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La labor de los fundadores de la Prospectiva

Francia pasa por ser el país donde nació la Prospectiva, aunque, lo cierto es que la preocupación por prever el futuro es antigua y a lo largo de los años se han hecho con ese objetivo ejercicios de distinta naturaleza en multitud de países y dentro de culturas muy diversas. De lo que no hay duda, en cualquier caso, es de la invención del término “prospective” y de la asignación del significado concreto con el se utiliza en francés y, desde luego en español y en otros países. En eso no hay duda, y los franceses, con su reconocida capacidad de inventar palabras, crearon este término y el significado que encierra en los años posteriores a la segunda guerra mundial. A revisar esas etapas, muy brevemente desde luego, se dedica este post.

(Continución)

Con las precisiones adelantadas en el post anterior resulta más fácil explicar la labor de dos de los personajes históricos que dieron lugar a lo que llamamos Prospectiva como área específica de conocimientos, actividades en forma de proyectos, estudios, informes y otros, técnicas y métodos, y, en definitiva, como posible disciplina profesional. Se trata de los franceses Gastón Berger (1896 – 1960) (Berger 1967) y Bertrand de Jouvenel (1903 – 1987) (de Jouvenel 1964).

El primero de ellos, hombre de empresa, filósofo, profesor y administrador público, pasa por ser el inventor de la palabra “Prospective”, el creador de la disciplina y el fundador de la primera institución dedicada a esta materia: Centre Universitaire International et des Centres de Prospective de París

Fue en realidad el iniciador de un movimiento en Francia alrededor de la “Prospective”, materia concebida como una nueva disciplina práctica orientada a ser una “ciencia para comprender”. La definió como una sistemática de la previsión, no para programas a corto y medio plazo, sino para proyectos a largo plazo. Es una ciencia (y yo desde luego insistiría menos en la palabra “ciencia”) para comprender con antelación y para entender el futuro, con el fin claro de contribuir a hacerlo realidad. Para conseguir que dicho ideal se realice , los filósofos, los médicos, los industriales, los sociólogos, los diplomáticos, los juristas, los financieros, los físicos, los matemático etc…, deben reunirse y trabajar juntos. Deben aunar sus esfuerzos para prever las necesidades del mañana, no a partir del pasado ni del presente, sino a partir de la expansión calculada, de las transformaciones puestas en marcha y de los objetivos deseados y deseables formulados desde el presente.

Utilizo en el último párrafo las mismas palabras de Berger y de sus seguidores, hombres de acción en el fondo, que habían vivido la segunda guerra mundial, la Resistencia, la invasión alemana de Francia y la recuperación que tuvo lugar en toda Europa tras la contienda. Eran hombres que pensaban mucho en un futuro mejor y que deseaban fuertemente su consecución.

El segundo, Bertrand de Jouvenel, fue un filósofo, politólogo, economista y prospectivista muy conocido en su época y considerado como un exponente máximo de la filosofía política. Tuvo una vida muy activa, tanto en el terreno de las ideas como en el de las relaciones y actividades intelectuales de todo tipo, y como, por cierto, en el de las relaciones amorosas. Fundó, por ejemplo, junto a otras personalidades, Friedrich Hayek, Jacques Rueff, y Milton Friedman, entre ellos, la asociación conservadora Mont Pelerin Society.

Fue también un iniciador a nivel internacional junto al bien conocido economista rumano Nicholas Georgescu-Roegen (1906 – 1994) (Georgescu-Roegen), de lo que con el tiempo ha terminado llamándose Economía Ecológica. Su obra más famosa es La civilización de la potencia: de la economía política a la ecología política, en la que destaca tres rasgos característicos de nuestra civilización: la industrialización o desarrollo económico, las relaciones del hombre con el resto de la naturaleza y la producción y muerte de lo efímero.

Fue un liberal consumado y según su alumno y amigo Guy Sorman (1944 – ), conocido economista actual, su mejor obra es Sobre el poder: historia natural de su crecimiento, una historia general del Estado y una interpretación de la historia en la que se describe el crecimiento patológico e inexorable del Estado moderno.

Participó del interés de toda Francia en su época por la “Prospective” y fue un destacado introductor y difusor de la materia. Casi al final de su vida fundó la asociación Futuribles que publica la revista del mismo nombre y que sigue siendo en la actualidad una de las instituciones de Prospectiva más conocidas. Su hijo Hugues de Jouvenel, al que quien esto escribe conoce y ha tratado personalmente, sigue siendo su Presidente y Director General.

Bertrand de Jouvenel tiene un libro notable sobre el estudio del futuro llamado el “Arte de la Conjetura”. Expone en él sus ideas sobre esta materia que resultan de lo más convincente en términos de definición, lógica y utilidad social de su práctica.

En Francia ha habido siempre una larga tradición prospectivista y grandes autores como los citados y otros más cercanos a nosotros entre los que destaca Michel Godet (1948) (Godet 1991) , profesor del “Conservatoire National des Arts et Métiers”, titular de la cátedra de prospectiva estratégica y autor de destacadas obras sobre la Prospectiva, su método y sus técnicas, así como potenciador de diversos modelos para hacer predicciones, establecer escenarios alternativos y practicar la Prospectiva en general. Es, al igual que Riccardo Petrella (Petrella), otro prospectivista europeo, italiano de origen pero residente en Bruselas y antiguo director del programa FAST de la Comisión Europea, un viejo conocido y colega del que esto escribe.

(Continúa en el siguiente post)

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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