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Los avances científicos y tecnológicos de los últimos años

Una de las hipótesis que he planteado en los posts anteriores es la existencia de semántica y significado en el mundo externo al hombre independientemente del hombre mismo, es decir, de lo que su cerebro, o mente, elabore sobre dicho mundo. Hay otras hipótesis que irán saliendo en próximos posts pero de momento comienzo a hacer una revisión de los avances científicos y tecnológicos de los últimos años para ver si en ellos se encuentra algo en apoyo de nuestras ideas. Nos referiremos fundamentalmente a la revolución digital, a la aportada por la Convergencia NBIC (Nano-Bio-Info-Cogno) y a la más científica relacionada con la Relatividad General y la Mecánica Cuántica 

Resultado de imagen de avances científicos y tecnológicos actuales imágenesEl olvido de la semántica o significado del mundo externo al hombre puede proceder  de la incorrecta interpretación de la obra de Claude Shannon (1916-2001), padre oficial de la Teoría de la Información. Ya cuando estudiábamos a este autor en la Universidad de Pennsylvania a finales de los años 60, decíamos, de mano de profesores muy notables estudiosos de su obra, que su teoría no era sobre la información sino sobre la transmisión de datos. Shannon que fue un ingeniero notable, lo admitió, él nunca había tratado la semántica de los mensajes, siempre se había referido a la sintaxis.

Las ondas que nos transmiten la realidad del mundo exterior a nosotros llegan iguales a un animal, pero estos no saben interpretar su significado nada más que en aspectos muy específicos: se come, no se come, por ejemplo. El cerebro del hombre (¿su mente?), sin embargo, sabe interpretar el sentido, el significado, la esencia, que existe en las cosas que lo rodean. Lo dijo Max Scheler (1874-1928) en su corrección a Kant. Y antes, Goethe (1749-1832), dijo que el cerebro tenía otras capacidades además de la de interpretar las señales que recibía por los sentidos.

Esto se ha mantenido olvidado porque nadie sabía hasta ahora cómo manejar esas capacidades. Sería éste un ejemplo de las limitaciones de las teorías científicas y surge de ello la necesidad de analizar los avances científicos y tecnológicos más relevantes de los últimos años, para ver si de ellos surge algo en apoyo de nuestra tesis, es decir, en apoyo de la metafísica.

Desde el punto de vista científico y tecnológico estamos en una época de gran actividad a pesar de las interpretaciones recientes relacionadas con la muerte de la innovación y el fin del crecimiento[1]. Es verdad que una mayoría de las innovaciones actuales están concentradas en la tecnología digital y en todo lo relacionado con la información y el conocimiento, terreno en el que es relativamente fácil inventar pero difícil innovar en el sentido de crear servicios que generen actividad económica y empleo[2].  Ya se sabe que en el próximo futuro el empleo tradicional será escaso y precario y gran parte del existente será individual, autónomo y relacionado con el emprendimiento y la iniciativa personal[3]. Curiosamente, en la actualidad hay millones de personas, en general jóvenes, innovando en el terreno de nuevos servicios de información, educación, aprendizaje, conocimiento, comunicación y otros, con bastante frecuencia en lo que se denominan aplicaciones o APPS, relacionadas una mayoría con los terminales móviles de todo tipo. Los start ups son hoy un fenómeno mundial, así como el crow funding, la colaboración y la economía colaborativa, el sharing y otras soluciones, difíciles de entender y manejar por personas de cierta edad pero muy populares entre los llamados “nativos digitales”.

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[1] Robert J. Gordon, The Rise and Fall of American Growth: The U.S. Standard of Living Since the Civil War. Princeton University Press. 2016. ISBN 978-0691147727.

[2] En sentido técnico se llama “innovar” a la labor posterior a la I+D consistente en introducir un nuevo producto en el mercado y conseguir que tenga éxito y eche raíces económicas.

[3] Sabemos que esto puede ocurrir, pero debemos prestar mucha atención a sus consecuencias. El trabajo ha sido históricamente la mejor manera de distribuir los ingresos y la riqueza de un país y si no existe trabajo, fijo, seguro y estable, deberemos entre todos asegurar de que existe actividad económica y actividades remunerables. La gente tiene que ganarse la vida de alguna manera.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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