Snow covered street

La mente física y la mente neuronal

Doy en esta nueva entrega relacionada con el seminario “Life, evolution and complexity” algunas explicaciones sobre los temas tratados. Lo hago no tanto para resumir el seminario, lo cual espero que se realice en otras partes de esta misma revista electrónica, sino para exponer mi participación personal en los debates que tuvieron lugar con posterioridad a las presentaciones, la cual, como es lógico, estuvo relacionada con el tema general de este blog

Todo lo relativo al seminario “Life, evolution and complexity” al que me referí en mi post anterior espero que sea colgado próximamente en la Web de la “Cátedra Ciencia Tecnología Religión” de la Universidad Pontificia Comillas. Me imagino también que próximamente aparecerán algunos artículos sobre los tema tratados en el sitio de esta revista electrónica dedicado a Tendencias de las Religiones.

Por mi parte sólo quiero reseñar aquí algunos aspectos relacionados con lo que vengo comentando en este blog y que fueron el objeto de mis intervenciones en los debates del seminario. Tienen que ver con la posibilidad de un dualismo en nuestro mundo relativo a las naturalezas absolutamente distintas de mente (conciencia) y materia y a su independencia original. Cuestión importante para mí en el proceso actual de investigación sobre mente y cerebro y fundamental, desde luego, para la creación de cognotecnologías. No podremos, sin duda, reproducir las funciones del cerebro y, particularmente las de la mente, sin dejar claro que entre mente y cerebro hay un salto cualitativo, o que no lo hay, para decirlo todo.

Las dos primeras sesiones del seminario

En las dos sesiones primeras, una dedicada a la mente física y otra a la mente neuronal, la cuestión casi ni se planteó. En la inicial, Steen Rasmussen, físico danés de la Universidad del Sur de Dinamarca en Odense, que actualmente es líder del equipo dedicado al estudio de Sistemas Auto-Organizativos de Los Alamos National Laboratory en New Mexico, se refirió a su trabajo relacionado con la creación artificial de vida en el laboratorio y muy particularmente a sus aportaciones en términos de aproximaciones, métodos y aplicaciones para los procesos auto-organizativos en sistemas naturales y artificiales. Lluis Oviedo, profesor de Antropología Teológica de la University Pontifical Antonianum de Roma, por otra parte, presentó una visión religiosa del tema de la vida aunque muy complaciente con los avances actuales de la ciencia y muy acomodaticio con el origen material de la vida. Propuso que en el mundo había sitio para todos y defendió la creencia en Dios por motivos que a mí me perecieron simplemente prácticos. Debo reconocer que personalmente no me adscribo a esa corriente que defiende la coexistencia de lo científico y lo religioso como dos alternativas diferentes en nuestro mundo sin relación alguna de una con la otra. A mi me gustaría que hubiera una verdad única o una verdad sin más.

En el coloquio posterior a las dos presentaciones, en un momento en el que todo el mundo parecía aceptar sin discusión el monismo total, es decir la materia como origen de todo en nuestro mundo y la no distinción entre conciencia y materia o, en todo caso, la conciencia como simple epifenómeno de la materia, yo indiqué que el dualismo estaba de vuelta en nuestro mundo, esta vez de la mano de los físicos. Los dos ponentes saltaron como resortes ante esta sugerencia aunque se calmaron un poco al mencionar por mi parte la mecánica cuántica y la conciencia cósmica que algunos han propuesto como sustrato de las leyes cuánticas. Dicha conciencia parece no ser la misma cosa que la conciencia personal de la que surge el yo, la autopercepción, la reflexión, los sentimientos y las experiencias mentales individuales, o no asusta para nada a los monistas irredentos por ser una mera hipótesis de trabajo emparentada, quizás, con el “ser” genérico de todo en la naturaleza procedente del hinduismo. El error de Decartes es hoy asumido por todos, y sin duda hay motivos importantes para ello, pero eso lleva a muchos a un monismo rampante y reduccionista, lo cual para mi no es correcto tampoco.

La visión desde las neurociencias

En la segunda sesión intervinieron Giorgio Innocenti, Profesor Emérito del Departamento de Neurociencia del Karolinska Institutet, Estocolmo, Suecia, Doctor en Medicina y Rasmus Gronfeldt Winther, joven filósofo del Departamento de Filosofía de la Universidad de California en Santa Cruz y miembro afiliado del Center for Philosophy of Nature and Science Studies del Niels Bohr Institute y de la Universidad de Copenhagen. El primero está especializado en desarrollo neuronal y en las conexiones del cuerpo calloso del cerebro con el córtex y otras partes del cerebro y el segundo investiga sobre los fundamentos filosóficos de la biología evolutiva, de la genética, del conocimiento y de la biotecnología/neurotecnología.

Innocenti indicó que de acuerdo con la teoría de la evolución la vida se desarrolla en la dirección de una progresiva diferenciación y que esto queda manifestado por la propia evolución del árbol de los homínidos, por el aumento del número de áreas corticales en el cerebro y por el fenotipo de los axones (1), entre muchos otros procesos evolutivos. Se han propuesto diversos mecanismos facilitadores de la diferenciación pero para este investigador hay una importante diferencia entre cómo se diseñan los ordenadores y cómo el cerebro evoluciona. Asunto, este último, muy importante para lo que se discute en este blog.

Dejó claro también que la diferenciación es el mecanismo de adaptación a nichos de diversas características y que el cerebro trabaja holísticamente con fuertes especializaciones regionales. La indeterminación en nuestro mundo puede deberse a que nuestras metas sobre el conocimiento del cerebro no se han alcanzado todavía pero pueden asimismo ser inherentes a la propia evolución del cerebro y deberse en concreto a no linealidad de las funciones cerebrales.

Rasmus G. Winther hizo una interesante presentación sobre tres modelos, o familias de modelos, actuales sobre la mente: el computacional, el relativo a las redes de conocimiento y el modelo del “ser interno”. Su posición es que los tres modelos son verdaderos pero parciales, ninguno llegar a abarcar la complejidad del fenómeno de la mente y la conciencia.
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(1) Para los menos familiarizados con los términos aquí manejados y para que no se asusten debo decir antes que nada que yo no soy tampoco un especialista en estos temas, pero que no obstante puedo manejarlos hasta un cierto nivel de conocimiento. Las capas corticales del cerebro forman la corteza cerebral o manto de tejido nervioso que cubre los hemisferios cerebrales. Es una capa de materia gris situada por encima de una amplia colección de partes del cerebro de materia blanca. Es donde se supone que se produce la imaginación, el pensamiento, el juicio y la decisión. En cuanto al fenotipo de los axones no es otra cosa que la forma que presentan estas prolongaciones de las neuronas especializadas en transmitir los impulsos nerviosos desde el cuerpo celular de éstas a otras neuronas.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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