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La máquina de vapor y el ferrocarril

La aplicación de la máquina de vapor al transporte marítimo fue algo muy importante para la humanidad, pero puede que su aplicación al ferrocarril lo fuera más. Ya hemos explicado en anteriores posts que el gran personaje de la máquina de vapor posterior a los pioneros Savery y Newcomen, y a James Watt, fue Richard Trevithick, y también hemos indicado que tan temprano como en 1908 construyó un primer vehículo autopropulsado que se desplazó sobre raíles colocados en el suelo. Fue presentado como una atracción de feria en las grandes ciudades inglesas, pero desde entonces el ferrocarril se abrió camino poco a poco, inicialmente en el transporte interno de las minas inglesas. Desde allí pasaría hacia el final de los años 20 del siglo XIX al transporte de mercancías y personas entre ciudades, inicialmente entre Liverpool y Manchester. George Stephenson y su hijo Robert, han pasado a la historia como grandes artífices del ferrocarril en Inglaterra y en todo el mundo, y las locomotoras construidas por su empresa, Robert Stephenson and Co, nombrada así en honor del hijo que fue desde muy joven su director general y que introdujo nuevos diseños y muchos avances, se usaron durante muchos años. Los Stephenson tuvieron fuerte competencia y finalmente cierto conservadurismo de George, les hizo perder fuerza, pero Stephenson padre es para los ingleses el “Padre del Ferrocarril” y Stephenson hijo, un fenomenal ingeniero que colaboró con su padre muy estrechamente, aprendiendo juntos los conocimientos técnicos y científicos de la época. Competidores fueron entre otros el sueco John Ericsson, y el también inglés Timothy Hackworth. El primero construyó en Inglaterra la locomotora “Novelty” y el segundo la “Sans Pareil”. Ambas, junto con la “Rocket” de Stephenson, compitieron en 1929 por la elección de una locomotora para los ferrocarriles ingleses que entonces estaban comenzando a existir. Hemos encontrado en forma de vídeo alojado en Youtube una pequeña joya sobre este último acontecimiento que incluimos a continuación.

https://www.youtube.com/watch?v=RHJQ-ywVkG0&list=PLFA23395D00FD559F
El dicho tradicional de “una imagen vale más que mil palabras” podría actualizarse hoy indicando que un vídeo encontrado en Youtube ahorra muchas explicaciones escritas. Los comienzos del ferrocarril y su desarrollo pueden verse en el magnífico vídeo colocado arriba el cual recoge una labor increíble realizada en Inglaterra en 2002 consistente en reproducir en los mismos lugares geográficos en que tuvo lugar originalmente, el concurso en vivo de 1829 celebrado en Rainhill (un distrito hoy de Metropolitan Borough of St Helens, en la provincia de Merseyside en Inglaterra) y conocido como Rainhill Trials. Dicho concurso fue convocado para elegir la mejor locomotora de la época a ser utilizada por los ferrocarriles ingleses que entonces iniciaban su andadura.

Los personajes históricos involucrados son los mencionados en la entradilla de este post (quizá un poco larga para ser sólo eso), es decir John Ericsson (1803 – 1889), Timothy Hackworth y los Stephenson, George (1781 – 1848), el padre, y Robert (1803 – 1859), el hijo, constructores, respectivamente, de la locomotoras “Novelty”, “Sans Pareil” y “Rocket”, que compitieron entonces y de entre las que resultó ganadora la última de ellas.

Sólo un año más tarde, Robert diseñó la locomotora “Planet”, incomparablemente mejor que la Rocket, y que en parte fue el motivo de ciertas diferencias entre padre e hijo, que llevaron tres años después, en 1933, a que Robert aceptara el puesto de Ingeniero Jefe de los ferrocarriles “London and Birmingham Railway” (como puede verse en la biografía de Robert incluida en Wikipedia). Fue un destacado ingeniero de ferrocarriles que construyó muchas líneas, en Inglaterra y en otros países europeos, y las infraestructuras necesarias para ellas, incluidos puentes y viaductos.

Para la reflexión básica de este blog, relacionada con la racionalidad científico-tecnológica actual de la humanidad, cabe señalar lo interesante de la labor técnica llevada a cabo por los ingenieros, tanto los que vemos en el vídeo, que son ingenieros actuales, como los originales del siglo XIX, que eran a la vez, constructores, emprendedores y empresarios. La labor innovadora, artesanal e ingenieril, que se deriva del vídeo resulta apasionante para los que admiramos y amamos la capacidad tecnológica del hombre. Capacidad que como tantas veces hemos dicho en este blog, debe combinarse siempre con otras capacidades, como la reflexiva, o intelectual , la artística, o intuitiva, y la científica, o experimental. ¡Qué pena que esas nobles actividades puedan producir (también y colateralmente) tragedias como los accidentes ferroviarios, de uno de los cuales hemos sido testigos apesadumbrados en España en estos días!

Otro aspecto a destacar en relación con nuestra búsqueda básica en estos escritos, es el proceso de adquisición de conocimientos y de paso de los procesos meramente artesanales a los conocimientos formales y a los científicos, aunque en este caso, estos últimos, todavía fueran muy primarios en la época a la que nos estamos refiriendo. George Stephenson era un minero que apenas sabía leer y escribir, pero dotado de grandes capacidades artesanales, industriales y de disciplina y esfuerzo personal, además de lleno de una gran pasión por el progreso personal y social. Quiso que su único hijo, Robert, se formara adecuadamente y aunque al principio era muy pobre, lo envió a centros de educación primaria y secundaria y posteriormente a la Universidad de Edimburgo. La historia nos cuenta cómo los dos estudiaban juntos por las noches y aprendían los avances que se producían en los conocimientos relacionados con sus actividades en los años del siglo XIX en los que vivieron. El avance en aquellos tiempo se produjo, como ya hemos dicho en varias ocasiones, por la combinación de las capacidades artesanales del hombre con las reflexivas, teóricas o intelectuales. La ingeniería, como también hemos dicho ya, constituye una temprana síntesis de tal combinación de habilidades.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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