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Las propuestas para salir de la crisis de algunos personajes conocidos

En el presente mes de agosto (2011) estamos viviendo una caída espectacular de las bolsas internacionales y se está extendiendo la opinión de que podemos caer en una nueva recesión confirmándose así la posibilidad del “double deep” (entrada en una nueva recesión cuando una economía está todavía en fase de recuperación, o evolución en forma de W del PIB) anunciado por algunos para las economías de los Estados Unidos y de la Unión Europea hace meses. Puesto que llevamos bastante tiempo ya luchando con la crisis financiera y no se ven grandes avances, parece que deberíamos actuar más que hablar y, probablemente, mirar en otra dirección distinta de la austeridad presupuestaria, el control de los déficits públicos y las deudas acumuladas por distintos países, en la que obsesivamente miramos desde hace tres años ya. Este post se refiere a esa cuestión utilizando para ello las propuestas de algunos personajes muy conocidos internacionalmente.

Dos personajes internacionales han dado en los últimos días sugerencias de cómo actuar ante la situación extrema vivida en la UE y en los Estados Unidos. Uno de ellos es el Premio Nobel Paul Krugman, al que impenitentemente atacan a diario en Internet, con muy mal estilo por cierto, los “libertarios” (1) españoles. Y el otro es Warren Buffet con su magnífico artículo en el New York Times del pasado 14 de agosto, Stop Coddling the Super-Rich.

El primero al que se le tacha con muy malos modos de keynesiano, utilizando de hecho tal término como un insulto, lleva tiempo insistiendo en que es un error obsesionarse con las dificultades financieras olvidándose del desempleo y del crecimiento. En uno de sus últimos artículos en el suplemento Negocios de El País de los domingos, “La crisis secuestrada” (14 de agosto de 2011) dice, refiriéndose en gran manera a EE.UU, lo siguiente:

“Cuando millones de trabajadores dispuestos y capaces están en paro, y se desperdicia el potencial económico al ritmo de casi un millón de dólares al año, uno quiere políticos que busquen una recuperación rápida en vez de gente que le sermonee sobre la necesidad de la sostenibilidad fiscal a largo plazo”.

Insiste en que se deberían estar reconstruyendo las escuelas, las carreteras, las redes de distribución de agua y mil infraestructuras más y sugiere que habría que actuar agresivamente sobre la deuda de las familias condonando y refinanciando las hipotecas.

Sabe muy bien que todo eso significa más gasto público y seguramente más déficit, pero cree que tal consecuencia es menos perniciosa que la parálisis económica y el desempleo masivo actuales. Esto en concreto es lo que enfurece a los libertarios, pero a los que no tenemos posiciones ideológicas a priori, somos realistas, empíricos y practicamos la heurística, no nos repugna en absoluto. Simplemente tenemos que ver si funcionaría o no.

Con menos carga keynesiana e intervencionista Kenneth Rogoff, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional y actual profesor de la Universidad de Harvard, también sugiere en su artículo “La segunda gran contracción”, del mismo suplemento Negocios, pero de fecha 7 de agosto, medidas extraordinarias tales como dejar que la inflación aumente moderadamente (entre 4 y 6 %) durante varios años. Cree además que el marco analítico que estamos utilizando no es el adecuado. Más que en una Gran Recesión estamos en una Gran Contracción, asunto que han explicado bien Carmen Reinhart y él mismo en su libro “This Time is Different: Eight Centuries of Financial Folly”. La diferencia entre una y otra es que en la segunda además de reducción del empleo y la producción existe una gran deuda y una escasez de crédito. De la primera se sale en poco tiempo y de la segunda no hay forma de salir, sin medidas especiales, en menos de cuatro años, ya que el desapalancamiento tarda mucho tiempo en resolverse.

Por eso Rogoff y Reinhart proponen medidas especiales entre las que incluyen, además de la polémica subida de la inflación, bajar las hipotecas e involucrar a los ciudadanos de otros países europeos, por ejemplo, en rescates mucho más grandes para Grecia.

Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo y probablemente el mayor y mejor inversionista actual, ha escrito un notable artículo en el New York Times del 14 de agosto. El título es el indicado arriba cuya traducción podría ser “Dejen de mimar a los super-ricos”. Abre las puertas a que el Presidente Obama y los políticos norteamericanos suban los impuestos de forma destacada a los más ricos en el caso concreto de los Estados Unidos. Dice con claridad, en un artículo noble y honesto, que aunque el gobierno americano habla de compartir los sacrificios necesarios para salir de la crisis a él y a sus camaradas, los mega-ricos, los han dejado sin tocar. Indica que las leyes son muy benévolas con ellos ya que gravan sus ganancias con sólo un 15 por ciento cuando son inversiones a largo plazo, con la particularidad de que algunos hacen millones en inversiones que mantienen durante diez minutos y también pagan sólo un 15 % de sus ganancias.

De una forma tan sencilla que emociona escribe que él es el que menos impuestos paga en su oficina. El año pasado sólo pagó un 17,4 % de sus ganancias mientras que los restantes 20 miembros de la empresa pagaron un 36 % de sus ingresos como media, desde el 33 % de unos al 41 % de otros.

Explica que en 1992 las cuatrocientas fortunas más grandes de EE.UU. tuvieron unos ingresos de 16,9 miles de millones de dólares por los que pagaron un porcentaje de impuestos del 29,2 %, mientras que en 2008 el mismo grupo tuvo unas ganancias de 90,9 miles de millones de dólares y pagó sólo un 21,5 % de impuestos.

Deduciendo además la ley de que porcentajes más bajos de impuestos a las grandes fortunas producen porcentajes más bajos de creación de empleo, en contra de lo que muchos políticos mantienen. Aunque habría que distinguir, desde luego, entre empresas reales y verdaderas, con plantas, maquinas y miles de empleados, y empresas de inversión en el mercado de valores como es la de Buffet en la que al parecer trabajan sólo 21 personas.

La conclusiones que cabe sacar de estas propuestas son por lo menos tres: una que ya está bien de hablar y hablar de la crisis financiera y de la sostenibilidad fiscal y que sería mejor actuar para impulsar el crecimiento y reducir el desempleo; otra que no hay que tener miedo a mayores déficits y mayores tasas de inflación; y una tercera que son las grandes fortunas y las instituciones financieras las que deben contribuir a la salida de la crisis en vez de cargar todo el peso sobre las clases medias, las pequeñas empresas y los autónomos.

Y en términos de causas profundas de la crisis actual sólo mencionar tres errores muy antiguos pero muy claros en nuestros días: 1) la facilidad que tenemos para adscribirnos a modelos analíticos erróneos y teorías económicas falsas; 2) la parálisis por el análisis en la que sobre todo en Europa estamos cayendo en relación con los temas financieros; y 3) el resolver muy bien el problema que no es en el que nos mantenemos por no prestar atención al crecimiento y al desempleo.
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(1) No estoy seguro de que ellos mismos lo sepan, pero las páginas Webs a que me refiero y los que escriben en ellas que tan activos se muestran en atacar a Krugman, no son liberales ni siquiera neoliberales, son lo que en los Estados Unidos se conocen como “Libertarians”, es decir, un grupo de pensamiento extremo, fuertemente ideologizado, racionalista e idealista alemán al más viejo estilo, del que cabe esperar muy poco. (El senador norteamericano y candidato a presidente Ron Paul está entre ellos). A los que de verdad creemos en el mecanismo de mercado y en la libertad pero que comprobamos a diario los defectos del capitalismo y las necesidades de las gentes, no nos gusta que nos confundan con ellos.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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