La raíz del Esoterismo. Las ideas abstractas y los universales

Para entrar con cierto detalle en el libro de Gary Lachman, “Una historia secreta de la consciencia”, comenzamos en este post por hacer una breve referencia a la historia del pensamiento y a la atención antigua del hombre por el funcionamiento de su mente y por las ideas abstractas. Entramos muy brevemente en la cuestión, histórica también, de los universales. Adicionalmente mencionamos la reacción de los hombres al excesivo dominio de la ciencia y del materialismo en la explicación de sus vidas y comentamos el debate entre nominalismo y universalismo. Vemos que siempre ha habido defensores acérrimos del mundo de las ideas abstractas, de la consciencia y del subjetivismo y comenzamos a explicar que el esoterismo surge inicialmente del interés por ese mundo de la mente humana. Anunciamos que Lachman va a hacer mención a una serie de personajes históricos, notables y con una obra importante, pero que sin embargo no forman parte del conocimiento oficial y tradicional que los hombres nos transmitimos unos a otros en nuestros estudios formales. Distinguimos en ese sentido entre filósofos y esotéricos.

La raíz del Esoterismo. Las ideas abstractas y los universales
Esa importancia de la mente y de las ideas abstractas es muy antigua en el hombre, como sabemos, está con nosotros desde por lo menos los antiguos griegos, desde los presocráticos, incluido Heráclito (535–484 a C), hasta Sócrates (470-399 a C) y Platón (427-347 a C), y ha constituido desde  siempre el terreno natural de lo que llamamos “Filosofía” y más concretamente “Metafísica”. Platón en concreto habló de la existencia previa en la mente del hombre de ideas que están fuera del espacio y del tiempo y de conceptos puestos allí por los dioses. Habló también de la diferencia entre lo particular y lo universal haciendo referencia a lo que pensamos y sabemos de la realidad física. El debate sobre lo que mucho más tarde en la historia se denominarían “universales” surgió entonces y algunos lo conectan a Heráclito, El Oscuro de Éfeso, el cual se refirió a la diferencia que existía entre el agua de un río que nunca es la misma y el concepto de río que se mantiene aunque nunca nos podamos bañar dos veces en la misma corriente. Este último autor era más bien “nominalista”, un término también posterior que hace referencia a la existencia en las cosas solamente de dimensiones particulares. El nominalismo es lo opuesto a la existencia de universales y sus defensores no creen que haya nada fuera del espacio y del tiempo. Platón, por ejemplo, argumentaba en contra de Heráclito, que sí nos podemos bañar dos veces en el mismo río, aunque no sea en el mismo agua. El río es en ese sentido un concepto superior.
 
Existe un concepto de río, como un concepto de árbol o uno de silla. Todas esas cosas reales tienen forma y están compuestas de materia, pero al mismo tiempo tienen un significado, un propósito, una misión. Estas últimas dimensiones son abstractas, conceptuales, intangibles y sólo parecen existir en la mente del hombre. Platón además habla de conceptos todavía más subjetivos como la verdad, la bondad y la belleza, para los que específicamente reclama un origen divino.   
 
El debate sobre estas dos cuestiones ha existido a través de los tiempos y Plotino y San Agustín decían, por ejemplo, que los universales estaban en la mente de Dios. Más adelante, en la Edad Media europea, se profundizó en ellas de la mano del fraile franciscano inglés Guillermo de Ockham (1280-1349), una de las grandes mentes de esa época al que se considera el mayor “nominalista” de la historia. Algunos lo definen más bien como “conceptualista” ya que a diferencia de los nominalistas puros que no creen en la existencia de ideas abstractas generales en absoluto, Ockham sí creía en su existencia pero sólo en la mente de los hombres individualmente considerados.
 
Es una cuestión, esta última, a la que ya nos hemos referido en este blog y a la que volveremos con más énfasis en futuros posts. Los llamados neurofilósofos actuales se refieren a ello en relación con un cierto resurgir del debate monismo-dualismo. Daniel Dennet (nacido en 1942), por mencionar a uno muy conocido, no cree en el dualismo ni en la existencia de ningún concepto universal y John Searle (nacido en 1932), cree en lo que llama “dualismo propietario”, es decir, en la existencia de ideas abstractas de distinta naturaleza de las relativas a los objetos físicos y materiales, pero cree que existen sólo en la mente de los hombres concretos y desaparecen con ellos, es decir, que no tienen nada de universales.
 
Pero volviendo al libro de Gary Lachman me gustaría decir que las personas a las que se refiere éste en general no son exactamente filósofos, aunque en su recorrido histórico por el idealismo, subjetivismo, misticismo o mundo de las ideas abstractas, menciona a algunos bien conocidos como William James, Henri Bergson, Nietzsche y otros. Las personas a las que se refiere son personas normales, de cualquier procedencia, que entran en contacto con un mundo oculto y esotérico, entendiendo por esta palabra algo “del interior, desde dentro, dentro, íntimo”. Un mundo de iniciados y que se mantiene oculto para los que no forman parte de él. Un mundo de ideas, subjetividad y consciencia, en principio cercano a todos los hombres, pero en el que se puede ir muy lejos y llegar a creencias extrañas por parte de los que lo comparten. Un mundo próximo al misticismo y a lo religioso, a veces unido a alguna de las religiones existentes, pero que en la mayoría de los casos forma una especie de nueva religión o conjunto de nuevas creencias.
 

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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