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La mente evolutiva

Hacemos una referencia en esta entrega a la cuarta sesión del seminario “Life, evolution and complexity”. Se trató en ella el tema de la mente evolutiva o evolución de la mente. La consideración de lo tratado nos permite hacer algunas consideraciones adicionales sobre las tecnologías de la mente, la inteligencia y la conciencia, o cognotecnologías, a las que este blog se dedica.

La cuarta sesión del seminario académico “Life, evolution and complexity” que venimos comentando se dedicó al tema indicado en el epígrafe. Debido a la imposibilidad de viajar a Madrid de la segunda ponente Anne L. C. Runehov, el único conferenciante fue el anunciado en primer lugar Ludovico Galleni, profesor de la Universidad de Pisa.

Anne Runehov es profesora asociada del departamento de Teología Sistemática de la Universidad de Copenhagen y publicó en 2007 su libro “SACRED OR NEURAL? The Potential of Neuroscience to Explain Religious Experience”. Es un libro con cierto éxito en el que se analizan las investigaciones actuales de determinados neurocientíficos sobre las experiencias religiosas. Se estudian particularmente los trabajos del neuropsicólogo americano-canadiense Michael Persinger, del neurólogo americano Andrew Newberg y del colega de este último, ya fallecido, Eugene d’Aquili.

Su conferencia, no impartida, tenía por título “The Uniqueness of Human Social Ontology” y en ella iba a tratar el cuestionamiento de muchos científicos actuales de la experiencia única de la mente humana y del hombre en sí mismo, desde la difusión y aceptación de la teoría de la evolución de Darwin. La idea de que los animales no humanos pueden ser conscientes de sus propios pensamientos está llevando a una nueva forma de razonar sobre la singularidad de los animales humanos.

Teilhard reconsiderado

Ludovico Galleni es un conocido y reputado autor especializado en la evolución de los cromosomas de los animales que también trabaja en los documentos científicos del jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin y en su teoría de la Bioesfera. Es profesor de Zoología General en la Universidad de Pisa e investigador del Departamento de Química y Biotecnologías Agrarias de dicha Universidad y en el Centro Interdepartamental para el Estudio de los Sistemas Complejos. Ha sido también miembro del Consejo de la European Society for the Study of Science and Theology (ESSSAT) (1998- 2006) y coordina un grupo del Metanexus Institute en Italia. Además de formar parte del consejo académico de la Fundación Ciencia y Religión (DECYR) de Argentina.

Su trabajo, como se ha dicho, incluye investigaciones sobre la relación teología-ciencia, particularmente a la luz de la obra de Pierre Teilhard de Chardin.

En su reciente libro “Darwin, Teilhard de Chardin y los otros. Las tres teorías de la evolución” propone la interpretación de la evolución como un hecho complejo que conviene abordar bajo el prisma de los modernos conceptos aportados por la teoría de la complejidad.

Su presentación estuvo relacionada con Teilhard de Chardin, un autor que vuelve a ser estudiado, y con la nueva ciencia por él sugerida: la Geobiología. Su idea era que para estudiar y describir la evolución se necesitaban disciplinas y técnicas diversas y que había que considerar a la Bioesfera como un concepto envolvente y globalizador.

El reciente libro “Rediscovering the Teilhard’s Fire” de St Joseph’s University Press y editado por Kathleen Duffy, es una muestra del renovado interés por los trabajos científicos de este autor.

La evolución de la mente

Chardin creía y Galleni cree, en la evolución como algo que nos lleva hacia algún punto. La evolución no es divergente, aleatoria y sin destino, como por cierto indicaba otro paleontólogo famoso, Stephen Jay Gould, sino que la evolución de la materia se dirige hacia la complejidad y, al menos en los animales, hacia la complejidad y la conciencia.

La evolución busca el equilibrio de la Bioesfera que es un sistema con unos límites muy activos formado por partes con relaciones de retroalimentación de unas con otras que buscan la estabilidad del conjunto.

La mente forma parte de la evolución y es el centro de ella ya que la conciencia es su objetivo último. En ese sentido la presentación de Galleni hay que relacionarla con un tema cercano y más popular entre los científicos actuales: el de la evolución de la mente.

Steven Pinker, como se sabe, es uno de los autores más conocidos en este terreno. Entre sus libros se pueden citar “El instinto del lenguaje”, “Cómo funciona la mente”, “Palabras y reglas” y “La tabla rasa”. Recientemente se ha referido a las posibilidades inmensas de evolución que tiene la mente humana si se consideran los más de cien mil millones de neuronas existentes en el cerebro humano y los trescientos millones de millones de conexiones entre ellas.

Una referencia obligada en relación con esta materia es el libro de 2007 “The Evolution of Mind” editado por Steven W. Gangestad y Jeffry A. Simpson

Galleni hizo tambien una importante referencia a la obra del paleontólogo español Miguel Crusafont y mencionó la labor de la Escuela Latina de la evolución en la que destacaron en los años 60 autores como el citado M. Crusafont y sus colaboradores B Menéndez y E. Aguirre.

Conclusiones en relación con las potenciales cognotecnologías a desarrollar en el futuro.

Da la impresión, a la vista de lo indicado, que la evolución sigue actuando sobre el hombre y particularmente sobre su cerebro. La simple proliferanción de sinapsis que perece ser un fenómeno continuo, al igual que su desaparición, las diversas formas de interconexión entre las neuronas que se hacen y deshacen con gran facilidad, la flexibilidad general del cerebro y la relación estrecha de todo ello con la experiencia de los individuos, con sus educación, con su aprendizaje y con otras dimensiones de sus vidas, nos hablan de que la mente puede evolucionar mucho todavía, y no sólo en los hombres.

Esto añade dificultades a las tecnologías relacionadas con la mente, la inteligencia y la conciencia, a las que este blog está particularmente orientado. La mente del hombre no es algo estático y acabado y su reproducción en máquinas avanzadas no será fácil. Las máquinas en cuestión deberán ser dinámicas también y capaces de regenerarse y replicarse.

Otra cosa es la simbiosis hombre-máquina a la que se refieren algunos de los futuristas actuales y a lo que apuntan algunas de las investigaciones llevadas a cabo en el presente. Ray Kurzweil, autor mencionado en repetidas ocasiones en este blog, insiste en ello y cree que hacia el 2030 veremos avances impresionantes en esa dirección. Máquinas que serán tan inteligentes como el hombre y software físico combinado con nuestro cerebro que permitirá la descarga en un ordenador de toda nuestra capacidad mental, serán cosas muy normales en esa época. Los avances que Kurzweil anuncia serán posibles, según él, a medida que la tecnología se vaya transformando en información.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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