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La Sociedad de la Información. Debates actuales (II)

El concepto de “singularidad” en sí procede del genial científico John von Neumann, padre de la cibernética y precursor de la actual revolución de la información. En los años 50 prestó atención al progreso acelerado de la tecnología e imaginó un tiempo singular en el que las cosas cambiarían tanto que la humanidad no podría seguir funcionando de la forma tradicional.

Kurzweil cree fervientemente en la idea de la singularidad futura a la vista de los cambios acelerados de la tecnología, mucho mayores hoy que en los años 50, especialmente los relacionados con la tecnología digital y el software, sector del que él mismo procede. Cree además, como muchos otros científicos hoy, que la palabra que mejor iría para nombrar la esencia de la biología molecular es “digital”. Igual que es digital el mundo de la doble hélice de Crick/Watson en el que el genoma humano puede medirse en gigabases, de la misma forma que la capacidad de un pen drive puede medirse en gigabytes. Cree en resumen que la Genética es pura tecnología de la información.

La nanotecnología está también íntimamente ligada al software, según Kurzweil. Los circuitos electrónicos son ya hoy más de un millón de veces más rápidos que los circuitos biológicos del cerebro humano, pero lo serán mucho más cuando en el interior del cerebro pueda haber circuitos basados en nanotubos, los cuales serán como quinientas veces más pequeños que los menores transistores de silicio de nuestros días. Las señales viajarán y los cálculos se producirán en esos circuitos a velocidades cercanas a los terahercios (un millón de millones de operaciones por segundo) en comparación con los varios gigahercios (mil millones de operaciones por segundo) de los microchips actuales.

En lo relativo a la Inteligencia Artificial, dispondremos de grandes ordenadores capaces de emular la inteligencia humana para el 2010 y tal capacidad estará disponible en ordenadores personales diez años más tarde. Los ordenadores serán capaces de pasar un test de Turing los primeros años de la siguiente década. Los ordenadores entonces, a través de tecnología de reconocimiento de patrones, tendrán la capacidad de aprender como aprenden los humanos y podrán descargar y acumular información, conocimientos y habilidades procedentes de otras máquinas y de los propios cerebros humanos.

Los nanobots tendrán miles de papeles que desempeñar en el cuerpo humano, entre ellos el de invertir el proceso de envejecimiento de las personas, actividad en la que completarán y perfeccionarán lo que se haga ya por puros procedimientos biotecnológicos. Miles de millones de nanobots inmersos en las capilaridades del cerebro ampliarán considerablemente la inteligencia humana.

Una vez que la inteligencia artificial se instale en el cerebro humano el crecimiento de sus capacidades será exponencial, superando con gran rapidez la parte biológica del cerebro, con lo que la no biológica predominará y podrá tomar el control.

A parte de esas cuestiones de aceleración de las capacidades de cálculo, almacenamiento y transmisión de datos, fuertemente relacionadas con las tecnologías de la información y comunicación, los ordenadores en sí en lo relativo a sus componentes básicos están sometidos también a fuertes cambios tecnológicos. En los próximos años, por ejemplo, se esperan ordenadores de naturaleza distinta a la actual de por lo menos tres tipos: Ópticos, Biológicos y Cuánticos.

Desde el punto de vista de las aplicaciones prácticas la Sociedad de la Información ha sido denominada también Sociedad Red y lo que ha dado de sí lo vemos hoy plasmado en la industria del ordenador y los numerosísimos productos basados en ese artefacto, por decirlo de alguna manera, y, sobre todo, en las grandes empresas de telecomunicación, en las redes por ellas mantenidas y en las plataformas de todo tipo a ellas conectadas, por lo que se refiere al lado de la oferta. Por el lado de la demanda están las empresas de todo tipo y los individuos conectados a ellas.

Este esquema de sociedad y de economía se extenderá hasta el punto de que todo será al final un conjunto de redes universales y unas plataformas proveedoras de servicios a las que todos estaremos conectados y de las que obtendremos la mayor parte de lo que necesitaremos en términos de trabajo, ingresos, formación, cultura, diversión, ocio y múltiples aspectos más. Todas las unidades diversas (individuos, familias, empresas e instituciones) conectadas a ellas compartirán con su carácter de unidades productivas y de unidades consumidoras al mismo tiempo, todos seremos practicantes, dicho sea en inglés, del “prosumption”. Las plataformas, por otra parte, serán mucho más numerosas que las actuales y de características distintas: en vez de proporcionar todo tipo de información y de ser información pasiva como la actual, serán mucho más especializadas y numerosas y la información será siempre nueva y creada ad hoc (información emergente o producida en el momento de sus utilizació

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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