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Los campos electromagnéticos y sus leyes

Seguimos en este nuevo post recreando el proceso complejo — científico y tecnológico — de la concepción de los campos electromagnéticos y de la formulación de sus leyes. Un momento cumbre en mi opinión de la historia de la humanidad porque se trata de fenómenos que no se ven a simple vista y a los que sólo se puede acceder analizando sus efectos o manifestaciones. Isaac Newton en su obra se refirió a propiedades de la materia como la masa, la velocidad y la aceleración, que aunque son todos conceptos creados por la mente humana y por tanto más bien invisibles, sí tenían una presencia física más visible, por decirlo de alguna manera, que los electromagnéticos. Se enfrentó también Newton, desde luego, a una interacción a distancia como es la gravedad, cuya naturaleza no era fácil de explicar tampoco al principio. Pero da la impresión de que el electromagnetismo fue ligeramente algo más complicado. La labor de los científicos que lo descubrieron, explicaron, formularon sus leyes y terminaron generando ondas electromagnéticas, es, como venimos diciendo, un proceso impresionante de introducción de luz y claridad en nuestro mundo. La racionalidad es una luz que ciega mucho más que la que llega a nuestros ojos, precisamente a través de ondas electromagnéticas.

Campos electromagnéticos
Campos electromagnéticos terrestres

Faraday ha sido uno de los grandes genios de la historia y el reconocimiento de sus méritos por  muchos científicos posteriores ha sido manifiesto. Su obra fue producto de varias capacidades y habilidades muy conectadas con la mente y el cerebro. Tuvo en primer lugar una voracidad sin límites por los conocimientos científicos, su curiosidad era extrema, su habilidad para experimentar legendaria, su capacidad analítica destacadísima y su intuición realmente notable. Hoy cabría suponer que su cerebro, potente de partida pero sin cultivo previo, evolucionó de forma muy importante a lo largo de su vida. Los  “engramas” de su cerebro debieron aumentar de forma destacada, en parte debido también al aprendizaje explicado por el constructivismo piagetiano, que diríamos hoy, que este tipo de personas son capaces de llevar a cabo (1). Parte de ese fenómeno cerebral de creación de nuevas redes neuronales, del que conocemos poco todavía, pasó a los cerebros de sus alumnos y seguidores así como a los de otros genios similares a él que profundizaron en sus descubrimientos y los ampliaron.  También, y a través de un proceso más difícil de explicar, es posible que la evolución cerebral se extendiera a los hombres ávidos de aprender que escuchaban a estos personajes en las conferencias públicas de la época.

Si uno se fija en la obra de otro genio contribuidor al desarrollo del electromagnetismo, como James Clerk Maxwell (1831- 1879), puede entenderse la forma en que la racionalidad científica se perfecciona y el cerebro y la mente evolucionan de uno a otro individuo. De Faraday a Maxwell y a Heinrich Hertz, tercer miembro notable, este último, de la historia del electromagnetismo y de las ondas electromagnéticas, hay un proceso de perfeccionamiento y demostración de las interpretaciones sobre fenómenos físicos importantes de nuestro universo. Así como, seguramente, un fenómeno de evolución cerebral y de apertura de la mente humana a nuevas visiones y concepciones. Una racionalidad, en definitiva, perfeccionada y aumentada. O, lo que es lo mismo, más luz y más luminosidad para el hombre como especie.

Para entender esta evolución cerebral y mental debemos prestar atención primero al hecho de que los científicos mencionados en nuestra revisión de la historia del magnetismo, la electricidad y el electromagnetismo, no conocían previamente lo que nosotros conocemos hoy de esos fenómenos. No se sabía, por ejemplo, lo que era el electromagnetismo en sí y nadie entendía la existencia de fuerzas actuando a distancia sin ver nada a simple vista que conectara físicamente la fuente de energía y su transformación en movimiento. No se había creado todavía la noción de línea de fuerza ni la de campo magnético, conceptos intuidos por Faraday e introducidos en el mundo por él en aquellos años. Las ondas electromagnéticas en concreto — fenómeno asaz extraño y que algunos consideran una conexión con lo sagrado — eran inimaginables

La obra de Maxwell resulta impresionante en relación con estos temas y también la del mencionado Heinrich Rudolf Hertz (1857 – 1894), físico alemán descubridor del efecto foto eléctrico e inventor del primer generador de ondas electromagnéticas. Estas ondas, como se sabe, habían sido intuidas por Faraday y predichas por Maxwell, pero fue Hertz el que descubrió cómo se propagaban e inventó la forma de producirlas y detectarlas. Calculó también su velocidad de 300.000 km/s, la cual coincidía con la anunciada en términos teóricos por Maxwell. Demostró además, que se transmitían tanto en el aire como en el vacío, coincidiendo en esto también con otra de las predicciones teóricas de este último autor.

Maxwell y Hertz son dos científicos destacadísimos del siglo XIX, que murieron los dos jóvenes, el primero con 48 años de cáncer de estómago, en noviembre de 1879, y el segundo con sólo 36 de una septicemia contraída tras una operación quirúrgica a la que fue sometido para extirparle un tumor , en enero de 1894.

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(1) El suizo Jean Piaget (1896-1980) es el padre, junto con el bielorruso  Lev Vygotsky (1896-1934), de una teoría del aprendizaje en la que el énfasis se pone en las relaciones con el medio, según el primero, y en las relaciones sociales, según el segundo. En ambos casos el conocimiento hay que “construirlo” con un esfuerzo propio del que aprende y con una labor sólida y creativa del que enseña, que tiene que buscar estímulos diversos para conseguir que sus alumnos aprendan. Según Piaget, que estudio a fondo la forma de aprender de los niños, existen dos procesos básicos, la asimilación y la acomodación

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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