528519-645561.jpg

La Gran Convergencia Tecnológica del Siglo XXI (VII)

Muchos son los elementos que forman parte de esas posiciones confrontadas y de los habitantes del planeta que activamente se adscriben a una u otra, en términos de creencias, ideologías y motivaciones, pero, como ha sido señalado por autores diversos, hay algo que las diferencia de una manera radical y peligrosa. Los primeros parecen aceptar el mundo científico y tecnológico creado por las sociedades más desarrolladas de nuestros días y los segundos parecen estar en contra de él. Para los primeros la ciencia y la tecnología nos ha traído hasta aquí y la ciencia y la tecnología nos sacará de aquí, nos liberará de los conflictos actuales y nos llevará a un mundo mejor. Para los segundos el camino seguido hasta ahora es erróneo y la humanidad debe volver a formas de vida más simples, más locales y más cercanas a la naturaleza de la que el hombre ha surgido.

Los primeros creen en el entramado científico-tecnológico-ingenieril que idea, descubre, crea, inventa, innova y pone en marcha grandes proyectos de forma continua y los segundos no le tienen ningún aprecio y recelan enormemente de él.

La dinámica del primer grupo, a la que lógicamente se refiere un trabajo de tendencias tecnológicas como el presente, es elevada y no se detiene nunca en la búsqueda de nuevas soluciones científicas y tecnológicas. Es un mundo de metas que atraen, tendencias que guían y convergencias que desarrollan miles de posibilidades, en el que la tecnología tiene un papel cada vez más relevante. Los próximos años — el siglo actual– parecen estar llenos de grandes avances científicos y tecnológicos y de impresionantes convergencias.

Una de ellas, como venimos indicando, capta actualmente la atención de los centros científicos y tecnológicos mundiales y aparece ante los científicos, tecnólogos e ingenieros, así como ante los políticos y hombres de empresa, como la mayor revolución de todos los tiempos: Una revolución que de verdad permitirá a los individuos expandir sus habilidades de conocimiento y comunicación, aumentar sus capacidades físicas y mejorar su salud, ampliar las capacidades de entendimiento social, comportamiento y relaciones interpersonales, situar a la educación en un nuevo y más elevado plano, así como perfeccionar los sistemas de seguridad ciudadana de todo tipo, y por supuesto, mejorar la productividad hasta extremos nunca vistos y asegurar la actividad económica y el crecimiento.

Tags:
0 shares
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

Deja tu comentario