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La medicina como actividad científica en la antigüedad. Magia y profesión.

La medicina ha estado ligada a la magia y a las divinidades desde épocas muy antiguas. La enfermedad se ha achacado en largos periodos de la historia a castigos de los dioses e influencias de espíritus malvados. Es curioso pero además de esa interpretación de las cosas, y en paralelo con ella, siempre se han utilizado hierbas y técnicas diversas para curar el mal físico y el espiritual. El sanador, curandero o médico, por otra parte, ha sido una de las profesiones más antiguas de la humandad y los conocimientos relacionados con esa profesión se han trado de recoger y sistematizar desde tiempos muy lejanos.

(Es continuación del post anterior)

Eran épocas en las que la medicina tenía todavía un carácter mágico y divino pero existían ya, según nos dicen los tratados de Historia, tres tipos de médicos: los mediadores con la divinidad, los médicos civiles encargados de las drogas y los tratamientos y los magos, capaces de curar con invocaciones y métodos mágicos. Parece hasta difícil de creer pero algunos historiadores dan cuenta de la existencia de instituciones médicas en la que existían sistemas primitivos asimilables a nuestros seguros médicos, pensiones y permisos por enfermedad.

En cuanto a China, existen referencias escritas del 2600 a. C. y se conoce que desde muy antiguo existía una concepción de la vida y de la medicina muy ligada al taoísmo y a su interpretación del mundo y, desde luego, del cuerpo humano, como un equilibrio a mantener entre fuerzas opuestas y complementarias. Es el Yin y Yang que los llevó a interpretar la enfermedad como pérdida del equilibrio básico que rige nuestro mundo, nuestros cuerpos y nuestras vidas.

Desarrollaron la acupuntura, algo especial a mitad de camino de la medicina y de la cirugía. Sus desarrollos, sin embargo, no fueron espectaculares en la antigüedad debido, probablemente, a esa visión cosmológica de equilibrio que aplicaban a todo.

Los hindúes estuvieron preocupados por la longevidad y concibieron también la vida como equilibrio y armonía entre el cuerpo, la mente y el espíritu. El desarrollo de la medicina entre ellos tuvo espectaculares avances más adelante en el tiempo, en plena Edad Media europea.

En América parece que fueron los mayas los más avanzados y de los que hay referencias históricas y vestigios procedentes de hace más de 3000 años. Tenían como otros pueblos antiguos una concepción mágica y divina de las cosas y los sanadores existían como sacerdotes que tenían la misión de interpretar los designios de los dioses y que utilizaban los sacrificios humanos para calmar su ira. A pesar de ello la medicina avanzó de forma importante con el uso de hierbas medicinales y con la elaboración de multitud de recetas encontradas y recogidas por historiadores de diversas épocas.

Los incas y los aztecas también disponían de médicos y, sobre todo los primeros, utilizaron ampliamente todo tipo de plantas medicinales y avanzaron y adquirieron conocimientos quirúrgicos diversos, consecuencia en parte de los sacrificios rituales que todos estos pueblos practicaron.

El resumen que cabe hacer tras las breves pinceladas históricas recogidas en las líneas anteriores, todas ellas tomadas de información existente en distintas fuentes, es que la medicina ha estado con el hombre desde muy antiguo y que ha constituido una de las primeras actividades profesionales de la que se tiene noticia.

Aparte de la dimensión mágica identificada en su práctica, el empirismo, el uso de plantas medicinales, la actuación con las manos y el intento de recoger y guardar conocimientos diversos relacionados con la salud, surgieron muy pronto en la historia de la humanidad.

Como muchos otros conocimientos del pasado eran conocimientos artesanales pero el hecho de que se unieran a ellos la magia y lo divino, que eran las actividades intelectuales de esas épocas, y el hecho de que se intentaran muy pronto recoger los conocimientos por escrito y ponerlos a disposición de otros, nos hace pensar en una proto-ciencia más avanzada que las que existían en otras áreas de actividad humana.

Serán de nuevo los griegos de la época clásica, los médicos griegos de hecho, los que den los primeros pasos para hacer de la medicina una verdadera ciencia, es decir, un lugar de información y conocimiento en el que se mezcle la capacidad intelectual del hombre con el empirismo relacionado con sus experiencias sensoriales y la realidad física existente a su alrededor. Un lugar en el que se combine la investigación sobre el funcionamiento de la naturaleza con la actuación manual sobre ella y con la obtención de leyes y reglas. Todo además para poder usarlo, perfeccionarlo y transmitirlo.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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