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La nueva consciencia anunciada por Gebser y la unión oriente-occidente

Aunque no pretendíamos dedicar mucho espacio al libro de Jean Gebser, la verdad es que su lectura resulta interesante y sus ideas muy útiles como componentes de una reflexión alejada de la neurociencia y la tecnología que nos rodea en la actualidad en relación con el cerebro y la consciencia. Si lo que este autor y otros, de su época y de la nuestra, proponen, es cierto, las esperanzas de cosntruir máquinas conscientes pueden verse totalmente frustradas.

El título en inglés de la obra de Jean Gebser que comentamos es más significativo en relación con su contenido que el español. “The Ever Present Origin”, es decir, “El origen siempre presente”, adelanta ya gran parte del sentido de lo que este autor llama la “estructura integral de la consciencia”. La nueva consciencia, dice, debe ser a-temporal, a-racional y a-perspectívica.(1)

Entraremos en este post y en el siguiente en el contenido de dicha nueva consciencia, adelantando que no entendemos totalmente todo lo que el autor quiere decir a pesar de habernos “peleado” duramente con el libro y seguir haciéndolo.

Pero antes, conviene decir en relación con esta publicación, que en 1966 se hizo una segunda edición, esta vez en un solo volumen. En el Prefacio de la misma se indica que el contenido no ha cambiado nada salvo en términos estilísticos para hacer comprensibles algunas partes y en la eliminación de ciertos párrafos repetidos. La repetición y el lenguaje coloquial que Gebser utiliza permanecen en esta segunda edición, dicho sea de paso, lo que hace bastante difícil su lectura.

Una clave en relación con la “consciencia integral” contenida en dicho Prefacio es la mención que hace de los escritos del filósofo, político y poeta indio Sri Aurobindo (1872-1950) publicados por primera vez en alemán en los años 1955 y 1957, y de los de Teilhard de Chardin (1981-1955) publicados desde 1959 en adelante. Publicaciones, como se ve, posteriores a la de su libro (1953). Considera Gebser que los dos se refieren a la aparición de una consciencia nueva que se forma a sí misma.

La idea de Aurobindo contenida en la palabra “supramental” es para nuestro autor lo mismo que su concepto “aperspectívico” aplicado a la consciencia, en el que incluye las características de arracional e integral. En cuanto a Teilhard, sabemos que fue uno de los primeros en hablar del tiempo como cuarta dimensión, de una evolución universal y de un punto omega hacia el que el Universo se dirige, y de la cada vez mayor complejidad y cada vez más consciencia como proceso de evolución hacia dicho punto.

Lo mismo hubiera pensado de haberlos conocido, me imagino, de Krishnamurti (1895-1986), de los contemporáneos a nosotros, y también indios, Amit Goswami y Deepak Chopra e, incluso, del francés Edgar Morin, entre otros. Todos ellos se preocupan por el futuro de la humanidad, hablan de la aparición de una nueva consciencia, creen en el advenimiento de una nueva era del espíritu, en la aparición de una nueva raza humana y en la complejidad como camino para la civilización del pensamiento.

Puesto que estos son los temas que con frecuencia forman parte del sincretismo del movimiento denominado New Age, no es extraño que Gebser haya sido considerado uno de ellos y que su libro sea muy popular entre sus miembros. La versión en inglés, por cierto, a diferencia de la española, se ha difundido mucho en los países de habla inglesa, con particular referencia a los Estados Unidos. En You Tube se pueden encontrar, por ejemplo, multitud de videos sobre las ideas expuestas en el libro comentado.

Esto último no es bueno ya que todo lo relacionado con New Age es visto por una mayoría de la gente formada como algo no serio, no científico, con características de secta y de creencias a la carta en las que todo cabe.

Tanto en este grupo, quizás no muy serio, como en la labor de Gebser, que a mí me parece muy sólida, así como en la de los otros autores mencionados, hay un intento de integración de las civilizaciones de oriente y de occidente. La espiritualidad india está siempre presente y también la idea de una divinidad que se encuentra por doquier en el mundo y también en el interior del hombre.

Aunque desarrollada por separado, la idea de la estructura de consciencia integral de Gebser está muy cercana a la de “Supermente” de Aurobindo, a lo que ya se ha hecho referencia anteriormente. Se trata, según este filósofo indio, del principio activo de la divinidad y “lleva en sí mismo la capacidad, el poder inherente, de cambiar el curso de la marcha de la humanidad, desde la actual situación en la ignorancia hacia un desarrollo evolutivo con una mayor presencia de la luz y de la consciencia”. Es también un concepto muy cercano a la “consciencia cósmica” de la que habla hoy Amit Goswami

En los tiempos que corren, en los que tanto se está avanzando en el conocimiento científico del cerebro y tantas hipótesis se están haciendo sobre la consciencia como epifenómeno de la materia, es duro volver a ideas como el “élan vital” o “impulso vital” del filósofo francés Henri Bergson que están también en línea con las de Gebser. Como se sabe, este destacado escritor y filósofo, Premio Nobel de literatura de 1927, defendió el espiritualismo y el vitalismo y creyó en asuntos tales como: que la filosofía no puede ser absorbida por la ciencia, que la especificidad del hombre es su interioridad, su libertad, su consciencia y su reflexión y que la naturaleza está determinada por un designio finalista y providencial, entre otros.

Lo cierto es, sin embargo, que tras nuestro racionalismo, cientifismo y nuestro culto a la tecnología, hoy vuelven con fuerza concepciones de lo que somos que dan prioridad a la consciencia y al espíritu del hombre. Todo ello, como también hemos dicho, no es bueno para las tecnologías del conocimiento tales como la Inteligencia Artificial Fuerte. Si en el mundo hay un impulso vital, si la consciencia está en el Universo y si existe alguna forma de divinidad, los constructores de máquinas pensantes, y mucho más los constructores de máquinas espirituales, lo tienen bastante difícil. Nunca se podrán fabricar máquinas conscientes si no se les insufla el hálito vital que tiene el hombre y la naturaleza. La consciencia no es sólo un tema de complejidad. El secreto de la vida, de hecho, no se encuentra en lo complejo sino en lo unicelular.

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(1). Gebser utiliza muchos términos nuevos sobre los que más adelante se hará algún comentario. En los relacionados con épocas históricas de la evolución humana emplea los de de “imperspectívica”, “pre-perspectívica”, “perspectívica” y “aperspectívica”.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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