La Gran Convergencia Tecnológica del Siglo XXI (II)

El trabajo de la National Science Foundation mencionado en la entrega anterior fue una especie de “puesta de largo” de temas que estaban ya en el ambiente científico e intelectual de los Estados Unidos y de otros países avanzados. Como en muchas otras ocasiones lo único que la NSF hizo en diciembre de 2001 fue organizar un gran congreso en el que todos los que tenían algo que decir sobre la información y lo que en este trabajo llamamos, la revolución de las tres materias (inorgánica, orgánica y gris), asistieran e hicieran sus aportaciones. Acuñó también, por lo que parece, el término NBIC, elaboró un voluminoso informe difundido a todo el mundo en 2002 y llevó a cabo una importante labor de marketing sobre la materia.

Las aportaciones de autores diversos y el debate entre expertos sobre estos temas, sin embargo, y como decimos, tenían años de tradición en las fechas mencionadas. Los estudios de genética, biología molecular y biología en general, han existido desde muy antiguo y recibieron un fuerte impulso a partir de 1953 cuando los investigadores, Francis Crick, Maurice Wilkins y James Watson, introdujeron el modelo de la doble hélice que explica la estructura del ADN. Los tres consiguieron el Premio Nobel de Medicina o Fisiología en 1962 por sus descubrimientos “relativos a la estructura de los ácidos nucleicos y su significado para la transferencia de información del material en el que se basa la vida.” A partir de entonces un proceso acelerado de descubrimientos científicos, de desarrollo de conocimientos tecnológicos y de aplicaciones, han transformado de manera increíble el panorama de los conocimientos biológicos.

La nanotecnología es un conjunto de técnicas que se utilizan para manejar la materia a la escala de átomos y moléculas. Un nanómetro es una unidad de medida que se puede expresar como 10–9 metros, es decir, una milmillonésima parte de un metro. Nantecnología pues, no es otra cosa que la actuación a escala de nanómetros de forma similar a como actuamos sobre la materia o las fisiologías humana y animal a escala natural. Su origen es comúnmente asignado al famoso físico, Richard Feynman (1918 –1988). Premio Nobel de Física de 1965 conjuntamente con Julian Schwinger and Shin-Ichiro Tomonaga, quien en su conferencia en “There’s Plenty of Room at the Bottom”, dada el 29 de diciembre de 1959 en reunión de la American Physical Sciety celebrada en el Caltech , describió un proceso mediante el cual se podría desarrollar la habilidad humana de actuar al nivel de la moléculas y en el interior de las células.

La Ciencia del Conocimiento, una denominación poco útil en español, traducción literal de la denominación inglesa Cognitivre Science, que, en cambio y en esa lengua, está llena de contenido, se ha definido como el estudio científico de la mente o de la inteligencia. Se la ha considerado siempre como un área de estudio inter o multidisciplinar en la que se incluyen: la filosofía, la psicología, la inteligencia artificial, la neurociencia, la linguística y la antropología. La educación se incluye a veces también en este grupo de ciencias o áreas de conocimientos y, desde luego, forma parte de las ciencias que constituyen la actual Cognitive Science Society.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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