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La formación de las ideas abstractas en el cerebro y su relación con la consciencia

Se insiste en este post en el área de investigación en la que Koch realiza su trabajo, que no es otra, como ya se ha dicho, que la base neuronal de la consciencia. En las primeras etapas de dicha investigación él y Francis Crick definieron el término del que ya hemos hablado de “correlatos neuronales de la consciencia” detrás del cual está la idea de descubrir cómo determinadas partes del cerebro, es decir, determinados conjuntos de neuronas, se activan y se iluminan en relación con una idea abstracta determinada o, dicho de otra forma, un estado determinado de consciencia. Para ello resulta imprescindible hablar de las ideas abstractas, o “qualias”, y cómo estas aparecen en el cerebro.

(Continuación del post anterior)

El uso de las técnicas de ECC, RMI y RMIf mencionadas en el post anterior está permitiendo que la investigación sobre el cerebro progrese aceleradamente. Muchos investigadores estudian las interconexiones del cerebro con las múltiples tareas de un cuerpo vivo y pueden obtener de ello explicaciones múltiples relacionadas con el funcionamiento del cerebro y otras partes del cuerpo, la detección de enfermedades y su curación en algunos casos.

El sistema nervioso, como otros sistemas de cualquier órgano, está constituido por miles de millones de células (neuronas las más importantes, aunque hay otras) interconectadas en forma de redes. En cada tarea ejecutada por el cerebro intervienen, no una neurona sino muchas a la vez que actúan sincronizadamente.

Crick y Koch se dedicaron durante años los dos juntos y ahora sigue haciéndolo Koch solo, a estudiar, no cómo el cerebro funciona en relación con otras actividades fisiológicas del cuerpo humano, sino a analizar cómo distintas regiones del cerebro se iluminan y activan en relación con las ideas abstractas. Es, como ya hemos indicado, la búsqueda de la base neuronal de la consciencia.

Por eso conviene ahora recordar también lo que son dichas ideas abstractas, a las que, sobre todo los neuro-filósofos, han llamado “qualias”, o mejor dicho, “qualia”, ya que esta palabra de origen latino es el plural de “quale”. Lo que un hombre consciente siente al tener una determinada experiencia es el quale de dicha experiencia. Como dice Koch en su libro el concepto de “rojed”, y perdón por la palabreja, es lo que el hombre saca como denominador común de la experiencia de ver una puesta de sol, la bandera de China, la sangre arterial o el rubí. Qualia o qualias, según él, son la materia prima de los sentimientos, los elementos que dan lugar a una experiencia consciente.

Cómo esos qualia, esas ideas abstractas, se forman en el cerebro es uno de los mayores misterios de nuestro mundo. Durante mucho tiempo el substrato de las ideas, es decir, el sentido de “rojed”, el de belleza, el de verdad, etc… fueron los llamados “universales” y ya Platón nos dijo que existían previamente al hombre y habían sido puestos en su mente (en su espíritu) por los dioses. A ese mundo de ideas le iba muy la existencia de un lugar en el que dichas ideas se alojaran y es lo que se llamó, espíritu, alma o psique.

Pero los científicos no encuentran el espíritu por ningún sitio y aunque reconocen que hay un salto importante — un salto cualitativo, de hecho –, entre la pura materia y ese mundo de la mente en el que las ideas se forman, tienen confianza en que se encontrará
su conexión. Todos reconocen que hay diferencias entre cuerpo y mente, pero confían en tender puentes entre esas dos dimensiones del hombre. Es la nueva forma de dualismo, que muchos no admiten porque consideran que la explicación de su interconexión es cuestión de tiempo. Una mayoría de científicos se consideran monistas en el sentido de asumir que sólo existe la materia, pero la realidad es que hoy por hoy existen dos realidades, la física y la mental. Es, en mi opinión, prácticamente la misma dualidad que el alma y el espíritu de Platón y la “res cogitans” y “res extensa” de Descartes. Este último es el verdadero creador del dualismo como lo interpretamos hoy..

Entre los muchos caminos que se están utilizando para encontrar dicha conexión el mecanismo de la visión constituye uno de los más esperanzadores. Cómo se produce la visión de algo del mundo exterior, por ejemplo, la de un perro que se mueve a nuestro alrededor, cómo se crean las imágenes de ese algo en nuestro cerebro y, el tercer paso, que es el más importante, cómo generalizamos esa imagen y creamos el “concepto”, o el “universal”, de perro, son procesos que están siendo analizados por miles de científicos.

(Continúa en el siguiente post)

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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