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Las teorías de la información que han sido formuladas hasta ahora son incompletas

Seguimos tratando en este post el papel jugado por la información en la biología. Después de una introducción general al concepto de información tal como se usa en esa ciencia, nos adentramos ahora en varios aspectos de interés, comenzando por una cuestión preliminar: lo que falta en las teorías de la información elaboradas hasta ahora. La hipótesis básica del segundo capítulo de la Parte III del libro que utilizamos como referencia, “Information and the Nature of Reality”, dedicada a la biología, es que un error básico de dichas teorías es la no consideración de la parte “ausente” o inmaterial de la información, es decir el olvido de la semántica, o la inclusión de esta dimensión en la parte sintáctica de un mensaje.

Terminábamos el post anterior haciendo referencia a la posible intencionalidad de las partes más profundas y pequeñas de los seres vivos o de la materia orgánica y a la dificultad de los biólogos para incluir esa cuestión en sus investigaciones. Después de escribirlo he estado hablando con varios biólogos investigadores y me han confirmado que es así, que no hay sitio en sus trabajos para algo, como el significado, que no existe en términos físicos. Algunos, no obstante, me han confirmado que la intencionalidad forma parte de sus preocupaciones y que la biología puede hacerse una ciencia muy reduccionista que nunca explique nada con verdadera profundidad si no hace sitio en sus análisis a componentes como el significado y la semántica. La vida y la materia orgánica, al fin y al cabo, y a pesar de lo que digan muchos científicos, no es exactamente igual que la materia inorgánica.

A eso específicamente se refieren los autores de los cuatro restantes capítulos de la Parte III dedicada a Biología del libro “Information and the Nature of Reality”: que venimos analizando desde hace ya unos doce o trece posts. Por cierto que reconozco la aridez del tema, a pesar de lo fascinante que resulta, y que deseo pronto pasar a cuestiones más normales de las que los potenciales lectores puedan disfrutar algo más. Pido un poco de paciencia.

Los autores son: Terrence W. Deacon (Ph D en Biological Anthropology de 1984 por la Universidad de Harvard); Bernd-Olaf Küppers (1944 – ); Jesper Hoffmeyer (1942 – ); y Holmes Rolston, III (1932 – ).

Sus trabajos son extraordinarios pero no tenemos más remedio que referirnos a ellos de forma muy resumida.

Todos coinciden en algo que ya se ha mencionado en este blog: que el término “información” se ha hecho omnipresente en la biología moderna al igual que conceptos cercanos como “comunicación”, “lenguaje”, “código” y otros. Por decirlo ya desde el principio, hay muchos biólogos que creen, no sólo que las células transmiten información, sino que se comunican unas con otras e, incluso, que tienen un lenguaje para hacerlo.

Algunos biólogos, por cierto, se preguntan si esos términos son reales y adaptados a la biología o son simples metáforas que emplean para entenderse. Terrence Deacon cree que la información está profundamente interrelacionada hoy con la biología, al igual que con otras muchas ciencias y áreas de actividad. Pero considera además y sobretodo, que su utilización es apropiada ya que lo que hay en el genoma humano es información, lo que se copia de un ADN es información, y lo que se transmite hasta las proteínas es también información. Indica además en su artículo que la tecnología digital de los ordenadores se ha fusionado con la biología molecular para constituir un nuevo área de conocimientos denominada “bioinformática” de la cual se esperan grandes avances medicinales.

Buscando un lugar sólido para la información dentro de la biología se adentra en el sentido profundo de este término y dice que ha sido muy mal interpretado a lo largo de los años. Parte del error arranca del propio padre de la teoría de la información, Claude Shannon, que, como sabemos, elaboró una teoría, más de la transmisión de datos que de la información. Muchas veces dijo que el significado no entraba en sus explicaciones, aunque posteriormente se adentró en las interrelaciones de la información con la entropía, tema que requiere, según el mismo Deacon, una interpretación más profunda de la información.

Insiste en que la información ha sido considerada como algo físico, como algo material, como algo que puede transmitirse cargado en ondas electromagnéticas o en trenes de impulsos binarios, pero que todo ello deja de lado el verdadero sentido de este término, es decir, el significado, la semántica, la intencionalidad.

Entra en la cuestión ya considerada por Franz Bretanno (1838 – 1917), filósofo, psicólogo y sacerdote católico alemán que defendió la tesis de la intencionalidad de la conciencia, de la inexistencia física de las ideas y de la intencionalidad. Algo que sólo ocurre en la mente humana.

Deacon dice que la información, en cuanto a su dimensión de significado o semántica, es “ausencia”, es decir, algo que no tiene relación con la parte física de la información, o parte sintáctica.

Considera que todas las interpretaciones de la información que se han hecho hasta ahora son incompletas, o, mejor dicho, erróneas; desde la ya mencionada, relativa a no diferenciarla de la sintaxis, o de la estructura física del mensaje, hasta la de considerarla como un epifenómeno, y, hasta, incluso, la aportada por la mecánica cuántica, según la cual no existe determinismo mecánico en el interior de los átomos. Esta última sería la más cercana a la interpretación de la información como “ausencia” o “no presencia” ya que los fenómenos de entrelazamiento (“entanglement ”), superposición y otros, que hacen posible una determinación casual (cuántica) de la materia, podrían llevar a creer en una información totalmente inmaterial.

Terrence Deacon concluye que tanto en la interpretación clásica como en la cuántica el concepto de información sólo se relaciona a la sintaxis, lo cual significa que las teorías de la información elaboradas hasta ahora son incompletas e ignoran la más importante y distintiva característica de la información: el significado, la semántica, la intencionalidad.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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