nuestra ciuriosidad y que nos da pistas sobre la capacidad de generar ideas abstractas del cerebro humano y su habilidad para convertirlas en instrumentos útiles.

A pesar de la evolución en paralelo de la ciencia y la tecnología, y de la poca atención de los cerebros cultivados, a la artesanía, o Techné, esta segunda actividad humana tuvo grandes éxitos desde la más lejana antigüedad de la que tenemos referencia, como ya hemos dicho en el post anterior.

Todo surge por primera vez en la llamada Edad de Piedra, Paleolítico y Neolítico, con una larga duración desde hace unos 2,8 millones de años hasta unos 10.000 antes de nuestra época. Los utensilios fueron hechos de piedra y estuvieron relacionados con la supervivencia, la caza y la alimentación y su preparación. Los hombres se movieron de un lugar a otro también y atravesaron anchos mares y océanos con lo que cabe pensar en la posible fabricación de canoas o incipientes artefactos flotadores.

La edad de los metales vino después y en ella se utilizaron el cobre y el bronce, se desarrolló la fundición de estos metales, se avanzó en la agricultura y se domesticaron los primeros animales entre otras cosas prácticas. La Edad del Hierro fue el siguiente paso evolutivo y se caracterizó por la utilización del hierro, un material que permitía la fabricación de herramientas y utensilios más resistentes. Al final de esta época es cuando sitúan algunos historiadores la invención de la escritura.

En el antiguo Egipto se hicieron avances en la utilización de máquinas o aparatos muy simples como el plano inclinado y la palanca, así como la utilización de troncos para el transporte de materiales pesados como los utilizados en la construcción de las pirámides. También inventaron los egipcios el papiro y la alfarería, que difundieron ampliamente en el mundo conocido de la época. No llegaron a inventar, sin embargo, la rueda, que los egipcios conocieron a través de los carros de los pueblos mesopotámicos.

Los griegos hicieron avances considerables en la navegación, en la construcción de armas, por ejemplo la “balista”, en la fabricación de máquinas tan importantes como el “tornillo de Arquímedes” o el “mecanismo de Anticitera”, en la construcción de cúpulas y grandes edificios y en varias áreas más, como la construcción del primer mecanismo movido por vapor que fue la llamada “eolípila“.

Los romanos fueron muy hábiles en la albañilería, en las obras civiles de todo tipo, en la construcción de las grandes calzadas que interconectaban las ciudades del imperio, en la construcción de arcos, anfiteatros, baños públicos, puentes, acueductos y en la creación de grandes ciudades. Utilizaron la calefacción en suelos y paredes y avanzaron mucho en la hidráulica. Hicieron grandes aportaciones asimismo en la agricultura y en la fabricación de máquinas agrícolas como la cosechadora, además de inventar el vidrio soplado y el hormigón. Algunos historiadores creen que muchos inventos romanos se perdieron en la Edad Media.

La llamada Civilización del Valle del Indo también fue avanzada en la construcción de ciudades con baños públicos, cloacas enterradas y graneros comunales. China, asimismo, en el mismo periodo de la Grecia clásica, y en la primera parte de la Edad Media europea hizo infinidad de avances técnicos tales como el hierro colado, el arado de hierro, la sembradora multisurco, el puente colgante, la carretilla, el papel, y las cerillas. Construyó aparatos como la brújula, el sismógrafo o la hélice y la ballesta. Utilizó el gas natural como fuente energía e inventó la pólvora.

Y, por supuesto, no se quedaron atrás haciendo cosas útiles los pueblos mesopotámicos o los Incas y los Mayas en puntos opuestos del planeta.

Esta revisión rápida de la historia de los avances tecnológicos antes de la Edad Media no ha pretendido ser exhaustiva ya que no es esa historia el objetivo de estas notas. Se ha hecho referencia a algunas invenciones tecnológicas sólo para resaltar el hecho de que el hombre ha llevado a cabo grandes avances en su evolución en relación con el pensamiento y también en relación con cosas útiles hechas con las manos. Todo sale de la capacidad diríamos que “radiante” de su cerebro, un órgano poderoso de cuyo interior surge, emana o fluye, espontáneamente y de forma continua, todo lo que vemos a nuestros alrededor no ligado a la naturaleza, como el pensamiento y la teorías, las palabras, la escritura, el arte, las construcciones de todo tipo, la ciencia y la tecnología.

Todas ellas se pueden agrupar en dos grandes grupos: las más intelectuales y las más prácticas. Con la particularidad de que durante siglos ambas han evolucionado por separado.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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