siglo-XIX

La racionalidad mecánica del siglo XIX

Después de haber hecho un recorrido en los posts inmediatamente anteriores al presente por la evolución de la Industria y el papel destacado en ella de la máquina de vapor en países pioneros de esta actividad como Inglaterra, Francia, Alemania, Suecia y los Estados Unidos, dedicamos ahora cierta atención a la evolución de la ciencia en el Siglo XIX. Fue un siglo dominado por el mecanicismo y por la interpretación newtoniana del mundo y de su naturaleza, pero también fue una época en la que se consolidó la ciencia y en la que se aportaron nuevas concepciones e interpretaciones. Como ocurre siempre, las sociedades y los hombres en general asumieron las explicaciones de Newton y los avances materiales derivados en parte de ellas y se dedicaron a sacarle partido. Pero en el interior de dichas sociedades había hombres aislados que reflexionaban sobre otras interpretaciones relativas a nuestro universo.

Royal-Society

El siglo XIX se denomina a veces el “Siglo de la Ciencia” y no es, probablemente, porque los avances científicos fueran en ese periodo de la historia superiores a los del siglo XX. Hubo desde luego destacadísimos científicos y grandes avances en los terrenos básicos de las ciencias naturales — la física, la biología y la astronomía – y muchos otros en materias como las matemáticas, filosóficas, psicológicas, económicas, políticas y sociales, pero hay que pensar que lo de considerarlo el siglo de la ciencia procede de que fue a lo largo de él cuando la ciencia se definió y se consolidó como actividad formal y la figura del científico adquirió carta de naturaleza como profesión.

La misma palabra de “científico” surge al final de la tercera década de dicho siglo de la mano del teólogo y filósofo inglés William Whewell (1794 – 1866). Hasta entonces los que se dedicaban al estudio de la naturaleza y a la deducción de las leyes que la gobiernan eran todavía llamados “filósofos naturales”, aunque en términos de palabras y denominaciones es siempre difícil determinar quienes fueron los primeros que las utilizaron y cuando se hizo.

La Revolución Científica ya se ha dicho que es un proceso surgido en la Europa de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII, de la mano de personajes como Copérnico, Tycho Brahe, Kepler, Descartes, Leibniz, Isaac Newton, desde luego, y muchos otros como Boyle, Huygens, Hooke, Lavoisier, Laplace,… a los que se ha hecho referencia en este blog. Sin embargo todas esas figuras eran individualidades que deslumbraban a las gentes que conocían sus obras pero su actividad todavía, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, era algo no plenamente difundido y asumido en la sociedad, y para lo que no había estructuras formales como estudios, profesiones, laboratorios, puestos de trabajo o recursos dedicados a todo ello.

Fue un periodo en el que en términos de mentalidad o racionalidad, que es lo que fundamentalmente nos interesa en este blog, se consolida el materialismo, el determinismo físico, el mecanicismo o dominio de la mecánica como explicación de la naturaleza, y la concepción del mundo como una máquina. Concepciones, todas ellas, que llevaron a desarrollos como la Revolución Industrial, el surgimiento de la profesión de ingeniero y la dedicación de muchas personas a las actividades manufactureras, a la creación y gestión de empresas industriales, comerciales y de otros tipos, y a la dinámica del capitalismo en general, que también se desarrolló con fuerza en esa época.

(Continúa en el siguiente post)

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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