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La Información y la Vida

Seguimos analizando la presencia e importancia de la Información en múltiples aspectos de nuestro mundo. Nos referimos ahora a la información relacionada con la biología. Es un tema que aunque surge a mediados del siglo XX de la mano de un físico notable, Erwin Schrödinger, no adquiere fuerza hasta la explicación de la estructura del ADN por parte de Francis Crick y James Watson en 1953. En este post se hace una breve revisión de la aparición de la genética como parte de la biología que busca comprender la herencia biológica que se transmite de generación en generación. Los genes y los ácidos ADN y ARN que parecen ser estructuras de almacenamiento de información y los mecanismos de transmisión de la herencia biológica de los seres vivos, han llevado a reconocer el papel destacado de la información en la vida.

Tal como anuncié en mi último post de este blog, dedico el presente y los próximos a tratar el tema de la Información como algo que está en la base de la vida. La información subyace, de hecho, tras la vida, es decir, tras la materia orgánica; y también tras la materia inorgánica y, por supuesto, tras la materia gris. Es decir, antes que materia parece haber información.

El libro de Gleick que vengo utilizando como referencia dedica su capítulo 10 a esta cuestión y le pone como título, “El código de la vida. (El ser vivo está escrito en el huevo)”. No se refiere exactamente a lo que yo digo en el sentido de que antes de la energía y de la materia parece haber información, pero indaga el papel de la información en los componentes básicos de la vida, de la genética y de la herencia.

Hace un recorrido breve por la historia de la genética mencionando, como es lógico, a Gregor Johann Mendel (1822 – 1884) y sus experimentos con guisantes amarillos y verdes, y al botánico danés Wilhelm Ludvig Johannsen (1857 – 1927), inventor del término “gen” a partir de “pangen” (término griego que hacer referencia al concepto de “origen” o “que origina…”) usado por otro gran botánico insigne, el neerlandés Hugo de Vries (1848-1935). Padres, los tres, en algún sentido, de esta rama del saber.

Sabemos que el primero imaginó la existencia de algo muy pequeño que contenía los elementos de la herencia pero también que no se preocupó de su forma o contenido. Estaba mucho más interesado en los resultados de la transmisión de dichos elementos.

Mendel fue, como sabemos, redescubierto más de treinta años después de la publicación de sus descubrimientos (1866) por el mencionado de Vries junto a otros dos biólogos destacados: Carl Correns (1864 – 1933) y Erich von Tschermak (1871 – 1962). La genética se desarrolló con fuerza a partir de ellos.

Pero la genética era entonces y lo sigue siendo hoy en manos de muchos biólogos, una ciencia determinista, positivista y de carácter fisiológico. Lo único que le interesa son las funciones de los seres orgánicos y desde luego sus causas, incluidas las más profundas. Causas que asumen, sin ninguna duda, son materiales u orgánicas. Los biólogos están interesados desde luego, sobre todo los biólogos moleculares, en lo más profundo que conocemos hoy de la vida, es decir en el interior de las células, en los cromosomas, en el genoma, en los genes, y por supuesto en los dos ácidos nucleicos básicos: el ADN y el ARN, pero su interés es funcional.

Eso los une a la química ya que, como también sabemos, el ADN no es otra cosa que una doble cadena de nucleótidos, es decir, de moléculas orgánicas formadas por la unión covalente de un monosacárido de cinco carbonos (pentosa), una base nitrogenada y un grupo fosfato. En otras palabras, moléculas químicas resultantes de la unión de elementos químicos como el carbono, el nitrógeno y el fósforo. (Según se puede ver en cualquier manual de Bioquímica, ciencia, no se lo voy a enseñar a nadie, que estudia la composición química de los seres vivos, especialmente las proteínas, carbohidratos, lípidos y ácidos nucleicos) (1).

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(1) No se debe olvidar en este contexto al biólogo y médico suizo Johan Friedrich Miescher (1844 – 1895) que fue el primero que aisló lo que llamó “nucleinas” (actualmente denominados ácidos nucleicos). Ocurrió en 1869 y lo hizo a partir del núcleo de los glóbulos blancos. Su aportación impulsó el descubrimiento del ADN.

(Continúa en el post anterior)

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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